Mes: abril 2011

POEMAS PARA ESCUCHAR

ESCUCHAR el poema SISTEMA DE PESOS, de Ana Baliñas, en la voz de Alfonso López

SISTEMA DE PESOS

Siempre asombra
como pesan las cosas, todas ellas.
Pesa el asiento como un día de clases.
Pesa la sombra como un dolor de cuello.
Pesa
la sangre como el miedo
el sueño como el párpado forzado.
Pesa el tendero como un profesional.

Pero aún asombra más
cómo cambian su peso según el peso usado.

Del poemario “Examen de conciencia”, incluido en “La virtud del momento”

ESCUCHAR el poema PIENSA EN LA TIERRA, de la misma autora, en la voz de Alfonso López

PIENSA EN LA TIERRA

Piensa en la tierra.
Un sitio enorme donde suceden cosas
continuamente.
Detallarlas es imposible.
Detallarlas
es tarea fácil.
(Un río se está secando.
Una ardilla come una castaña.
Unos amigos beben en un bar.
Un hombre duerme a un niño.
Un soldado entrega su informe.
Nieva sobre una ciudad medio desierta.
Mueren seres de todas las calañas.)

Todo esto no te lleva a ninguna parte.
Mucha gente intenta comprender
qué pasa.

Cada uno tiene su pedazo de porqué
y nadie entiende nada.

Del poemario “Examen de conciencia”, incluido en “La virtud del momento”

MEMORIA

“Por fin contamos con un Listado definitivo de las víctimas del franquismo en Cáceres. El listado, en cuya elaboración ha participado la asociación PROMECECA, ha sido publicado en la web del ayuntamiento con la intención de hacerlo público para que las personas interesadas puedan hacer reclamaciones y sugerencias.”

‘Cuanto mejor lo pasarías / si la memoria no fuera tan cabrona”
Mario Benedetti

Un monumento en el cementerio no basta. Hace falta hacer justicia con esos hombres y mujeres y sus descendientes. Estos últimos 36 años, en ese sentido, solo pueden avergonzarnos. Hablar de democracia mientras quede un solo hueso enterrado en una cuneta o una fosa común es una componenda, con los asesinos y sus cómplices: todos nosotros, salvo la excepción.

EL CABALLO DEL MALO


Crónica apresurada del tercer clásico: básicamente, se ha impuesto la coherencia. Ha ganado el sensato. De hecho ya ganó en la rueda de prensa, en una de las mejores interpretaciones desde “Husbands” de Cassavettes. Ahora bien, la impunidad y la grosería triunfan siempre en el mundo real. Conclusión: el fútbol no tiene nada que ver con la realidad. Lo más absurdo -lo más cercano a la realidad- es que siempre se le abre una puerta en el callejón sin salida al malvado de turno. A pesar de ello, el caballo del malo, aún siendo el mejor y el más caro, ya sabemos como suele correr. Despacio y a la defensiva.

DE LA PRESENTACIÓN

Muy contentos, y agradecidos por la asistencia, salimos de la presentación de “La virtud del momento” en Cáceres. La autora recibió los parabienes más que merecidos por su obra, y alguna otra lisonja y aplauso quedaron también para los colaboradores, incluidos los amables lectores de versos que nos acompañaron: Ángeles, Marian, Isaac, Raquel, Felipe, Maribel…El salón de actos de la Casa de Pereros es un local ideal para estas intimidades literarias a las que pronto habremos de acostumbrarnos. Como lo estamos ya a los hermosos regalos de nuestras hermosas amistades, que nos abruman en cuanto enseñamos alguno de los trabajos: el jabón con el logo de “La Galbana” cortesía de la maravillosa Julia “La pompa” López viene a engrosar nuestra colección de detalles sutiles y perfectos, como el puzzle felino enviado desde Sölingen por el fraternal Henning Krug. O la tarea generosa y consagrada a la causa del exquisito Rogelio Pérez Mariño. Él escribió la presentación adjunta del libro, y nos trasladó al universo baliñesco de la embriagadora forma que, seductor y erudito, enseña a diario.

PRESENTACIÓN DE ‘LA VIRTUD DEL MOMENTO’, obra poética de Ana Baliñas
por Rogelio Pérez Mariño, Cáceres, 26 de abril de 2011

Con la valentía que da la ignorancia, pero con la ayuda del cariño y admiración que tengo a Ana, y con la del maestro Octavio Paz, de quien tomo prestadas las únicas intuiciones importantes de mi breve exposición, me atrevo a presentar esta selección de poemas de Ana Baliñas que recoge, si no la totalidad de su obra, sí gran parte de ella, pues comenzó su andadura editorial allá por 1995, con la edición de un poemario escrito en gallego; lengua en la que también se mueve con soltura, como los poetas medievales. Inventario incompleto lo subtitula la propia autora.

Comenzaré leyendo unos versos de la autora, curiosos y simpáticos, antes de ponernos trascendentes:

Con mis zapatitos verdes
Salí un día al jardín de la serpiente.
“Me suenan”, dijo ella.
Y se marchó riéndose.

