Mes: octubre 2009

A REMOJO

Sentencia del Tribunal Supremo sobre el Polígono de las Aletas, en Cádiz. La Junta andaluza, el Ministerio de Medio Ambiente (y el Gobierno) y WWF Adena de por medio. Las cosas no son tan sencillas como se creen algunos. Los votos cautivos cuentan. Pero hasta cierto punto: no más allá de la razón, ni de la ley. Probablemente, gobierno y Junta reaccionaran como con el caso “Algarrobico”, haciendo caso omiso. Allá ellos. Hasta ahora se salen con la suya, a base de impunidad. Pero nada es eterno. Y menos tan visible.

MY BLUEBERRY NIGHTS

Nos arrimamos literalmente a “My blueberry nights” (2007), la cálida película norteamericana de Wong Kar Wai. Con el sugestivo atractivo de que su director de fotografía (Darius Kondjhi) ha estado trabajando hace unas semanas en España, y con el colega Juanjo “Txi” Rodríguez, que leerá estas líneas mientras saborea la propina del Alcorcón. Aún no repuesto de la impresión (encima es buena persona, el tipo) observamos que el filme de Kar Wai es básicamente una película de cámara, relectura esteticista de un cuento moral sobre personajes sin brújula, un drama de sentimientos apenas enunciados, pero expuestos con persistencia por una cámara inquieta, que filma a distintas velocidades a través de visillos, cortinas o floripondios. Actores en actuaciones excepcionales (incluido Jude Law, a quien hasta la fecha detestaba), actrices conscientes de estar bailando con un genio. Un cineasta que incluso cuando construye sombras las hace luz.
La magia del filme procede de sus caricias, incluidas las canciones jazzistícas de buen oír, una ondulante marea de música negra, resbaladiza. Ráfagas de ternura, batallas mínimas, estatuas bienhabladas. Por allí pulula de todo un poco. Una película a la que le sobraría incluso el guión (escrito por Kar Wai junto al prolífico escritor de novelas policíacas Lawrence Block), que no los diálogos. Pero lo enorme, lo estratosférico, es la originalidad de emplear para una película diferente la música de otro filme previo: aquí reaparece “Yumeji’s theme”, la arrebatadora melodía de Shigeru Umebayashi para “In the mood for love” (2000), del propio Wong Kar Wai. Lo irresistible del caso es que ¡”Yumeji’s theme” era el tema central de la pelicula “Yumeji” dirigida por Seijun Suzuki en 1991! Triple salto mortal. La versión para armónica, de Chikara Tsuzuki, incluida en “My Blueberry nights” es un sonido añorado, solemne, que nos separe y nos une. La amo.

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LA BESTIA POP

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¡A brillar, mi amor!, ¡vamos a brillar, mi amor! Un estribillo irresistible. Lo bueno de tener un veterinario generoso, argentino y melómano (el gran Renato Asprella) es que sabe de lo que habla: En la Argentina se tiene conocimiento de causa cuando se trata de rock en castellano. En la oscuridad de la carretera, recuperamos el álbum de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, “Gulp” (1985) que tuvo la amabilidad de copiarnos. Incluye esta maravilla llamada “La bestia pop”, con unos acordes en el solo que ya estaban en la melodía de “Lawrence de Arabia” escrita por Maurice Jarre. Pero no sólo. Adjunto una versión en vivo. Terciopelo rojo, oiga.

DAVID

David tiene buena prensa, pero para muchas personas su figura siempre es la del otro, nunca la propia. El ejemplo es el de los demás. David demuestra cada dos por tres, vestido siempre de otro, que la ilusión, la coherencia y el esfuerzo pueden convertir lo aparentemente imposible en realidad. Aunque sea de forma coyuntural, descubre las miserias del negocio, o las mentiras del sistema o la burla del capital. Mucha gente se alegra cuando el poderoso se inclina ante David, armado con una onda y una piedra frente al vil metal. Pero la alegría no es por ver caído al poderoso, ni por ver gozar al humilde vencedor. La alegría es porque ha sido otro. De lo contrario, no cabe una explicación: ningún Goliath podría, día tras día, vencer como vence. No frente a tantos millones de David.

