ARMENTEIRA

Sueña San Ero convertido en estatua, y con su pájaro en el hombro nos despide en el Mosteiro cisterciense de Armenteira, para iniciar río abajo y desde allí la ‘Senda da pedra e da auga’. El día responde, es fresco y de luz pletórica, hemos comido bien y apenas hay caminantes, intuyo que por ser diario. Cuando regresamos, casi cayendo la tarde, el agua del Armenteira (obviamente no vamos a desaprovechar la ocasión para remojarnos) nos acoge sorprendentemente más cálida que la de la alberca de casa, más de seiscientos kilómetros al sur. Uno a uno, a cada lado de la ribera, la imponente presencia de los molinos de piedra, no por arruinados menos hermosos, dan compaña reviviendo el pasado que nos toca contar sin haberlo conocido, y Salva, el amigo perfecto, nos ayuda a idealizarlos: acecha el rumor de tantas gentes que pasarían por aquí para moler maíz, su centeno, su trigo… y no como viajeros, sino como rutina, contribuyendo a un epígrafe de la historia social de la Ciencia. El ingenio hidráulico de una antigua serrería, las pilas de los lavaderos… Pasan los kilómetros como si nada entre la floresta, incluidos los helechos reales, y el rumor de la corriente es como una cortina descorrida a la nostalgia por los ríos perdidos. ‘Pancho’, un perro enorme e inquieto, se baña en un zonche y viene a sacudirse el agua junto a nosotros. Su dueño se disculpa, el perro nos deja aún más contentos. No me cabe duda de que le envía San Ero para que, como él, sigamos soñando el tiempo que haga falta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s