Infancia, paraíso, la vieja serpiente, aparecen a menudo en los poemas de Ana Baliñas: la pérdida de la inocencia es la condición para ingresar en la humanidad, pero lo que recibimos a cambio, ¿merece la pena? Leamos un fragmento de uno de los primeros poemas que aparecen en el poemario titulado Examen de conciencia, titulado muy gráficamente De generatione

Ganamos un collar de medallas cansadas
el premio consolación y disfraz de angelitos.
Nos abrieron la puerta, pero nunca salimos
a gritar por las calles las consignas gastadas
Y que termina:
Inventamos el paro, el papá, la apatía
Las nuevas profesiones… el futuro, qué birria

La modernidad, nos dice Octavio Paz, nace como una escisión: El signo de la modernidad es un estigma: la presencia herida por el tiempo, tatuada por la muerte. Perdida la seguridad metafísica, huérfanos de Dios, la poesía debe cumplir una tarea quizás imposible. Por un lado, recoge la herencia de los sagrado, la revelación; por otro, quiere integrarse en la revolución, quiere ser la voz de los pueblos en marcha, testigo de una paraíso que ya no está perdido, sino esperándonos en el futuro. Algo de este balanceo se encuentra ya en el Romanticismo: la poesía debe restablecer la palabra original, desviada por los sacerdotes y filósofos, afirma William Blake; pero también entra en acción con los poetas alemanes: será la abanderada de una nueva historia. Sin embargo, el choque con la realidad es a menudo demasiado fuerte: así, el poeta Wordsworth se horroriza ante la visión de un Londres inhumano, devorador de vidas para conseguir una riqueza sucia y estéril. Esas fábricas y su humo se le aparecían a Rimbaud como mezquitas, altares para sacrificar a los nuevos dioses; pero la realidad es tozuda e ignora los encantamientos de la palabra: la magia se ha perdido y la palabra poética acaba sustentándose en la negación de la palabra misma. “Es necesario ser absolutamente moderno”, el último lema del poeta, consagra ese silencio. ¿Para qué escribir? ¿Para qué la poesía?

En sus primeros poemas, Ana Baliñas utiliza como persona del verbo un nosotros que nace ya desencantado de ese futuro que nunca llega, corrompido en sucesivas guerras y revoluciones, una birria, en fin. Sin embargo, el poeta se resiste a la soledad y ante la catástrofe la forma que adopta a menudo el poema es una interrogación:

¿Qué pasa en esos despachos?
¿Qué delicados hilos conectan
Las mesas y las armas,
Los cargos con las calles donde deja la sangre
Apenas una mancha de nada en el asfalto?
(¿Estado de derecho o estado de excepción?)

Una posible respuesta:

Esta es la hora en que hemos sido convocados.
Es la hora del cieno y la hora del mar

Abandonados a un mercado que no les necesita, los artistas buscan a tientas el camino. Todas las tradiciones son suyas, en toda la cacharrería del pasado pueden encontrar apoyo frente a un presente que los niega y ese futuro que no acaba de llegar. Pero, no más cuentos por favor, no más historias:

Era mi padre Dédalo y mi madre fue Fedra.
Los dos murieron en circunstancias violentas.
Yo nací ente la espada y la pared.
Tengo grande la oreja y la suerte torcida.
Aborrezco los toros
Y la mitología

Afirma el poeta en Imposible bioética. (Seguimos en Examen de conciencia)

¿Hay algo verdadero, entonces? Pues las palabras se gastan y la política consume los eslóganes a toda máquina, ¿Cómo seguir esta marcha del mundo, la maravillosa belleza de las corrupciones políticas, los deliciosos escándalos financieros y diplomáticos? ¿Dónde la gente para quienes ninguna religión se hizo, ningún arte fue creado, ninguna política?

Exactamente ahora mismo, como siempre
La mitad bien nutrida del planeta

Ignora mientras mata soñolienta
En otro mundo
(En Plagio Homenaje a Blas de Otero y seguimos todavía en su primer libro)

El dolor es real, es verdadero. El dolor íntimo y el dolor de esa media humanidad desamparada.

El poema puede actuar también como un conjuro. Hay un silencio anterior al habla en el que se apoya la palabra. El silencio después de la palabra reposa en un lenguaje: es un silencio cifrado. El poema es el tránsito entre uno y otro silencio nos dice el maestro Paz.

Palabras y ceniza ¿Hay algo vivo
aquí? ¿Cuánto estoy solo? […]
Palabras y ceniza. ¿Hay dolor
o placer, alegría
o tristeza, desafecto
o ternura?

Así, hemos sondeado algunos temas en la poesía de Ana Baliñas: un retrato generacional, el cansancio ante la historia, la interrogación al mundo, el dolor propio y el de la gente abandonada por esa misma historia… Toda la poesía desde la modernidad, decíamos, busca también un saber en el que apoyarse, un lugar sólido desde el que ojear el mundo: la ciencia, la filosofía, el inconsciente de los surrealistas.

Salgo al claro del bosque.
Lanzo mi grito al tiempo que corroe.

Desafío a mi rama del árbol de la ciencia.
Le conmino a que crezca.

