Mes: marzo 2011

EL RETRASO Y LA INMINENCIA

31 de marzo
Periódico Uno:
El presidente de la Junta anuncia que la declaración de impacto ambiental de la refinería se conocerá en mayo o junio

Periódico Dos: Gallardo espera que la refinería tenga luz verde de Medio Ambiente a mediados de abril

Las presiones del gran industrial no han servido tampoco para llegar a tiempo: quizás no debería haberse hecho la foto con Monago -eso tiene un precio y va a ser mucho-, aunque hacen buena pareja, los hombres que se quedarán con las ganas. La cosa petroquímica no tiene visos, ni económicos ni medioambientales, y, como dice Leonard Cohen, todo el mundo lo sabe. Así que la DIA se retrasa hasta después de las elecciones, como mínimo. Y luego, dios dirá. No se va a poder cambiar la ley cuando la Justicia, en el caso de que hiciera falta, ponga la razón en su sitio. Y todo el mundo lo sabe: mejor prevenir que curar.

BÁRBAROS

Realmente no me acostumbro a sentir vergüenza ajena y rabia casi feroz por haber estudiado para una profesión tan corrupta como la de periodista. ¿A quién se le ocurre? Afortunadamente, pude rectificar a tiempo y así no tener que soportar tanta basura, al menos no como perpetrador. No hacen falta nuevos bárbaros, pero insisten. Identificados están: a las pruebas me remito. El día que cierren el Hoy, me hincho a champán. Y lo veré, lo veré: no hay mal que dure tanto.

EN UN MUNDO NUEVO

Descanso en la carretera. Son setecientos kilómetros de vuelta y una cuchipanda de por medio en Lugo…El lugar elegido se llama Riego del Camino y la tascucha, que prometía, “Bar Pepe”. Pero…el suelo de terrazo no ha conocido jabón desde hace décadas. Los siete jugadores de cartas suman quinientos años, y ni por esas responden al saludo. Defienden su rincón con el asco al movimiento. La mujer que atiende la barra se pasa la presunción de inocencia por el arco de su triunfo, ojito con robar algo, dice, de su pequeño museo temprano y tardofranquista. Que no sería la primera vez, e inculpa también a su marido legañoso, presuntamente tarado, de cuerpo vivo presente. Para templar gaitas, ofrece conversación sobre el rey y las juras de bandera. A buenas horas. Solo la educación y la falta de redaños nos impide pegar fuego a virgenes, carretas rocieras en miniatura y escudos pegajosos del Madrid. El recorte, en francés, de un periódico que habló del pueblo, se ensoñerea de las puertas, junto al cartel de “Prohibido fumar” que salva la vida de los inspectores de sanidad. La mujer curiosea en la manzanilla que ella misma ha servido, planta el botellín y me abstengo del vaso por no solicitarle la DIA que exigiría el lugar. Tres euros. El aseo está peor que el suelo y acabas preguntándote, injusto, cómo alguien puede presumir de zamorano. En la televisión, Karina y Juanito Navarro (“¡qué bien trabajan!”, se oye decir) apoyan el relato de los hechos, el viaje a España desde las pantallas de la televisión pública. Al salir, volvemos al presente que nos legaron ellos mismos. Allí dentro queda un mundo de males mayores enlatado en conserva, sin fecha de caducidad.

DO FONDO ESCUMA DADA

Una nueva y gustosa semblanza, firmada por Salvador Castro (a la sazón prologuista), acerca de la autora de “La virtud del momento” y de su obra, incluyendo referencias a “Varias” (1995), su anterior publicación, y poemas inéditos en lengua gallega. Puestos a ponerla de los nervios, también abre otras celosías desde las que mirar románticas veleidades artísticas bajo el pleno sol de este sur. De vereda en vereda nos vamos saludando. Toca pues el brillo del norte, la exaltación del atlántico. Otro placer.

