MOMENTAZO

Presentación del libro ‘El emperador estaba desnudo’ en Villafranca de los Barros, 9 de marzo de 2013.
A continuación, el preámbulo escrito junto a Ana para la obra. Una de las colaboraciones de las que puedo sentirme más orgulloso y más reconocido. Han sido años jodidos, pero han sabido a gloria.

Ana Baliñas y Pepe Camello copia

¿Recuerdan la fábula del traje invisible del Emperador, con el gallardo desfile de la autoridad en cueros, exhibiéndose ante el paisanaje, hasta que un chaval (inocente) grita riéndose: “¡Pero si está desnudo!”, quebrando así la frágil patraña del mandamás y su séquito? Pues bien, el título elegido para este libro, que recopila la experiencia de ocho años de movilización de la ‘Plataforma Ciudadana Refinería No’, no es caprichoso: expresa, como el propio género de la fábula, la voluntad didáctica que ha definido el trabajo de la Plataforma desde su inicio, desde su formación como tal. Una voluntad de pedagogía que, en cualquier caso, le vino impuesta desde el arranque de su actividad por la necesidad de ilustrarse a sí misma, de informarse para poder informar a terceros, dado el carácter ciertamente extravagante del proyecto a combatir (¿quién iba a saber de petróleo en el corazón de una comarca agrícola?) y la severa opacidad de la información gestada desde los promotores públicos y privados del proyecto, la instalación de una refinería en Tierra de Barros (Badajoz). El interés general, la salud pública, la educación social y la información veraz. Impedir los provechos ilícitos y los daños irreversibles. Finalidades de las instituciones democráticas, propuestas de un colectivo de ciudadanos empeñados, antes que nada, en saber y preguntarse, en conseguir formarse una opinión fundada…

Pero, retomando el cuento del corito emperador, la moraleja a extraer es que resulta muy arriesgado contradecir a los líderes políticos (a los ‘jefes’) especialmente cuando de una forma u otra llevan décadas consolidados en el poder y, además, éstos tienen por costumbre tomarse muy a mal las críticas, hábito que, a su vez, viene a enconarse con el paso del tiempo en quien ejerce el mando encastillado en su voluntad. Entonces, la actitud más prudente es callar y resignarse, cual vasallo, o asumir de forma complaciente lo vistoso del traje sin tela del Emperador (esto es, el pensamiento del gobernante) hasta, eso sí, que alguien cargue con la responsabilidad de dar la alarma, de ilustrar a sus convecinos, llevando a cabo aquello que Kant glosó: la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La Plataforma Ciudadana se ha visto comprometida (en un arriesgado ejercicio de unión de voluntades muy diversas) a ejercer el papel del infante espontáneamente emancipado, que se atreve a usar la razón, a pensar por sí mismo cuestionando el criterio de la autoridad, comunicando al mundo (en el caso que nos ocupa, literalmente como han podido) la evidente trampa, la sin razón técnica y táctica de los argumentos de los promotores. A través de la enseñanza provechosa que cierra la historia en cuestión se ha expuesto la enojosa verdad que había detrás del propósito industrial: todo en él era un descomunal engaño, una farsa urdida por provincianos emperadores instalados en la prepotencia que da el secuestro por la democracia activa y el desdén por la participación de los ciudadanos en los asuntos que les afectan. Naturalmente, solo en una sociedad complicada con la ignorancia pueden brotar semejantes cesares. Y solo una soberbia descomunal puede llevar a éstos a pretender que un cambio tan significativo como supondría para las comarcas afectadas el advenimiento de una extraordinariamente informal ‘revolución industrial’ en las relaciones sociales, culturales, ambientales, laborales y económicas, podría ser impuesto de forma tan despótica como se propusieron.

Como es bien sabido, en julio de 2012, ocho años después de su anuncio como ‘una decisión política tomada’ y ‘un regalo de Reyes’, la Declaración de Impacto Ambiental ministerial declaró inviable el proyecto de instalación del Polo Petroquímico en el término municipal de Villafranca de los Barros, asociado a un oleoducto hasta el puerto de Huelva, dando la negativa por respuesta y dando la razón, no a los argumentos propuestos por la parte promotora, sino a los mantenidos por la Plataforma ciudadana Refinería No. El Emperador, efectivamente estaba desnudo. Pero hasta que el grito de la PCRN entre la multitud hizo posible esta respuesta, muchas cosas sucedieron: la presión en favor del proyecto, con los promotores, las autoridades y los medios de comunicación decididos a formar en las mentes una única visión de la realidad, fue grande, incluso muy grande. Quienes disentían se vieron abocados a una particular odisea. Durante seis larguísimos años, hasta su absolución, once hombres y mujeres aguantaron el dedo acusador y la amenaza de prisión… Intentar ser romántico y realista al mismo tiempo, preferir prevenir a lamentar y unir la sensatez en las opiniones a la quimera de esforzarse, pacíficamente, por defenderlas… El triunfo de semejante planteamiento merecía ser reconocido, pero casi nadie lo hizo. Así que, para seguir dando ejemplo y para poder reflexionar acerca de la experiencia para la posteridad, se escribe este libro participativo que recoge buena parte de los momentos cruciales de este movimiento asambleario histórico, ejemplo de eficacia, cohesión y espíritu de superación. Mezcla, unión, enlace heterogéneo de personas dispuestas a continuar con constancia durante ocho años lo que empezó de forma espontánea… Palabras que tienen detrás rostros, personas protagonistas del presente y celosos del futuro. Esencialmente, ejemplo de perseverancia en una tierra ligada a la paciencia de los huesos de oliva que encierran la semilla, a las ramas de la vid que a su tiempo darán frutos…