(Por si acaso
Al tiempo no le grito demasiado.

Sin embargo
La manzana está buena.
La como sin cuidado)
(El árbol de la ciencia)

Los modelos que inspiran la poesía son a menudo también extraños: el poeta T. S. Eliot en su Waste Land, la Tierra baldía, considerado una de las obras más “rompedoras” de la poesía moderna, tomará como guía la Divina Comedia de Dante. También en la forma, en la métrica, los poetas se encuentran con una tradición que romper, y curiosamente, vuelven a veces a una tradición depurada: en el caso de la poesía española, una versificación irregular rítmica, recuperada por el Modernismo, con Rubén Darío a la cabeza: en el principio era el ritmo. Junto a ello, también –y ya hemos visto algún ejemplo- la introducción de elemento coloquiales en el lenguaje poético; la cita –expresa o velada- de otros textos literarios…
Pero la seguridad del conocimiento dura poco: la poesía se sustenta en territorios más extraños, antes y después del lenguaje:

¿A qué ley agarrarse? ¿Qué rasero
Decide los errores, los aciertos?
¿Cuál es la regla ¿en qué libro está escrita?
(Imperativo categórico)

Como en el Surrealismo, el inconsciente puede permitirnos un descanso. Dejemos entonces hablar al propio cuerpo

Siempre fiel a si mismo
Traiciona sin escrúpulo /aquello en que no cree

(Pienso con los pies)

También la ironía forma parte de la poética de Ana … Pues si la analogía – el conjunto armonioso de los signos al servicio del poeta- responde a un mundo donde el ser es claro y presente, la ironía nos muestra que esa identidad se ha perdido y la relación feliz entre las palabras y las cosas ya no existe. A veces puede tomar incluso una forma alegre:

Querido pececito, dos puntos:
¡te cansa tu pecera? ¿ya no nadas a gusto?
Y después:
Querido pececito, dos puntos:
Charlar contigo es un punto.

O rompe las convenciones del lenguaje, nuevo barroco inquietante:

“Apuesto los paralepípedos convexos
A que no desanillas las cenefas”
Reté reverso un día en que encontré al destino anverso
Del cual no me acarició la jeta de sublime converso,
Ni el talante medioambiental de integrador desalentante,
Y le censuromensuré un grave cero al cociente
En los dedos de la frente.

(En su libro Al final de la fábula)

En sucesivos libros, la poética de Ana Baliñas va adquiriendo un tono más personal, con imágenes muy trabajadas, verdadero reino del poeta y que solo se explican a sí mismas; mundo en el que las contradicciones de la lógica no tienen cabida, y el lenguaje deja de ser útil, deja de ser lenguaje. El mito, antes rechazado -Podemos decir que hemos cruzado el umbral del mito sólo cuando advertimos una repentina coherencia entre incompatibles- nos dice Roberto Calasso, ayuda a la poesía descomponer la cerrazón del lenguaje:

No sé si perdonarte: tú fuiste la granada
De sol, esa mitad de fruto
Que vuelve y me devuelve sin querer a la vida

(Segundo envío en Tristia 1996)

En Canción, de su poemario Ridícula erección de primavera, la búsqueda de la imposible armonía sigue, y el poeta se interroga y nos pregunta:

¿Dónde esta la palabra verdadera
Que nos hiciera ser dioses,
Es decir,
Donde está la palabra perfecta
Que nos hiciera ser verdaderos
Es decir…

El saber es árido y se cambia a toda prisa por los fetiches de la técnica, pero en Poesía/ La muerte entre dos viajes, encontramos el poema con el que abríamos esta presentación: en el jardín de la serpiente, el poeta luce zapatitos verdes, hechos con la piel de la propietaria: la serpiente, imagen arcana de la sabiduría, imagen de la tierra y del eterno retorno, se ríe. Todo nuestro saber debemos abandonarlo al entrar en el reino de la creación, como al acostarnos nos quitamos los zapatos para acceder al reino de los sueños:

Observo
El plácido naufragio de mi lengua.
Imponerle caminos al azar
Exige direcciones
Requisitos polares
Balanza de sentidos.
En la bruma
Del desflecado oficio del olvido
Surco el lenguaje al pairo:
Calma chica

(Poética)

Un gay saber, una gaya ciencia, puede subsistir en el poema, en la visión del mundo: el lenguaje es comunicación, no sirve para la verdad:

Algún día
Todas las contradicciones volarán por su propio peso
Dinamitando el aire
Sin duelo, sin espasmos
Como un dúo de pájaros

(Credo)