LA TELARAÑA

Cualquier esperanza de regeneración social y política en Extremadura pasa por un proceso al que le han crecido las raíces, pero cuyo porvenir es duro y doloroso. La trama bipartidista en esta Comunidad parece decidida a perpetuar un modelo ciertamente siniestro de entender la democracia, basado en el lastre histórico de esta sociedad, incluidos la cautividad del voto o el aislamiento parlamentario, y novedades como la insensibilidad en asuntos sociales y medioambientales de una ciudadanía, mayormente sin formación más que en su campo de experiencia, reconvertida de lo agrario a lo urbano (de la economía real a la especulativa) a base de dinero público y componendas laborales sin fin. La sintonía absoluta de gobierno y oposición en temas tan delicados como el fracasado modelo de educación (el auténtico granero de este régimen), la hiriente modificación de la Ley del Suelo de Extremadura “para ejecutar un proyecto ya declarado ilegal por un tribunal” y poder urbanizar sobre la Red Natura 2000, la regularización de las urbanizaciones y construcciones ilegales sembradas por toda la geografía, el siciliano asunto del polo petroquímico, las térmicas o la apuesta por Almaraz, o el ejemplo censor y malversador de los medios de comunicación públicos, son (¡solo!) algunos ejemplos de un idilio que empezó, probablemente, en los espermatozoides y óvulos de varias generaciones previas a estos ‘dirigentes’ actuales. El reparto de poder local, provincial y regional conviene a todos por igual y ambas maquinarias convienen a su vez a la mayoría de los ciudadanos: a los burócratas se la suda cualquier cosa que no sea su bolsillo; a los profesores, sanitarios y demás puntales no se les espera; la empresa privada depende de los tabúes que le llenan las mochilas y uno de ellos es ‘no morderás la mano de quien te alimenta’. La prensa lleva adelante su propia alianza con su sarcófago. El hombre y la mujer activos asisten al parto diario de la madre hipocresía: en realidad más de medio millón de personas descontentas votarán al PSOE y al PP.

La burla al Estado de Derecho es constante en la administración extremeña. Europa ha financiado a un monstruo al que no exige responsabilidades. Y de ello se aprovecha. La desunión es impensable. El triunfo lo tienen garantizado. En la mierda, entre escombros y sin rencores entre los legisladores, amanecerá el nuevo edificio que salga de mayo. No, no hay esperanza, visto el peso de esta telaraña.

MÁS GUERRA

Lo dice Sampedro y lleva razón: hemos agotado nuestras posibilidades. Cree que “el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo que la única salida es la educación y el pensamiento”. Suena a sentido común. Lo sabemos todos, aunque disimulemos. Pero hay gente para todo y una mayoría no está dispuesta a ceder ni un ápice. Por ello se silencia el drama nuclear con una guerra quirúrgica contra el sátrapa de turno, tras cuarenta años de mandato. Es la armada del petróleo, que reaparece. Incluso con nuestro pacífico ejecutivo vendiendo la moto: la guerra. Ese dulce mal que recupera la economía.

QUEBRANTOS

La figura de una señora mayor en camiseta, bajo el sol o la lluvia, con pancartas y pegatinas, y al cargo de la representación regional de una de las cinco grandes organizaciones ecologistas del Estado, debería ser simpática y agradable para los medios de comunicación, por su implicación social, por el mérito de anudar la ilusión al entusiasmo y por la falta de ejemplos semejantes. Sin embargo, no es así, no siempre es así: ha sido obviada a conciencia, como todos los de su especie, cuando ha lastimado fibras sensibles en según qué despachos, en según qué carteras. Hasta que, repentinamente, deja de ser obviada. Basta lo que basta siempre (¿un manifiesto?, ¿una sentencia?, ¿una decisión política?, ¿un editor de informativos alcoholizado?, ¿una precampaña?, ¿un azar?…) para que su nombre salte a las portadas: de la mismísima biblia socialdemócrata, a un video chat en Vocento, de “Europa Press” al lacrimónego titular de la hoja parroquial de la provincia, que insiste en prestarle la atención debida. Dentro de las más ásperas conspiraciones que contra ella se han forjado, puede eliminar, a partir de ya, la de no encontrar eco en los medios de comunicación social. Eso queda, pues, para los nadie de siempre, los que incluso asoman ante los quebrantos de otros, los que siguen la línea artesanal de no dudar de los hechos ni de las palabras y sí, y mucho, de los medios de comunicación social.

¡MÁS TÉGULA!