Nos sentimos, los firmantes de este preámbulo, intimidados a la hora de asumir su escritura, por un sentimiento de insignificancia en relación a la tarea diaria, esencial, cooperativa, útil, casi fabril, de la Plataforma. Y no es falsa modestia, ya nos costó trabajo asumir protagonismo en otros, en nuestro recuerdo, memorables momentos pasados juntos, que nos hicieron comprender y disfrutar del enorme calado humano del personal, de la gente de la Plataforma, que hasta estadísticamente se hace raro tanto bueno en tan poco sitio. Tanta generosidad, tanta coherencia… ‘¿De dónde habrán salido?’, nos preguntamos aún ahora. Nos lo preguntamos durante hitos señalados en estos años de movilización, cuando la jornada lluviosa y romántica de la toma simbólica de la Sierra de San Jorge, allá dónde se pretendía aterrizar con el descomunal becerro de fuel, o durante la noche en vela, reivindicando el ‘no’ en el Madrid castizo de los museos y las tascas. También durante las manifestaciones que marcaron las espaldas a porrazos en la palaciega Mérida del emperador, cuando las sonrisas irónicas en los rostros de los presidentes y su innumerable séquito estaban aún lejos de mudar a la estupefacción, o en medio de alguna de las conferencias más interesantes y con mayor afluencia a las que hayamos podido asistir, sobre temas como la economía, el estado ambiental de la comarca, la región o el propio planeta, organizadas por la Plataforma e impartidas por expertos que lo mismo te hablan de Krugman, Gramsci, Hegel en un auditorio que de Guardiola, Camilleri o Bach en la terraza del bar. O durante las rutas por todos lados proyectando este u otro documental, siempre en equipo, siempre con alguien para contar de viva voz que lo que se veía y oía en esa pequeña capsulita audiovisual estaba sucediendo, pero no nos lo estaban contado…

¿De dónde habrá salido, pues, ese espíritu, esa voluntad, esa fortaleza? Probablemente, de haberse criado y cultivado entre otros iguales a ellos, o incluso mejores, si ello es posible. La imaginación es libre: Gente capaz de ilusionarse frente a la luna llena, y de extasiarse ante el reflejo del sol en el agua. Ese tipo de persona, que a la vez que saca adelante una familia se toma un chato con un vecino, con turista o, hasta que se pusieron brutos, con un rival. Ese hombre, esa mujer que se enamora perdidamente del muro de adobe de un establo y no ceja hasta hacerlo suyo. Ese hombre y esa mujer que se quejan del precio del pescado en el mercado de abastos y se frotan los ojos cuando ven a su hijo vestido de novio, porque estaban a favor o porque estaban en contra. El mozo y la moza que consideran un privilegio sentarse al amanecer sobre la piedra berroqueña del molino abandonado, aunque todo el calor del mundo les espere al salir. Ese jubilado al que no le gusta, sobre todo, que le toquen los cojones metafóricamente hablando. Esos jóvenes que prefieren un dragón a San Jorge, esos señores que prefieren San Jorge tal como está, sin dragón. Y ahora ya por los cerros de Úbeda, hemos de decir que nos sentimos, pues, abrumados, y también, honrados por tener que haber escrito este preámbulo… Queda también la certeza de poder hallar entre los propios miembros de la Plataforma a quien contar con la espontaneidad y el rigor que merecen todo este tiempo de lucha, como quedará suficientemente ilustrado en las páginas que conforman esta obra. hay que aprovecharla en su valor: no siempre son los protagonistas quienes escriben su propia historia, menos aún cuando son gente de a pie, aquellos a los que la historia reduce a cifras en el marco de una batalla o en la trascendencia de una revolución. Como no siempre se da el caso de que se antepongan el interés general al egoísmo y la avaricia de unos pocos. Con la resolución de este caso, podemos, por fin dormir tranquilos. No sin ante leer el resto de la obra, que el prólogo llegó a su fin.

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3 comments

  1. Parabéns a todos pola vosa loita, parabéns por non colaborar co mal que supón a desfeita ecolóxica (xa dicía Gandhi que tan importante como facer o ben é non colaborar co mal) e parabéns polo texto.

  2. Magnífica aportación al corolario de tan ejemplar movilización ciudadana.Vuestro documental “Mientras el aire es nuestro” es una auténtica maravilla hecha con pasión y razón y dio a conocer a mucha gente esta lucha ejemplar

  3. impresionante pepe este breve relato tuyo sobre los largos 8 años del lucha de la plataforma me encanta esos continuos matices poeticos con los que cuentas las cosas.Se consiguio parar al monstruo porque era perjudicial para todos nosotros ,pero me queda la amargura de que no hemos aprendido nada la condicion de mis compañeros y vecinos sigue siendo la misma luchamos contra algo dañino para nosotros pero justificamos otras actuaciones tan dañias como esa solamente por engordar cada vez mas nuestras cuentas en el banco es muy triste. perdona por las faltas de ortografia pero esque solo soy un albañil en paro. un saludo y mucha suerte.

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