Como decíamos al comienzo de esta presentación, una de las tareas que la poesía se impone desde el nacimiento de la Modernidad es la pervivencia de lo sagrado -también frente a las religiones cosificadas y estériles- , de esa voz extraña que Octavio Paz llama la revelación. Pues lo sagrado, nos dicen los historiadores de la religión -Dumezil… Mircea Eliade…-, no es una etapa de la conciencia, sino uno de sus signos de identidad: somos hacedores de símbolos, tanto como de artefactos o sistemas de parentesco. Para el pensamiento mágico, aquel al que la poesía nos remite, el mundo está vivo y vibra enviando mensajes que la analogía puede captar en extrañas escalas que van desde las flores a las estrellas; o de la luna a la serpiente. La luna: epifanía de la serpiente: Por ser lunar, es decir, “eterna” y por vivir bajo tierra, encarnando entre tantos otros, los espíritus de los muertos, la serpiente conoce todos los secretos, es la fuente de la sabiduría, entrevé el futuro; así, muchas divinidades lunares son a la vez ctónicas y funerarias, como Perséfone, a la que Ana Baliñas nos ha presentado, como a la vieja serpiente, en algunos de sus poemas. En Nuevo libro las cosas tienen un mensaje para nosotros, pero también pueden recibir los nuestros: La ruina del secarral

Puertas alegres de mi casa: abrid y cerrad siempre bien.
Calle: sé siempre acogedora.
Habitaciones: también.
Y con estas pequeñas instrucciones
(puertas y calle, cocina y alcoba)
Hacednos felices , a los que aquí vivimos
Como a perennes dioses

En un poema titulado Belleza, que es casi un aforismo, se dice
Casi no tenemos otro derecho que contemplar con cuidado

El poeta no quiere interrogar, inquirir, experimentar… simplemente escucha: las imágenes y el vocabulario son nítidas, perfectas en su sencillez.

Hay que reconocerlo: eres perfecto
Y ahora en vez de lluvia ha vuelto el sol, un dedito más alto
Y solo la cal del muro de la casa de atrás mata tu verde, lo deja
Casi negro, y te conviertes
En el abigarramiento puntillista de todas y cada una de tus
Hojas,
Que se adelgazan, mostrando sólo el filo.
Y todo tú eres trillo
De diminutas, innumerables piedrecillas picudas…

(En ¿Oda? Olivo (Paisaje: acuarela a tres tintas))

También hay preguntas, pues para nosotros, los contemporáneos del futuro, la naturaleza escribe con signos a menudo irreconocibles, pero ahora son producto del asombro:

¿Existe o no Pegaso?
¿Existe o no Orión? ¿Y la Osa Menor, el Carro
de nuestros antepasados orientales y meridionales,
existe el gran espinazo del africano animal que cruza el charco
oscuro del cielo….


(Sin temor a las fieras)

Pero, al lado de esa poesía lunar, conjuro de las grandes hechiceras, como Perséfone, que vivía en el Hades los meses invernales y representan el régimen nocturno del espíritu, lo sagrado puede manifestarse a plena luz; luz y oscuridad no son antitéticas, pues la estancia de Perséfone en el Hades permite la primavera y la luz quemante del verano:

¿Y quien podría decir que está solo cuando mira hacia el sol?
¿No nos devuelve acaso él las miradas de cuantos alzaron sus
ojos para verle?
¿No es el ojo de Amón, no es Ra, no es Apolo, no el Melkart,
no es ella la diosa japonesa, no es ella la terrible y poderosa
señora de los Vedhas,
el fuego de Zoroastro, no es Lilith, el espíritu eterno, madre y
padre,
toro y vaca,
Oso; Pegaso, Leopardo, Orión; Tauro, Escorpión, Gallo,
Serpiente…

Me he dejado con toda seguridad muchísimas aspectos sin tratar, pero si acaso al leer algunos poemas he despertado el deseo de continuar la lectura de los versos de Ana Baliñas, puedo asegurar que hay un mundo maravilloso por descubrir Los últimos versos en este –hasta ahora- su último libro, hablan de un quizás, en el que el poeta se calla, quizás satisfecho, quizás extenuado. Pero, ¿acaso el poeta no dice la verdad? ¿Acaso no ríe la serpiente? La poesía debe ayudarnos a luchar contra un mundo que quiere acostumbrar al ser humano al ritmo de la máquina, desnudarnos de esos símbolos que son como nuestra segunda piel.

Que lo que me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

(Federico García Lorca El poeta dice la verdad)

DIFERENTE

¡Qué diferentes seríamos si todo el mundo hubiera leído “Momentos estelares de la humanidad”, de Zweig! Probablemente, una de las obras máximas de la literatura universal y del humanismo, por sus anhelos y su fascinante calidad literaria. Nubla la razón pensar cómo es posible que con el perfeccionamiento continuo de nuestro sistema educativo occidental, quede una sola persona entre nosotros que no haya leído este libro…

FABULOSO

Así, sí. El pregón de huida se transformó en cuerpo y alma instalados en la excepción. Un rival enorme para cada uno, mitad miedo, mitad admiración. Da gusto ver trabajar tan bien a unas personas durante un par de horas largas. Es lo que llevan buscando tantos abuelos, tanto tiempo mirando las obras: la buena disposición de obreros y arquitectos, se vayan a casa mejor o peor pagados. Encontrarse con semejante espectáculo, tan raro, no tiene precio.