Compromisos inaplazables de trabajo nos impiden acercarnos a la segunda edición, el día de mi santo y de la luna llena, de los ‘Tégula’ (el que nos entregaron a nosotros está frente al ordenador de montaje y lo veo veinte horas al día últimamente) y a la Marcha a la Sierra de San Jorge del domingo, en defensa también de la Vía de la Plata. Pero para el caso, como si estuviéramos. Suscribimos las palabras de Pedro Vicente y seguimos en pie frente a los de siempre y sus nuevos guitarristas, como esa nueva ministra de la inestimable colección de patéticos floreros, masculinos y femeninos, que tanto les gustan a los que adornan la Moncloa desde sus torres de marfil.

¿SOLILOQUIO?

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Miguel Anxo Murado en “Soliloquio del farero” (2003)

Podía ocurrir y tenía que ocurrir. Tres gravísimos incidentes en apenas 25 años y miles de sobresaltos ocultados o infravalorados. Ahora el hecho es un drama para toda la humanidad y el planeta, en uno de los territorios más densamente poblados. Recuerdo que personajes sospechosos de intolerancia como Ibarra -su intervención en este sentido se recoge en “Mientras el aire es nuestro” (2007)- achacó lo sucedido en Chernobil al régimen soviético…¿Y ahora, será éste achacable al régimen ultraliberal, al capitalismo feroz? En cualquier caso, el momento de la reflexión va a llegar tarde o temprano. Insostenible significa eso mismo. (Casi) nadie parece plantearse que decrecer, la justicia social y la ecoagricultura son las únicas salidas para esta nave de locos en la que naufragamos todos, unos sufriendo mucho más que otros, que apenas sufrimos accidentes. Después de Tokyo ya nada será igual. Después, tendrá que haber diálogo, no soliloquios.

POR QUÉ NO PINTO NADA

No pinto nada en Extremadura porque he elegido vivir como un jodido ermitaño, porque nunca hemos asistido a esos cócteles de mierda, y cuando nos hemos visto obligados a hacerlo nunca ha salido bien. No pinto nada porque mi nombre no es una jodida etiqueta inventada en un butacón, sino el de un flaco gato que sortea los atropellos. No pinto nada porque, aunque absolutamente todo lo que se ha hecho aquí, de lo mío, lo ofrecí yo primero, nunca pedí a ninguno que me devolviera los favores, y he hecho muchos: demasiados incluso para esa panda de colocados hijos de puta que ni se dignan saludarte. No pinto nada porque detecto a un arribista a cien metros de distancia, por el hedor de sus culos, solo semejante al de los que ellos lamen a diario para presumir de artistas, de presentadores de mierda o de directores de lo que sea. No pinto nada porque nunca gasto energía en negociar, ni me arriesgo a entablar conversación con las decisiones de la cocaína. No pinto nada porque jamás perdono una ofensa, ni me olvido de ninguno de mis errores: el más grande es haberme quedado aquí, entre ellos, paradójicamente mi única gran decisión. No pinto nada porque mi nombre es una mierda o un desconocido o un silencio para los colegas de estas remotas provincias. No pinto nada, jamás me invitan, jamás acuden, jamás aparezco, jamás les sirvo. Alguno jamás contesta, aunque presienta ya el fin de su mandato aleteando en el hombro, como una paloma que se le caga sobre el pelo de la dehesa, mientras le supera con mucho en estilo y educación.

Soy el veneno invisible, su ilusa conciencia radicada en la caverna, su jodido lunar rencoroso, su espina del triunfo en la punta de sus pollas conservadoras o sus rajitas de pasta. Soy el olvido, y les pongo a prueba con cuatro gatos detrás y otros cuatro por delante. No pinto nada, ajá, porque los hombres mandan y las prefieren rubias, y las rubias prefieren vivir, y bien, de rodillas y con mantilla sobre la cabeza. Eso dice el rumor, antesala de la auténtica sumisión. No pinto nada porque en esta tierra de miserables ungidos de eternidades santas no hay ciudades para espontáneos, ni energía para subterráneos, ni explicación que entender: solo hay espacio para egocéntricos anclados en sus catorce años, felices de anidar siempre entre los mismos con tal de conservar la libertad de no hacer preguntas, ni de tener que leer nunca un miserable libro enemigo o amigo, mientras follan con sus señoras enarbolando en la mente el retrato del compañero de pupitre, o el culo del dios o de la diosa que nunca podrán lamer. No pinto nada porque aquí la belleza sufre de combustión espontánea en defensa de su olvidado reino, el de la trilla, el alcornoque y el lobo. No pinto nada. Y ni puta falta que me hace, jodidos farsantes: el diablo probablemente venderá cerveza. Y eso, vive dios, todavía me lo puedo pagar.

