Mes: julio 2010

SALVEMOS ALANGE

Es importante salvar la población con el cura más impresentable de entre tantos curas impresentables, amenazada como está Alange, por lo demás, y especialmente, por un delirante proyecto de central térmica. Así, me propongo sugerir otro argumento para insistir en su rescate: el ‘Champú a la miel’ de la Nueva Línea Cosmética “Agua de Alange” comercializado por el celebérrimo Balneario de la localidad, glosado en su día por el mismísimo Larra. El Balneario, no el champú. De éste me ocupo yo, que no le llego ni al talón al suicida. Parece frívolo, pero no va por ahí uno con estos pelos -y a esta edad- usando cualquier cosa. En esto, soy un experto inasequible al desaliento. Por cierto, fue un obsequio de los dueños de la instalación por llevar hasta La Zarza los cortometrajes de “La Pequeña”. Lástima que no se beba, oiga.

LA CIUDAD ‘CULTA’

Para los que no somos muy viajados -pero un poco, sí-, la posibilidad de que la ciudad de Cáceres albergue la capitalidad cultural europea en 2016 es algo tan caprichoso como las persecuciones de los Ewoks en “El retorno del Jedi”. Comprueba uno las actividades culturales de ciudades como San Sebastián (jazz), Córdoba (poesía) o Zaragoza (programación alternativa) y se te caen los palos del sombrajo, en comparación con el rancio olor a naftalina de las ombliguistas programaciones y los enérgicos cronistas locales, y ello sin pensar siquiera en el nivel de las autoridades locales, provinciales y autonómicas, prestos al canapé y el autógrafo (a pedirlo, por más señas), aunque los asientos del público estén vacíos o ocupados por los habituales: aquí todo se hace para la prensa. Pero lo peor no es eso, sino el hecho real de que la identidad de la ciudad voló por los aires hace tiempo, para hundirse en el fango más estrepitoso en la actualidad del (des)gobierno socialista. A nivel urbanístico, la gravedad de actuaciones como el hotel de hormigón en la plaza alta del casco monumental; la voluptuosa urbanización de la Ribera del Marco; el finiquito al Calerizo y al Poblado Minero, y su reafirmación como barriada residual; el portazo a los trabajos arqueológicos en Maltravieso, el Conejar, Santa Ana…y bajo el edificio de Caja Extremadura; la barbarie contra los solados portugueses del arrabal y las puertas del casco antiguo; las deplorables y feístas obras con firma en la Plaza Mayor; la apuesta sin rubor por el coche como monocultivo; la guerra declarada contra el árbol y la sombra; el definitivo enterramiento de la Universidad en la trinchera de los alrededores y el crecimiento insostenible de la ciudad hacia la periferia, alrededor de los mamotretos llamados centros comerciales, han convertido a una capital siempre bochornosa, pero entrañablemente vetusta, en una capital bochornosa y agresivamente vetusta. Despilfarradora y decorativista casi sin parangón, aferrada a sus ídolos siempre casposos (desde el futbolista de vuelta de todo al presentadorcete cinéfilo, pasando por los humoristas franquistas o el galán de turno con barba de tres días) sus habitantes se mueven casi exclusivamente en vehículos a motor como peces en un agua turbia. Que el gobierno socialista acabara, a base de prebendas y poco disimulo, con la práctica totalidad de las muy cansadas plataformas ciudadanas creadas contra el anterior gobierno (excepción hecha de los irreductibles mineros, por supuesto) , al tiempo que no sólo emulaba su mal hacer, sino que lo ampliaba con descaro, advierte del futuro de la urbe: un nuevo gobierno municipal del PP que arrasará con lo que quede sin pararse en barras, como represalia ante la frustrante contención exhibida por la ciudadanía ante la brutalidad de esta legislatura, que ha acabado por convertir Cáceres en un barrio de Fuenlabrada, asesinando con inusitada tontería a una gallina de los huevos de oro cuyo gallo, a estas alturas, los tiene ya por corbata.