RAMÓN

Algunos, de su etapa de enamoramiento feroz, recuerdan canciones, versos, escenas de películas o flores del campo. Yo, además de esas mismas cosas, tengo asociado a nuestro amor un libro, “Contra la Europa del Capital y la Globalización Económica”, Editorial Talasa, Madrid, 1996, de Ramón Fernández Durán, y sus lecturas apasionadas por el compostelano parque de Bonaval. Quizás no suene muy romántico -aunque lo fuere-, pero el ejemplo vital de este alarde de hombre, en sus días de despedida de este mundo, es para emocionarse. La elección de aquel libro de Fernández Durán para Talasa (hija de Éter y Hemera, cuerpo de mar) se ha demostrado espléndida para cualquier cultivo.

EL SIETE

El desprestigio personal, el asco sincero, la abstinencia preventiva y la fatiga intelectual que sentimos los ciudadanos a la hora de postularnos para la participación política, unida al descrédito brutal de nuestro simulacro de vida democrática, han tenido que ser superados a regañadientes para admitir la presencia de mi nombre en una lista electoral. Cuatro años de encuentros y negociaciones con muy buena gente, entusiasta, idealista, con tesón, algunos de corazón fraternal y antológico (y otros inocentones hasta el pasmo), han propiciado el encuentro con Ecolo-Los Verdes, en cuya lista para la provincia de Cáceres para la Asamblea figuro en el número 7. Las expectativas no son, aritméticamente hablando, más que las que generen una tiernísima defensa de un depósito de acciones y propuestas de sentido común. Y ya sabemos cómo se las gastan los políticos profesionales y las sociedades por ellos representadas cuando de sentido común se trata. Por cierto, en las listas al Ayuntamiento de Cáceres figuro ¡el segundo! Es lo que tiene este modelo asambleario: me entero por la prensa…
Los partidos seguros de obtener representación son lo que son: el reino del inmovilismo y del sectarismo, implicados hasta la cima en impedir la coherencia y la salud democrática y social, a toda costa. El tercero en discordia ha estado siempre por el pacto sin conversación ni renuncias, hasta apropiarse del apellido ‘verde’ por la vía de las urgencias, sin fundamento, y mediante una ‘picaresca’ que habla por sí sola de su credibilidad, y de su futuro. Los demás ni pinchamos ni cortamos, gracias al bipartidismo brutal y a sus más perversos aliados: los medios de comunicación convencionales, intoxicados por el poder económico y político y convertidos en un auténtico ejército de sicarios de guante blanco. Extremadura, la comunidad, solo puede salir perdiendo de las elecciones, sea cual sea el resultado. El clima político, económico y social es de postración: no se sabe si el pueblo es apático por sabio o por flojo, si es resignado por contento o por insatisfecho. No damos de sí para pensar en el color verde como el del futuro. Entre nosotros, los españoles, no existe la autocrítica, y las verdades de barra de bar están cubiertas por una sábana a la espera de la auténtica hora de la necesidad: si en Portugal solo garantizan el sueldo a los funcionarios públicos hasta el mes de ¡mayo!, o en Japón estalla una nuclear, el dilema es Pepe u Özil. O lo que es peor, Rajoy o Rubalcaba.
Tendrá que ser de una forma o de otra: a este paso, no se impondrá el cambio por medio de la razón, sino por medio de la catástrofe, como dice el profesor Sampedro. Las pruebas son convincentes en este sentido. Hasta entonces, lo menos que podemos hacer, en conciencia, es intentar probar de todo y apoyar por todos los medios a quienes se resisten a creer que todo alrededor es papel mojado. Por eso llevo ese testimonial siete a la espalda en una de las primeras listas, en toda mi vida, en que figura mi nombre sin ser escolar o negra. Aunque ni yo mismo me lo crea. Pero bueno, vivir es perder.

EL PRECIO DEL PAN

El daño que Mourinho infringe al espíritu del madridismo lleva camino de ser incurable: el club y buena parte de su afición se han empequeñecido ante una coyuntura histórica (el éxito del eterno rival a todos los niveles, perecedero en breve por razones de natural caducidad de sus mimbres), coyuntura, por lo demás, mucho menos peligrosa que la rendición incondicional de un estilo propuesta por el mesiánico artista luso. La naturaleza mercenaria de su actividad -expresada mediante un exhibicionismo vergonzante- ya define de por sí el cariz reduccionista de su trabajo: el fin justifica los medios. Y no es así, el pragmatismo no ha tenido nunca hueco ni en la épica ni en la lírica del deporte. Y cuando ha sucedido, se ha contemplado como un mal menor, una insignificancia tuberculosa. La aritmética carece de importancia. Implantar a un futbolista enloquecido e histérico en lugar de un estimulante librepensador puede dar como resultado el (lamentable) hecho de que un estadio mayúsculo apruebe y vitoree unas tablas como (otro) mal menor, concediendo la gracia al pragmático estratega. Sin embargo, esa solución es ya desde su toma una rendición de lo mayor ante la soberbia y el interés de lo menor. En eso, en conseguir que el miserable posibilismo se contemple como única salida, creando el pánico alrededor del idealismo, Mourinho es un embriagador de masas, con una categoría igual a la de personajes como la Thatcher, Soares, Aznar, Berlusconi, Zapatero, o González. Mientras adoremos a nuestros políticos, adoraremos a este señor. Porque cuando hablamos de fútbol, en realidad estamos hablando del precio del pan. No en vano, hasta estos infames personajes pronostican sobre los Clásicos, dejándonos a menudo huérfanos de la belleza de encajar derrotas a la espera de igualarlas con la naturalidad expresiva de un gigante, no con la vileza del conjuro de un aprendiz de brujo.