NACE ‘LA GALBANA, PEQUEÑA EDITORIAL"

Hoy toma forma oficialmente “La Galbana, Pequeña Editorial”, un viejo sueño personal perseguido durante cierto tiempo. En abril estará en las librerías el primer número, “La virtud del momento” (Inventario incompleto 1994-2007), de Ana Baliñas. Si algún lector está interesado en presentar la obra en su localidad, lo estudiaríamos sin inconveniente alguno, por supuesto. Como dice Salvador Castro en su prólogo, se trata de “la obra poética de una autora a la búsqueda de pequeñas plenitudes en un mundo hostil” y, como digo yo, una convocatoria para sumarse a ella como un gato contento.  En los meses siguientes pondremos en la calle “Soy importante“, colección de microrrelatos ilustrados de Rafael Mellado, y un volumen de cuentos de la propia Ana, “Los sueños, la mala orilla y la huida”. También trabajamos en un precioso libro infantil de Mariola del Pozo, ilustrado por Ester García y titulado “Nanas para Elenita” y, si todo marcha adecuadamente, en la publicación de la novela “El mal del arriero” de un servidor, coincidiendo con su versión cinematográfica. Chulo que es uno, la verdad.
Sugerencias, consultas y pedidos, aquí.

LA VIRTUD DEL MOMENTO (Inventario incompleto 1994-2007)
ANA BALIÑAS
POESÍA, 280 páginas,
Prólogo de Salvador Castro Otero
La Galbana, 1
Marzo 2011
ISBN: 978-84-614-7216-1
14’42 € (IVA no incluido)
Integran este libro hasta diez poemarios inéditos de la autora,
por orden cronológico de escritura:
“Examen de conciencia” (1994-1995), “Tristia” (1996),
“Al final de la fábula” (1997), “Ridícula erección de primavera” (1998),
“Poesía/ La muerte entre dos viajes/ Puntos subversivos” (1998),
”Zaratustra y el tiempo” (1999), “Lunas crecientes” (2000),
”¿Tristes? tópicos” (2000), ”Ilusiones, definiciones y otras
adivinanzas” (2000), y, por último, “Nuevo libro” (2007).
Escribe Ana Baliñas en uno de sus poemas,
precisamente el que da título a este volumen:
“Ni temprano ni tarde. La virtud del momento es ser preciso”.
Así, después del tiempo pasado oculta en las páginas de los cuadernos,
abrimos ahora paso a la luz sobre la obra poética de una autora
a la búsqueda de pequeñas plenitudes en un mundo hostil.
Una expedición literaria guiada por coordenadas sentimentales y reflexivas,
bajo la agotadora carga del inconformismo.
A través de la música de las palabras, y de los silencios que estas dejan
en los huecos en blanco, sintamos la atracción inevitable
de las noches oscuras, de las tormentas que vienen, de la hora del mar,
del adiós a la topera, de la lluvia como esperanza de salvación…
La obra de Ana Baliñas es, en sí misma, una encarnación de la esperanza,
una prueba irrefutable de que un tiempo y un mundo mejores son posibles
a través de la belleza. Hay que abrir “con las dos manos la garganta
para gritar” que la poesía no es un cadáver, sino una convocatoria
para sumarse a ella como un gato contento.
Ana Baliñas Pérez nace en Santiago de Compostela, en 1969.
Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación. Desde 1994
reside y trabaja en Extremadura. Empieza su actividad literaria
como poeta en lengua gallega y castellana (Premio Esquío
de Poesía, por la obra “Varias”, editada con tal motivo en 1995;
Premio Extremadura Joven de Poesía en 1997 por “La oración
de la piel”), siendo autora también de relatos -algunos
difundidos en internet- y novelas inéditas.
Finalista en varios certámenes poéticos (’Gil de Biedma’,
’Antonio Machado’, ‘Ciudad de Badajoz’, ‘Rosalía de Castro’…),
articulista en diversas publicaciones y participante en
libros colectivos, ha sido profesora de educación secundaria
desde 1994 hasta 2001, y desde 2007 a 2010.
En los años entremedias, como en la actualidad, se dedica
a tiempo completo a la producción audiovisual, siempre con la
empresa extremeña Libre Producciones.
Entrevistadora, documentalista, redactora, escenógrafa,
ayudante de dirección, de edición, productora ejecutiva,
e incluso ocasional actriz. Y, esencialmente, guionista…

