Mes: septiembre 2010

EL SABIO Y EL GNOMO

‎”El sabio mudo” ha sido seleccionado en la novena edición de “El mes+corto”, Muestra Audiovisual Internacional, lo que conllevará su proyección de nuevo en Cáceres (8 de octubre, Biblioteca Pública, 19 h, es decir, el mismo lugar dónde la presentamos), Trujillo (misma fecha, en el Palacio Barrantes, a las 20 h) y Lisboa (19 y 26 de octubre, Instituto Cervantes, 18 horas). Curiosamente, en esta última fecha, un servidor y su equipo de confianza (es decir, los de siempre) coincidirán con la proyección en la capital portuguesa, dado que estaremos esos días eligiendo localizaciones para el largo “El mal del arriero”, algunas de cuyas secuencias transcurren en un barrio de Lisboa. Además, tenemos prevista la entrevista con la actriz portuguesa que se incorporará al reparto.

Además, el día 8 a las diez de la noche, en la sección de videoclips del certamen, se proyectará “Bellotas radioactivas”, el clip realizado para elautognomo. Será la primera vez que se vea en público en Extremadura.

En la primera edición de “El mes + corto” ya participamos con “La ilusión”, allá por el año 2001. Ya entonces fue un placer que la película estuviera en estas manos. Curiosamente, “Museo” de Chus Dominguez, y “Dirty Martini”, de Iban del Campo, con quienes hemos coincidido en Cádiz, se proyectarán en este festival, junto al documental “La presa”, de Jorge Rivero, con quien también compartimos tiempo en Alcances.

ALCANZANDO LA TACITA

El Museo de Cádiz es portentoso, más aún si coincidimos con una maravillosa exposición sobre los fenicios en Huelva, que sumar a sus piezas permanentes. Además de a Zurbarán, tienen un trato exquisito con los visitantes, de tal manera que hasta los encargados de seguridad le atrapan a uno para improvisarle una ruta guiada por la sección de Bellas Artes. Sucedió esto en uno de los ratos de ocio entre filme y filme, entre comida y comida, que nos hemos traido de ‘Alcances’, la 42ª Muestra de Cine de Cádiz. Unos días estupendos en los que hallar el resabio de los cineastas habituales de los festivales, la perplejidad de los debutantes y la eterna bondad de la organización, entre bocado y bocado de escepticismo y cansancio. “Despacio” se proyectó en condiciones inmejorables y junto a nuestro documental un programa de la directora Pepa Álvarez titulado “A volar”, con una planificación deudora del cine de ficción y la narración televisiva, con unos ‘actores’ formidables, para el caso gente real,de retórica e inteligencia excepcionales. La película de esta ilustre mujer sevillana responde a las características de muchos otros relatos del nuevo documental ‘de creación’, con una confusa frontera entre géneros que podía apreciarse también en el filme de largometraje “Falso orgasmo”, de Jo Sol, una obra muy física sobre los tópicos de la identidad sexual, en la que su transgresor protagonista, Lazlo Pearlman, ocupa literalmente el interés a causa de su voz, los contundentes primeros planos que el cineasta dedica a su rostro y, por supuesto, su espectacular androginia. Como tampoco es documental, sino película salvaje, reportaje imprescindible, periodismo útil, la obra de Alberto Arce “Disparar a un elefante”, que vimos entre sollozos. Un filme que alcanza la belleza en su plenitud gracias, en particular y dentro de todas las miserias que cuenta, al periodista italiano que borda su papel de hombre auténtico.

En otra liga completamente diferente, la del hedor cinematográfico y la sumisión a los males enfermizos de los programadores televisivos, juega “Paquita y todo lo demás”, de cuya proyección salimos indignados a los diez minutos escasos. Que haya sido la película ganadora de entre los mediometrajes obedece sin la menor duda al carácter de nuestro tiempo, que asesina cualquier atisbo de profesionalidad y ética. Previamente, disfrutamos del entusiasmo y el rigor de la película de Guillermo Fernández Flórez “Zindabad”, sobre la persecución a los ‘slums’ en Bombay, pese a representar el 60% de la población de la urbe. Entre ambas, la obra sensacional de Chus Dominguez, titulada “Museo”, responde a la sobriedad de su nombre, exhibiendo, en una recreación de miniaturista, un prosaico traslado de local de las piezas del Museo de León, un argumento que la mirada exquisita del cineasta convierte en arrebatador. La música, improvisada para contrabajo y clarinete, encendió en este cronista una luz que, a buen seguro, se plasmará en una futura colaboración. Antes de “Museo”, “En las calles sin nombre” nos llevó al barrio del Plan 3000 de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, de la mano de Jorge Peña, un malagueño tranquilo que imprime su capacidad de reflexión a una película tan ágil como dolorosa.