AMOR A LA LUZ

Hace pocas fechas terminé la lectura de “Amores de invierno” en una edición de preciosa portada fechada en 1973, cortesía de Editorial Cunillera (“colección veinteduros”) pudiendo así reencontrarme con esta obra lejana, y aún desconocida, de Victor Chamorro, encontrada de viejo por el hallador Rafael Mellado. Enérgica y candorosa, angustiada como flor natural en día de difuntos, nada la novela entre las aguas turbulentas de aquellas épocas del asco y la envenenada gloria, pregonando una literatura que llegaría muy pronto a cima admirable. El peso de la obra de Víctor es el argumento de Planteamiento Editorial, que -contra el pronóstico más que sencillo de cualquier agorero- lleva ya publicados cuatro títulos del autor, el último llamado “Calostros”. El mérito que tiene la actividad de la editorial familiar y hervasiense habla de la buena salud de las quimeras. Cualquier buen lector sabe que no tiene escapatoria si condena a la soledad a esfuerzos que, a su vez, condenan a sus hacedores a la vigilia y la duermevela, aunque, desde luego, tan contentos por cumplir con el mandato de no preferir, para la belleza, la clausura a la luz.

REPOSICIÓN DE "EL HEROE LOCAL"

Artículo visible en este blog desde febrero de 2006.

El asunto, hoy mismo

En “Las vigilias de Bonaventura”, del escritor alemán (del siglo XIX) August Klingemann, su protagonista, un vigilante o sereno nocturno de la época ironiza continuamente sobre la condición humana. Durante una de sus aventuras crepusculares se topa con un joven con un don prodigioso y terrible: es capaz de ver el estado de los difuntos inhumados, y puede así ir narrando y comparando sus diversos estados de putrefacción. Si arrodillado ante la antigua tumba de una mujer muerta durante el parto contempla atónito la virginal imagen de madre e hijo intactos, llegado a un sepulcro reciente que comparten un político y un constructor no puede menos que dar fe ante el hecho concluyente de que ambos, recién enterrados, hayan perdido ya su integridad.

Sirva este prólogo un tanto siniestro y revelador de la negrura y puntería del humor romántico para advertir de que nada parece haber cambiado a lo largo de los últimos siglos en cuanto al concepto que a las aves más perspicaces de la sociedad humana le merecen ciertas clases, aparentemente benefactoras de la colectividad y el Estado. Últimamente además, y para reforzar impresiones tan violentas sobre quienes desde la política o las finanzas gobiernan nuestros lares, se ha impuesto la estrategia de la mentira con desfachatez –y la defensa a ultranza de ella- como prólogo indefectible de la actuación despótica y, más a menudo que nunca, también ilegal. Recordemos, elevado a rango universal, las armas de destrucción masiva en Irak o, en el apartado doméstico, la frase “El puente de San Francisco no desaparecerá” de un alcalde enfrentado hoy a la mutilación y adorno más infames que pueda soportar un histórico viaducto. Alrededor de esta controvertida actuación de las instituciones públicas locales y regionales en el entorno de la Ribera del Marco, la paciente –un adjetivo muy sutil, yo me inclinaría más por infantil- reacción de la ciudadanía no debería servir de salvoconducto para los responsables del desaguisado, capaces de abrir al tráfico a bombo y platillo la desembocadura de la calle Miralrío con San Roque… en peores condiciones que las previas a la intervención. Y sin ahorrar justificaciones, entre las cuales aparecían perlas de la desfachatez comentada, si bien no las explicaciones más obvias: que la intervención se ha llevado a cabo sin contar con los ingredientes necesarios para su buen fin. Y ello porque emprendieron las obras sin tener a disposición pública todos los inmuebles que, según el proyecto, se precisaban para terminar a la faena, entre ellos las casas que hoy permanecen en pie siendo mudos testigos de diarios accidentes y enfrentamientos. Ahora nos encontramos con una situación esperpéntica con un epílogo muy previsible: un, a buen seguro, coste mayor para las arcas públicas, un desafío a la paciencia del ciudadano cacereño (¿indiferente por naturaleza?) y un reto intelectual y jurídico a los adultos con meninges (haberlos,haylos).
Mientras con el resto de las viviendas se ha operado con éxito -en beneficio de ciertas cabezas pensantes y que pudieran disponer de información “avant la garde”, como se informó en su día- con los inmuebles restantes que aguardan la piqueta y siguen enteros se ha actuado de forma insostenible: a fecha de hoy se criminaliza a sus habitantes, legítimos propietarios, que defienden sus intereses con los recursos del estado de Derecho, frente a la actuación altanera de una administración que ha actuado de forma precipitada, como mínimo, y procurándoles todo tipo de molestias en el camino. Conste que cualquier día este cruce de caminos que se achica con el tiempo va a convertirse en pieza de escándalo, porque no se puede aislar a personas -y ancianas- frente a una corriente de vehículos y conductores estresados, sin presencia policial constante y sin semáforos de prioridad, y, por lo demás, sugerir que la responsabilidad es de quien se resiste a su perjuicio frente a una administración sin más argumentos que sus erráticas prioridades políticas y económicas. Testigo ya quien esto suscribe de más de un encontronazo verbal entre la familia de resistentes y los usuarios de la calle, debería caer sobre los cargos públicos responsables de esta insensata situación la repulsa social, en lugar de quien la suscita, que no es otro que el débil. Pero ahora lo que se lleva es el tiro al pobre, al disidente, y si es un asocial, pues con más razón.
Quien sería en otro contexto el héroe local que se reafirma sobre sus principios, su pequeña patria, su enferma dignidad y su suelo de maceta es hoy la inconfundible diana propuesta por todo un ayuntamiento para atraer las iras de los conductores y transeúntes de la Ribera del Marco….