LA AMENAZA

La palabra “nuclear” asociada a Japón produce una profunda tristeza. Titulares como el de un insensato periódico español (“La naturaleza ataca Japón”) añade una coda de horror por la decadencia de nuestra civilización. La amenaza nuclear -para toda nuestra escasa eternidad- ni ha compensado ni compensará un ritmo infernal. No se puede ser precavido con ella: sencillamente, es el mal y siempre aguarda su momento para poner las cosas en su sitio.

ENHORABUENA

El esperpento urbanístico de Marina Valdecañas es ilegal y debe derribarse


Estas decisiones políticas no son una equivocación: son fruto de una estrategia deliberada, de un compromiso constante con la corrupción, de una transparente cercanía con la prevaricación, el cohecho y la agresión, de una osadía soberbia que amilana voluntades, oxida inteligencias y promueve el triunfo de la avaricia y otros bajos instintos. Hay una voluntad de pegar a los suyos creyéndonos indefensos, y de no hacer el trabajo que se les encomendó: la defensa del patrimonio de todos los extremeños. ¿Cual será el precio que paguen por su actuaciones? El de siempre. Me río yo de la famosa Transición. El caballo de Franco siempre está reluciente por estos pagos.



“El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Extremadura estima la demanda de Ecologistas en Acción ordenando la restitución de los terrenos protegidos a su estado anterior. El proyecto consistía en la construcción de más de 550 viviendas, equipamientos hoteleros, un campo de golf de 18 hoyos y puerto deportivo. La promotora urbanística “Marina de Valdecañas”, contó con el apoyo y connivencia del Gobierno de Extremadura, que declaró el proyecto como Proyecto de Interés Regional (PIR).
El área de ubicación del complejo urbanístico cuenta con importantes valores naturales por lo que formaba parte de la Red Natura 2000 dada su declaración de Zona de Especial Protección Para las Aves (ZEPA Embalse de Valdecañas), y afectaba a su vez a áreas declaradas Lugares de Interés Comunitario (LIC). Este humedal tiene importancia internacional por las especies que lo habitan, muchas en peligro de extinción.
El TSJ de Extremadura, tras analizar los valores naturales protegidos señalados en la Directiva 92/43/CEE habitas, así como la normativa ambiental aplicable a nivel estatal y autonómico, da por buenos los argumentos de Ecologistas en Acción en su impugnación del Decreto.
Además, el TSJ estima que la capacidad planificadora de los PIR, regulado por el art.60 y ss. de la Ley del suelo de Extremadura, no es ilimitada y que deben atender a los criterios generales contenidos en la propia Ley del Suelo de Extremadura. Este PIR reclasificó 1.340.000. metros cuadrados que pasaron de no urbanizables de especial protección a urbanizable.
El TSJ sentencia que no se ha motivado suficientemente ni la justificación del proyecto ni su utilidad pública o interés social. Entendiendo además que el proyecto no se adecua a la figura del PIR. El TSJ recuerda al Gobierno Autonómico que el PIR solo se concibe para aplicar a viviendas sometidas a promoción pública, y no a complejos hoteleros y de ocio.
Por último, la sentencia considera que hay falta de motivación en la elección del emplazamiento (aprobado por el Decreto 55/2007, de 10 de abril) toda vez que se actúa sobre un suelo no urbanizable de especial protección. Como alegó Ecologistas en Acción en su demanda, en modo alguno se motiva que sean esos terrenos “de protección ambiental extrema” los más idóneos para el interés social de proyecto, sin conocerse si era admisible la ubicación del proyecto en otros terrenos con menor protección o incluso sin protección.
Por ello Ecologistas en Acción celebra la Sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ de Extremadura, que supone un nuevo varapalo jurídico en materia ambiental para el Gobierno Extremeño y evidencia la falta de sensibilidad de éste con la sostenibilidad, el medio ambiente y los enormes valores ambientales que posee esta comunidad autónoma. En tal sentido Ecologistas en Acción solicitará al ejecutivo extremeño, así como del la Confederación Hidrográfica del Tajo, el cese inmediato de las obras y la restitución del espacio a su estado anterior.
Por último, Ecologistas en Acción muestra su preocupación por la integridad física de sus activistas en la zona, pues han sido objeto de múltiples ataques desde hace tiempo. Estos ataques (a sus automóviles, viviendas y personas) han sido motivados por oponerse a este proyecto urbanístico. Ecologistas en Acción confía en que el ayuntamiento de El Gordo y la Subdelegación del Gobierno en Cáceres velen por la seguridad de los miembros de Ecologistas en Acción en la comarca.”