QUEMANDO LA CASA


La Administración extremeña es un auténtico desastre, en todos los sentidos: en la gestión de la energía eólica, da un paso más en su gremial incoherencia. Siendo Ibarra mandamás juró y perjuró que sólo aquellas empresas que crearan empleo podrían optar a implantar los molinos en la región, sellándose las condiciones en un decreto. Hoy, la nula recaudación (sin primas y con la obligación de crear empleo, pues…¿quién invierte?) y la precariedad económica de la Junta, sumadas a la política del bandazo que tan bien define su consistencia como gobernantes, les hace recurrir a un fórmula desquiciada y desquiciante para “atraer” inversores: que se pague en líquido un tanto por ciento a los ayuntamientos en cuyo término se adjudique la instalación de los postes eólicos. “La escasa potencia de vientos en las sierras autorizadas, la exigencia de puestos de trabajo añadidos, y la incertidumbre y luego cierre de la prima al kilovatio, han evitado esta industria en Extremadura”, dice el periódico. Para corregirlo, se favorece de forma indiscriminada a los promotores y se les vincula con los ayuntamientos y las mancomunidades, cediendo a estos la gestión de promover empleo mediante una mordida sobre la facturación del parque eólico, de un 8%, evitando así que el promotor cree empleo directo. En este país, tal decisión abre literalmente la caja de Pandora, si nos atenemos a la gestión de los recursos desde las administraciones locales y a su nivel de corrupción y nepotismo. Por si fuera poco, la Junta levanta el veto a la instalación de molinos en “las sierras al sur de Azuaga; las sierras colindantes a la ZEPA Dehesas de Jerez como son las de María Andrés, Feria, Zafra, Alconera, Salvaleón y Salvatierra de los Barros; las cotas por debajo de 880 metros en las sierras de Monesterio, Segura de León y Fregenal de la Sierra, y los Llanos de Alcántara y Brozas”. Todos paraísos medioambientales (sin Gallardo de por medio, en algún caso), ecosistemas potencialmente riquísimos en los que la falta de imaginación política para propiciar la desurbanización, retomar el contacto con la tierra, efectuar inversiones de apoyo a las nuevas iniciativas de transformación económica y social, lleva camino de romper el saco. Por poner un ejemplo, las aves (¡¡protegidas por las directivas y los dineros europeos!!) de Brozas y Alcántara (es decir, las de mi casa) se verían comprometidas y en severo riesgo. Con ellas, buena parte, sino la principal, de los recursos turísticos del Tajo Internacional y las iniciativas privadas, de mayor o menor envergadura, asociadas a ellos. Lo que unos cosen, el recitado de las bondades de esta tierra para gentes sensibles y de bolsillo ancho que garanticen estabilidad económica a la zona, otros lo descosen: nada les importa salvo atraer codiciosos, a la caza de primas y subvenciones, devastando lo que haga falta para ello. Están prendiendo fuego a la valla de la casa para calentarse. Y aunque España gane los mundiales, la vida sigue y la casa está ya ardiendo..

CON LA FRESCA


Al final, organizamos una proyección doméstica para amigos, colaboradores y equipo de “Despacio”. Con la fresca, a las seis de la tarde en pleno mes de julio. Para celebrar el premio en “Memoria Rural”, y la selección oficial de la película en “Alcances”, entre buena gente. Como siempre, un placer. El documental viaja ahora a Ourense, Pamplona, Barcelona, Betanzos y Jaén. Para curiosidad, la referencia en el facebook de Marca Extremadura. En fin…

EL EPÍGONO


“Hombre que sigue las huellas de otro, especialmente el que sigue una escuela o un estilo de una generación anterior.”

“La cinta blanca”
(“Der Weisse Band”, Michael Haneke, 2009) reduce a cenizas debates sobre puesta en escena, al crear la ideal; reconstruye la historia de la iluminación; incorpora al guión cinematográfico la amplitud de la novela; introduce -junto a “Caché”, del mismo autor- un nuevo orden en las relaciones entre la sospecha del sujeto (el espectador) y las obligaciones del verbo (el cineasta); eleva al cine desde el desván de lo manierista al zaguán de lo pictórico; desnuda el siglo XX a metáfora limpia y, al tiempo, sucia; describe la dirección de actores como un abanico asombroso; exhibe la interpretación como una lógica sin posibilidad de error; calienta el corazón, encoge el estómago, droga el culo, aumenta el entusiasmo. “La cinta blanca” es el epígono del cine contemporáneo. Agota los adjetivos: podrá haber otra parecida (y la hay, “Mouchette” de Bresson) pero ésta es la película perfecta para comprender al género humano y cómo hemos llegado, como dijo el poeta, a un tiempo en el que los locos conducen a los ciegos.

EL GOL DE MAIZ

Hay que dar por bueno, incluso, que el gol fuera conseguido de un derechazo: los Mundiales son la gloria e Iniesta y compañía serán difícilmente repetibles: lástima que mi padre y mis tíos no hayan conocido este espectáculo. El empeño en la belleza de estos futbolistas es enternecedor. Pero, como dijo José Martí, toda la gloria de este mundo cabe en un grano de maíz. Y esas banderas en los balcones, los coches y las calles son un abuso de recordatorios. Inmunizan contra la alegría -por el resultado de un extraordinario juego de estrategia y azar-, tanto símbolo sin azar, sólo con estrategia.