POESÍA BÁSICA

Subimos a rendirle nueva visita a Manolo Chinato, cargados con diversos presentes con los que intercambiar obsequios con el poeta de Puerto de Béjar: el cortometraje “El sabio mudo” para el hombre que soñaba con lobos e inspiró el personaje que finalmente interpretaría el gran Carlos Álvarez-Nóvoa, una camiseta de tirantas del Colectivo Mundóbriga y un ejemplar de “La virtud del momento”. De allí trajimos su voz suculenta y sus palabras, conversación feliz sobre sus vacas berrendas, los poemas de Juan Ramón, que en su voz arrollan aún más, y el calor de un mesón donde nada es mortecino: en Manolo y su familia todo son gestos victoriosos, hospitalidad, almas de niñas y campos. Como dijo el poeta de lo castellano, tal vez, en sueños, el sembrador de estrellas hizo sonar la música olvidada, y la ola humilde a nuestros labios vino de unas pocas palabras verdaderas.Fue el caso.

EL TIEMPO PERDIDO

«Al acercarme a los cuarenta, tuve un curioso sueño en el que casi capté el significado y comprendí la naturaleza de qué es lo que se pierde en el tiempo perdido.»
Cyril Connolly
The Unquiet Grave

La mañana es apacible y carece de relojes, el libro que me acompaña es un clásico sobre el aprendizaje, y se le llena la boca de aromas de oriente. El rumor del viento sobre la alta hierba aún verde recuerda el arpa de Capote, y a la sombra hace más que fresco, así que perros y yo buscamos la luz del gran faro para dejar pasar el tiempo. A las treinta páginas, el suave sopor me lleva a las muñecas de Morfeo, y despierto de golpe con la voz sarcástica y estropajosa de la abubilla. La miro reírse en la rama, y una sombra que pasa me exige mirar al cielo: sobrevuelan nuestras cabezas cuatro buitres con plumas color de león, otro más negro y rasante que parece observarnos como un burócrata, que diría el guionista de National Geographic. Dando vueltas en la térmica enhebran sus alas dos alimoches que juguetean planeando: una cigüeña interrumpe sus círculos y descomponen las figuras ante su vuelo recto con palos en el pico. La cigüeña se pierde hacia el campanario y, en la tierra, la tribu de hormigas decide ingeniárselas para ennegrecer los alrededores de mi zapatilla. El aire suena como el gato ronroneante que dejé hace un rato en el patio, las aves se alejan hacia el sol y los perros se han acercado a bañarse en la charca purulenta, levantando miles de trinos, probablemente de protesta. Luego vuelvo a casa, y tardo tres minutos en llegar.

MÚSICA Y SILENCIOS

“Diez poemarios inéditos de la autora. Diez. “Ni temprano ni tarde. La virtud del momento es ser preciso”. Con esta sentencia la autora nos aproxima, nos envuelve, nos invita a chapotear en sus versos. Pasión, sentimiento, reflexión… inconformismo. Música y silencios los que llegan de esta obra inaugural de la Editora La Galbana, que acaba de comenzar su viaje en Extremadura.”

La revista ‘Vivir Extremadura’ en su último número, el 33, de abril y mayo, dedica a la primera publicación de La Galbana Pequeña Editorial esta amable mención, que agradecemos muy especialmente. Todo un detalle. Dada la dificultad de hallar hueco en los medios de comunicación, la presencia de “La virtud del momento” junto a obras tan reseñables como el rescate por la ERE de la obra de Catalina Clara Ramírez de Guzmán, o una antología editada por Bubok de cuentos de Jesús Gordillo y Javier Martos, y la excelente edición -como siempre- de La Isla de Siltolá de la poética de José María Cumbreño, es un lujo para quienes, como bien dicen, comenzamos este nuevo viaje.

