Mes: septiembre 2013

DELANTERO CENTRO

ninasantiago

El mal…el mal está en cada uno, la cuestión es donde está el límite del desgarro, de la enfermedad que lo haga aparecer con la violencia sin medida. En Cabanas, Fene, A Coruña, una mujer murió asesinada, violada, a finales de agosto: su asesino procuró no dejar huella. Ella vivía junto a una pista forestal. Apenas nada se sabe de la víctima y del criminal: investigarlo es complicado, una mujer muerta ha de ser apenas un síntoma, una anécdota. Semanas después, el gran carnaval se cierne alrededor de otro crimen, visiblemente chapucero, imitador de los guiones de Chabrol, ostentoso en su exhibicionismo, un reluciente ejercicio de impunidad. Una jovencita víctima es incomprensible, aberrante, descomunal. También aparece en una pista forestal. El exhibicionismo se contagia a los reporteros. La maldad elige a su presa más fácil, un cóctel explosivo de burguesía, arribismo, prestigio y salud mental. Todos especulan, divagan, averiguan, hunden sus miserias en las carnes recién despeñadas. La muerte es espectáculo, es motor de economía, de confesionarios: todo el mundo se aterra, hasta los chinos que asesinan recién nacidas chinas por decreto. Criminales en potencia somos todos. Como en el caso del delantero centro bien pagado, deprimido y solitario, solo nos falta concretar.
Y si concreta, entonces, será un buen killer. No es de extrañar. Y no debería haber nada que objetar. ¿Acaso no es el oficio mejor pagado por el capital?

BREVES Y ENORMES

dino-buzzati

Ha sido (está siendo) el verano de los cuentos, de las narraciones breves. Con el valor de lo irrecuperable y lo azaroso, convivo cada día con el refinamiento, el ingenio y la poética de unas historias que me hablan de mi mismo desollándome de placer. Leemos en voz alta las ‘Ficciones’ de Borges, el ‘Movimiento perpetuo’ de Monterroso; descubro el ‘Diario de un muchacho’ de Yasunari Kawabata, ‘El espejo en el espejo’ de Michael Ende; atrapo ‘Los amores difíciles’ de Calvino, comparto los ‘Sesenta relatos’ de Buzzati. Militancia en las palabras, silencio cómplice con su enormidad.