MUERTE


El SES suprimirá la atención médica en 29 pueblos

Si algo no admite queja y funciona de forma espléndida en el ámbito rural (al menos en mi pueblo) es la atención médica. Sin listas de espera para consulta, con cuidado personalizado y cercano, exquisito trato humano a nivel médico, de enfermería y administrativo. Ahora, tras la desaparición (“amortización”) del servicio de Correos, le toca también desaparecer al consultorio médico. Un paso más hacia la muerte dirigida del medio rural extremeño, un paso más hacia la desaparición de un modelo de vida al que pronto se añorará. En lugar de atraer recursos, profesionales, nuevos modelos de negocios, en lugar de recuperar métodos tradicionales vinculados al sector agroganadero, de ayudar con empeño a los jóvenes autónomos residentes, de frenar la movilidad que tanto sacude las economías, poco a poco se entierra a los pequeños pueblos, donde la calidad de vida es enorme en comparación con las patéticas ciudades extremeñas. No es que no se pueda vivir en estos pueblos por la falta de oportunidades de trabajo, es que se apuesta por impedirlo, en beneficio de la masificación. Encuentras viviendo en pequeños pueblos de Extremadura a diseñadores gráficos, arquitectos, ingenieros informáticos, guías de naturaleza, editores, fotógrafos, luthieres y gente ligada a la agroecología o el turismo, entre muchos otros oficios, en lugares donde el acceso a la tecnología y la comunicación es espléndido y las condiciones laborales agradables, para encontrarse al cabo de un tiempo desasistidos, ignorados, finalmente incomodados por las administraciones, que están para pagar el PER y derrochar asfalto, parques infantiles, farolas o centros de interpretación de mala muerte, generalmente inútiles o cerrados. A eso les llega la imaginación, y a crear mil y un despachos públicos en aras del desarrollo rural, convenientemente inútiles también. A diario pasan volando por las carreteras de este pueblo los profesores de secundaria y de primaria, los técnicos de desarrollo, los farmacéuticos, los gestores culturales, los administrativos, los secretarios de ayuntamiento, hasta los bedeles y el servicio de limpieza…Su vida está hecha en las capitales, donde tienen derecho a una bochornosa educación, a una sanidad inhumana, a un par de carrefours donde comprar naranjas de la China, a millón y medio de rotondas, a su taller de coche y a una cartelera de puta madre, vamos. Para ellos, para que puedan pagarse las hipotecas de viviendas de 2.000 euros el metro cuadrado y ser convenientemente saqueados por el fisco, se derivan los recursos derrochados por las administraciones. Eso sí: les salvan la vida impidiendo que se fume en los bares. En fin, qué mundo más absurdo.

