Mes: marzo 2011

EL RETRASO Y LA INMINENCIA

31 de marzo
Periódico Uno:
El presidente de la Junta anuncia que la declaración de impacto ambiental de la refinería se conocerá en mayo o junio

Periódico Dos: Gallardo espera que la refinería tenga luz verde de Medio Ambiente a mediados de abril

Las presiones del gran industrial no han servido tampoco para llegar a tiempo: quizás no debería haberse hecho la foto con Monago -eso tiene un precio y va a ser mucho-, aunque hacen buena pareja, los hombres que se quedarán con las ganas. La cosa petroquímica no tiene visos, ni económicos ni medioambientales, y, como dice Leonard Cohen, todo el mundo lo sabe. Así que la DIA se retrasa hasta después de las elecciones, como mínimo. Y luego, dios dirá. No se va a poder cambiar la ley cuando la Justicia, en el caso de que hiciera falta, ponga la razón en su sitio. Y todo el mundo lo sabe: mejor prevenir que curar.

BÁRBAROS

Realmente no me acostumbro a sentir vergüenza ajena y rabia casi feroz por haber estudiado para una profesión tan corrupta como la de periodista. ¿A quién se le ocurre? Afortunadamente, pude rectificar a tiempo y así no tener que soportar tanta basura, al menos no como perpetrador. No hacen falta nuevos bárbaros, pero insisten. Identificados están: a las pruebas me remito. El día que cierren el Hoy, me hincho a champán. Y lo veré, lo veré: no hay mal que dure tanto.

EN UN MUNDO NUEVO

Descanso en la carretera. Son setecientos kilómetros de vuelta y una cuchipanda de por medio en Lugo…El lugar elegido se llama Riego del Camino y la tascucha, que prometía, “Bar Pepe”. Pero…el suelo de terrazo no ha conocido jabón desde hace décadas. Los siete jugadores de cartas suman quinientos años, y ni por esas responden al saludo. Defienden su rincón con el asco al movimiento. La mujer que atiende la barra se pasa la presunción de inocencia por el arco de su triunfo, ojito con robar algo, dice, de su pequeño museo temprano y tardofranquista. Que no sería la primera vez, e inculpa también a su marido legañoso, presuntamente tarado, de cuerpo vivo presente. Para templar gaitas, ofrece conversación sobre el rey y las juras de bandera. A buenas horas. Solo la educación y la falta de redaños nos impide pegar fuego a virgenes, carretas rocieras en miniatura y escudos pegajosos del Madrid. El recorte, en francés, de un periódico que habló del pueblo, se ensoñerea de las puertas, junto al cartel de “Prohibido fumar” que salva la vida de los inspectores de sanidad. La mujer curiosea en la manzanilla que ella misma ha servido, planta el botellín y me abstengo del vaso por no solicitarle la DIA que exigiría el lugar. Tres euros. El aseo está peor que el suelo y acabas preguntándote, injusto, cómo alguien puede presumir de zamorano. En la televisión, Karina y Juanito Navarro (“¡qué bien trabajan!”, se oye decir) apoyan el relato de los hechos, el viaje a España desde las pantallas de la televisión pública. Al salir, volvemos al presente que nos legaron ellos mismos. Allí dentro queda un mundo de males mayores enlatado en conserva, sin fecha de caducidad.

DO FONDO ESCUMA DADA

Una nueva y gustosa semblanza, firmada por Salvador Castro (a la sazón prologuista), acerca de la autora de “La virtud del momento” y de su obra, incluyendo referencias a “Varias” (1995), su anterior publicación, y poemas inéditos en lengua gallega. Puestos a ponerla de los nervios, también abre otras celosías desde las que mirar románticas veleidades artísticas bajo el pleno sol de este sur. De vereda en vereda nos vamos saludando. Toca pues el brillo del norte, la exaltación del atlántico. Otro placer.

LA TELARAÑA

Cualquier esperanza de regeneración social y política en Extremadura pasa por un proceso al que le han crecido las raíces, pero cuyo porvenir es duro y doloroso. La trama bipartidista en esta Comunidad parece decidida a perpetuar un modelo ciertamente siniestro de entender la democracia, basado en el lastre histórico de esta sociedad, incluidos la cautividad del voto o el aislamiento parlamentario, y novedades como la insensibilidad en asuntos sociales y medioambientales de una ciudadanía, mayormente sin formación más que en su campo de experiencia, reconvertida de lo agrario a lo urbano (de la economía real a la especulativa) a base de dinero público y componendas laborales sin fin. La sintonía absoluta de gobierno y oposición en temas tan delicados como el fracasado modelo de educación (el auténtico granero de este régimen), la hiriente modificación de la Ley del Suelo de Extremadura “para ejecutar un proyecto ya declarado ilegal por un tribunal” y poder urbanizar sobre la Red Natura 2000, la regularización de las urbanizaciones y construcciones ilegales sembradas por toda la geografía, el siciliano asunto del polo petroquímico, las térmicas o la apuesta por Almaraz, o el ejemplo censor y malversador de los medios de comunicación públicos, son (¡solo!) algunos ejemplos de un idilio que empezó, probablemente, en los espermatozoides y óvulos de varias generaciones previas a estos ‘dirigentes’ actuales. El reparto de poder local, provincial y regional conviene a todos por igual y ambas maquinarias convienen a su vez a la mayoría de los ciudadanos: a los burócratas se la suda cualquier cosa que no sea su bolsillo; a los profesores, sanitarios y demás puntales no se les espera; la empresa privada depende de los tabúes que le llenan las mochilas y uno de ellos es ‘no morderás la mano de quien te alimenta’. La prensa lleva adelante su propia alianza con su sarcófago. El hombre y la mujer activos asisten al parto diario de la madre hipocresía: en realidad más de medio millón de personas descontentas votarán al PSOE y al PP.

La burla al Estado de Derecho es constante en la administración extremeña. Europa ha financiado a un monstruo al que no exige responsabilidades. Y de ello se aprovecha. La desunión es impensable. El triunfo lo tienen garantizado. En la mierda, entre escombros y sin rencores entre los legisladores, amanecerá el nuevo edificio que salga de mayo. No, no hay esperanza, visto el peso de esta telaraña.

MÁS GUERRA

Lo dice Sampedro y lleva razón: hemos agotado nuestras posibilidades. Cree que “el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo que la única salida es la educación y el pensamiento”. Suena a sentido común. Lo sabemos todos, aunque disimulemos. Pero hay gente para todo y una mayoría no está dispuesta a ceder ni un ápice. Por ello se silencia el drama nuclear con una guerra quirúrgica contra el sátrapa de turno, tras cuarenta años de mandato. Es la armada del petróleo, que reaparece. Incluso con nuestro pacífico ejecutivo vendiendo la moto: la guerra. Ese dulce mal que recupera la economía.