En la sección de cortometrajes, junto a trabajos olvidables, pretenciosos o irrelevantes, otros absolutamente injustificados (como “Hambre/Hachís”, insustancial prodigio de errores de todo tipo y condición) y, afortunadamente, piezas estupendas: mi preferida, la titulada “La edad del sol”, de Silvia Subirós, emocionante relato del último rodaje del histórico cineasta José María Nunes. Un trabajo que sí merecía el premio que se ha llevado. “Mére”, de Florencia Marano, impresiona por la serenidad de las madres a las que alude el título, ochenta diferentes, una por cada persona senegalesa muerta en un solo cayuco frente a las cosas canarias “Espectros”,del cordobés Juan López, cuya idea de producción nos resultaba muy cercana, y “Dirty Martini”, de Iban del Campo, cuyo metraje se quedaba corto, destilaban el interés de lo casi familiar. Subrayar también el ingenio de “Capicúa”, de Roger Villarroya, y la memorables virtudes de “Mapas migrantes”, de David Battle, entre los títulos que pudimos ver. Sí resulta harto sospechosa la asiduidad con que la producción española de documentales recurre al idioma inglés, así como la (incoherente) escasa presencia en la selección de obras habladas en otros idiomas del Estado. Tampoco abundan los temas controvertidos sobre la realidad social de este país: parece que siempre se prefiere -para estos eventos que ya de por sí son para minorías- que los males acosen en otras latitudes.

A pesar del inenarrable alojamiento al que destinó el certamen a sus invitados, y a pesar de la alcaldesa medieval que comanda la ciudad, los encantos de Cádiz (como el barrio de la Viña o el gentío que no cesa) han bastado para hacernos disfrutar de días y noches. Nunca se pierde el tiempo en estos lugares, y menos cuando queda tiempo para cervecear (lástima de monopolio de Cruzcampo y San Miguel) con anfitriones exquisitos (gracias al colega verde Pedro Collado, enciclopédico paseante de maravillas) y cineastas vocacionales y no vocacionales, que de todo hay en la juventud. Así, animados también por el ahorro de 50 euros en la factura de aparcamiento, dimos por concluido nuestro sexto festival del año.

SOLIDARIDAD ENTRE INSECTOS


Coinciden, en la ciudad culta, las protestas por una exposición con insectos vivos, con la pronta presencia del embajador israelí en unas jornadas comerciales y de hermanamiento. La élite política y cultural de la urbe se escandaliza ante la instalación del artista mientras los genocidas sionistas aprovechan para hacer turismo en los hoteles de cinco estrellas de la ciudad, a costa del erario de una ciudad arruinada. “Artistas” que no mueven un músculo contra térmicas, refinerías, fumigaciones, nucleares y caza, entre otras lindezas programadas a diario, y mantienen silencio ante la presencia del representante de un Estado terrorista, se estimulan para alzar la voz por la agonía de mil grillos. Solidaridad entre insectos, se llama la figura.

TRES MINUTOS

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El ‘corte’ de tres minutos del documental que la Muestra Cinematográfica del Atlántico, ‘Alcances’, nos solicitó para la promoción de la película en la prensa. Estos días estaremos en Cádiz; no es sencillo encontrar hueco en estos escaparates, ni ver en pequeña o gran pantalla muchas de las producciones que aparecen en el programa (el documental “Disparar a un elefante”, de Alberto Arce, coincide, por ejemplo, en fecha y hora con el nuestro). Bodegas, playa y teléfono compondrán, además, nuestro menú. Pero todo, a ser posible, despacito.

SEIS AÑOS DESPUÉS…

…continúa abierta la lucha contra el siniestro órdago de implantar un polo petroquímico en Extremadura. El mérito de la PCRN es, a estas alturas, indescriptible. La postura de la administración autonómica, infame, en su terca resistencia contra los registros de una democracia de diálogo en la que no confía y que es un traje que le viene grande para sus ínfulas de matón. La amenaza -cuyos promotores defienden a la desesperada, en un boca a boca de aliento inmoral, tan incapaz como las llamadas a su defensa en unas calles casi hastiadas de lameculos- ha servido para construir un mural dónde quepan los nombres de las valientes personas que se han opuesto a ella, por principios y desde la dignidad personal y la generosidad. Su éxito es ya indudable: el viento del secarral y las mareas del regadío han erosionado tanto a nuestras gentes durante nuestro triste siglo XX que nada cabía esperar ya más que un baile al son que les tocaran. No ha sido así, y ya no me cuesta creerlo. Creo en ellos porque, como dijo el cantor, serán una estrellita pequeñita, pero firme.

A Paco Folguera: la memoria es un jardín. Oscuro, pero jardín.