VIDA

No soy muy de biografías y de hecho puedo contar con los dedos las que me dio por leer: músicos (Miles Davis, Chet Baker, John Coltrane…) y cineastas (Welles por Barbara Leaming, Kubrick por Raphael, Cassavettes por Cassavettes) y ahora una estrella del rythm and blues como Keith Richards, en la cuidada edición española de “Vida”. 500 páginas de narración extremadamente concisa, sin ostentación alguna, escritas con la colaboración de James Fox, en la que el guitarrista de los Stones recrea su propia leyenda entre la autocomplacencia y la lisura. Simplifica su existencia hasta la fecha en su pasión por la música negra y su necesidad de ser aceptado por los hermanos negros, su necesidad de tocar para conservar la vida, su extremo sentido de la exigencia profesional, su no menos exigente querencia por las drogas (nunca, indica, consumidas con un uso lúdico, excepción hecha de sus imponentes momentos de mono), su irreconciliable guerra contra el sistema educativo y la hipocresía social, y la fidelidad al clan, ya sea familiar o profesional, pero desde el egocentrismo tan propio a cualquier guitarrista. El aspecto musical del libro es como el afeitado de un gran barbero, hasta tal punto que cualquier detalle oculta más de lo mucho que evidencia, y todo lo relacionado con las relaciones personales consigue superar el peso de la monotonía al que se abocaría tal derroche de conquistas sociales. La historia que comparte Richards es, sin duda, la de la mejor época de la música contemporánea en Occidente, y su caudal de pequeñas anécdotas con otros artistas deprimiría al más pintado…Salvar a Mick Jagger de ser arrojado por un fuera de sí Charlie Watts a un canal de Amsterdam solo porque llevaba puesta una de sus chaquetas, encontrarse con Muddy Waters pintando el techo de los estudios Chess para sacarse un sobresueldo, asombrarse ante sus métodos de composición (básicamente, la intuición y la duermevela) o la debilidad de este hombre por los animales domésticos y por su propia voz (que se dice pronto) convierten esta lectura en un apasionante recorrido, además, por la época dorada del rock&roll. Hacerlo mientras se escuchan sus canciones, a la par que comenta sus pormenores, evitando además oír las que él mismo evita, es lo que yo llamo sacarle provecho a un libro.

COMO UN MISIL

‘Telediario express’ en medio de un partido del Barça jugándose la continuidad en la Champions. El enloquecido narrador da paso a la naturalista Pepa Bueno: las noticias del día consisten, primero, en ETA, tirando de archivo (uno que quiso derribar a Aznar con un misil: si fuera iraquí podría alegar legítima defensa) para poner al día la criminalización de Sortu; segundo, las nuevas siglas demoníacas, AENA y sus controladores, asistidos ahora por una legión de sindicados, con intervención del ministro de Fomento en tono rígido; tres, Ruiz Mateos se queja de Botín y éste queda en buen lugar; cuatro, ‘total’ surrealista en el que Zapatero le pide a Rajoy que hable con dios y le cuente su experiencia. Finalmente, antes de recurrir al Barça, aparece James Bond travestido: es el día de la mujer.
Conclusión: ser editora de informativo en medio público en día de Champions es un auténtico viaje por el túnel de la contaminación. Ese trabajo lo hacen seres pensantes, no cabe duda. Sus pensamientos son un arma de sumisión masiva. Como los misiles, pero ¿más baratos?

LA CASPA

El dineral dilapidado para las campañas de imagen de Extremadura (horribles todas, sin acierto alguno, porque parten de excusas y mal gusto) choca continuamente con la realidad. En los últimos meses, Extremadura ha estado en los medios porque unos bárbaros torturaron a una pobre mula, por una performance artística con grillos de por medio que provocó una hipócrita y airada repulsa y la intervención de las autoridades (cosa que jamás hacen con motivo), por otra exposición, en este caso con la Belén Esteban de gancho, y por las palabras despectivas y franquistas del alcalde de Badajoz, a quien le hubieran costado el puesto en cualquier sociedad mínimamente sana, y que se respetara a sí misma. En Alemania un ministro dimite por plagiar una tesis. Aquí por eso te condecoran. El caso es que Extremadura es esto: carece de energía vital, está esclereotizada por las instituciones, no cuenta con recursos privados y de riesgo, es pobre de espíritu hasta la médula y combate la emigración de sus mejores talentos con la apertura de puertas a todo aquel que quiera hacer un dinero a costa de la ignorancia de sus dirigentes, y de la absoluta fatiga de sus buenos hombres y mujeres por seguir combatiendo frente a un muro. Otros pueden tener otra opinión. Es algo respetable. Lo que no cambiará, en cualquier caso, es la visibilidad de la tempestad de caspa que nos asola y a la que algunos llaman cocaína. Al fin y al cabo, lo uno o lo otro es lo que les hace funcionar. Y en según qué estancias, ambas cosas a la vez.