HORROR

La concesión de la Medalla de las Bellas Artes a un personaje como Alejandro Sanz ejemplifica (y no es el único caso) el fin de ciclo al que nos enfrentamos como sociedad: vivimos una penosa fotocopia del futuro, guardado el pasado en un armario. Mefistófeles resulta un personaje simpático, y a él nunca se le ocurriría lo que a nuestros genios de la administración de parabienes. Acostumbrado al relumbrón, los premios de la industria del espectáculo (el mal en sí mismo, para sí quisiera Mephisto), castigador de la gramática y la lírica, sobreexpuesto a la adulación de aeropuerto y mamada, y al idolatra fervor consumista, hijastro de una carrera siempre en manos de corporaciones, Sanz despacha basura con la suficiencia de un héroe del tuntún. Su infame talento es papel mojado en la historia de la música contemporánea y hay artistas (españoles) del jazz, de la poesía, de la pintura, incluso del diseño y la publicidad, por ser malévolo, que tienen a partir de hoy una razón más para ciscarse en el presunto mundo real que transmite mensajes como “Sanz igual a bella arte”. Ya lo dijo Benedetti con sabiduría inmortal: despabilate amor, que el horror amanece. No se me ocurre ejemplo mejor para evidenciarlo que esta noticia y lo de la nuclear de Japón. El daño, en ambas, ya está hecho.

"SEÑOR ZAPATERO…"

Después de vivir diecisiete años, infancia y juventud, en el cacereño Polígono de la Madrila, difícilmente sería posible no tener fobia al ruido: en los bajos del edificio de viviendas había una fábrica de luminosos y la distribuidora de prensa local, ruido de fardos a partir de las cinco de la madrugada; enfrente, la imprenta del periódico, una discoteca -llamada ‘Eros’, la madre que los parió- y un colegio; en las vecinas plazas, decenas de miles de bares y más discotecas, y, junto a la portería de nuestra vivienda, justo debajo de nuestro suelo de primera planta, el diminuto local de un zapatero que abría a las nueve y cerraba cuando le salía de los huevos: su maquinaria encendida era nuestro terror, y aún siento aversión al chirriar de un cepillo mecánico. Todavía no comprendo cómo podía no ya concentrarme en el estudio, sino siquiera arrancar un hueco para el silencio en aquel maremágnum ochentero. Para colmo, “El Nano”, cantarín personaje de la ciudad, hombre sencillo y como una cabra que pregonaba las virtudes marianas y amenazaba con atraer la lluvia a cada uno de sus trinos, se presentaba cada sábado ante la puerta del zapatero y entonaba (es un decir) su tonada: “Señor zapatero, le canto mi canción…”. Y así, repitiendo un par de versos durante media hora o más, hasta que el otro se hartaba y le convidaba o le reprendía, en una pieza cómica que dejó de tener gracia tras los cinco primeros años. Durante la semana, subía y bajaba “El Nano” por la calle Sierpes dando la tabarra con su virgen de madera, generalmente después de la hora del recreo, resonando en las aulas allí perpetuadas, como el manifestante único e inasequible al desaliento de un fervor que la ciudad parecía perder por su patrona y su acervo folclórico. El último día del mes de marzo, “El Nano” falleció, habiéndose hecho hueco ya para la historia de una ciudad tan hipócrita como tantas, pero sobre todo ruidosa como pocas. Ahora no se podrá quejar: su tontería, su inocencia, su virtud, de la que tantos se burlaron, son iconos sonoros a la altura de la inmadurez de un lugar tan dado a contemplar las pelusas de su ombligo como si fueran los relámpagos entre los que se creó el mundo.

PRESENTACIÓN EN CÁCERES

LA GALBANA PEQUEÑA EDITORIAL tiene el placer de INVITARLE
a la presentación del libro
“LA VIRTUD DEL MOMENTO (Inventario incompleto 1994-2007)”
de ANA BALIÑAS.
D. ROGELIO PÉREZ MARIÑO abrirá el Acto,
en el que tendrá lugar la lectura de una selección de poemas del libro
por la autora y otros invitados.
MARTES 26 DE ABRIL DE 2011
SALÓN DE ACTOS DEL COLEGIO MAYOR FRANCISCO DE SANDE
CASA PALACIO DE LOS PEREROS, CÁCERES
20 horas

POEMA Y VOZ


ESCUCHAR el poema “La virtud del momento” en la voz de Alfonso López Paris
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LA VIRTUD DEL MOMENTO

Los días como vértigos armados
de paciencia y de prisa.
Más paciencia que prisa.

La tierra es grande y llana.
Puede tostarse al sol
o beberse la lluvia.
Es rápida y paciente.
Terriblemente hermosa.

Ni temprano ni tarde.
La virtud del momento es ser preciso.

ESCUCHAR “Credo” en la voz de Alfonso López

CREDO

Algún día
todas las contradicciones volarán por su propio peso
dinamitando el aire
sin duelo, sin espasmos
como un dúo de pájaros.
No habrá torres más altas.
Los alambres de espinos se arañarán el corazón
y el papel moneda arderá solo
en la cripta embrujada de los bancos.
Entonces será el día.
Volveremos a vivir como siempre quisimos.

Entonces temblaremos de pura felicidad
y aprenderemos a temblar de pura felicidad.