HOMENAJE

El I.E.S Pérez Comendador de Plasencia, a partir de la iniciativa de su director José Mª Sánchez, ha organizado una jornada de homenaje a Agustín Sánchez Rodrigo, un personaje clave para la cultura extremeña del XIX y el XX. “Un hombre que ayudó a aprender a leer a varias generaciones de españoles…Un hombre que no trató de persuadir sino de convencer. Que no se levantó sobre los demás ni exigió reconocimientos ni honores, que ni aprovechó la ocasión, ni creó la oportunidad, ni sacrificó a la ambición todo el contenido de su existencia.Un extraño juglar, un hombre arruinado. Un creador. Quizás, simplemente, un hombre ilustre…”.
Víctor Chamorro noveló su biografía en “Sin raíces” y nosotros, modestamente, dedicamos un episodio de “El lince con botas” a glosar su obra como pionero. Durante la jornada del viernes, a las 11’30 horas en este instituto de Plasencia se proyectará “Agustín Sánchez Rodrigo, no habrá más penas ni olvido”, tras una mesa redonda en la intervendrán Gonzalo Sánchez Rodrigo, Teófilo Porras, el propio Chamorro y José Julián Barriga. El título del capítulo, obvia referencia al tango inmortal, le viene como anillo al dedo a la propia serie. Aunque algunos quieran enterrarla en vida, “El lince…” sigue presente como lluvia fina o, quizás como calabobos, que al fin y al cabo es lo mismo, pero no da igual. A nosotros, por ejemplo, nos gusta mojarnos. Aunque sea cosa de bobos.

EL CIELO ENNEGRECIDO

La mañana, ya casi en Todos los Santos, es agotadoramente cálida. No llueve, el campo agoniza y el ganado acude a cualquier silbido como un boxeador noqueado acudiría a su rincón. En los tesos no es que haya crisis, hay una tierra renegrida y estupefacta por la sequedad, en la que pugnan por sobrevivir los azafranes, como si no fuera con ellos. Por la noche, se han oído disparos. Los venados acuden a los prados cansados, saltando o tirando los muros de piedra. Para impedirlo, los paisanos cuelgan de las ramas de las encinas desde bolsas de plástico hasta cacharros de hojalata, incluso gorros rojiblancos de papá noel. Pero los venados regresan, en su ruidosa desesperación. Algunos les aguardan, salvajes, y arrojan lo que no quieren de sus cuerpos muertos junto a los muros. Allí, dónde quedan sus despojos, de buena mañana, como hoy, los buitres conceden un espectáculo de exhuberancia animal. Cómo dice el vecino, Ángel, al levantar el vuelo por nuestra presencia han ennegrecido el cielo. Me acerco más hacia dónde se encuentran como un estúpido entrometido, y les cuento: cincuenta y nueve sólo encima de mi cabeza, el más cercano apenas a siete u ocho metros, los restantes elevándose sobre la térmica. Diez o doce más permanecen en el suelo, como Suárez ante Tejero. Apenas nada queda ya del hermoso animal, matado contra la ley escrita. Al fondo comienza a oirse un sonido familiar, que se acerca enseguida: una bandada de grullas, más de cien, dibujando diez o doce uves en el cielo, sin confusión de sus alas con las de las rapaces. Enmudezco aún más. Más competencia para dar fin de las bellotas, caídas milagrosamente a millares de los árboles, no se sabe cómo. Son más de la diez y del cielo se esfuman las plumas. El calor agota ya la paciencia del avefría, que comienza a comprender.

EL MOMENTO

A las dos y media de la mañana del viernes, aún resiste la sonrisa del camarero (¿peruano?, ¿boliviano?) que nos atiende en el VIPS de Alcalá quinientos y pico. El guarda de seguridad del edificio (¿boliviano?, ¿peruano?) también sonríe al vernos volver, una hora y media después de lo previsto. Dan las seis y entonces salimos del estudio. A esa hora, poco menos, acabamos de ver, los cinco, el cortometraje terminado, su luz y su sonido consumados. Dando tumbos, con ánimos para comentar, alargamos un Madrid repleto de esquinas, y de coches que se diluyen a las siete de la mañana como por un hechizo gallego. Unos quedarán en Madrid, otro viajará a Alicante a enfrentarse al Doctor No con astucia y paciencia. Pero eso será después. Volveremos nosotros a casa tras pasar lo que queda de noche y el arranque de la mañana apurando el imposible silencio de una ciudad en la que un quiosquero cierra al alba mientras otro abre un segundo después, portando las mismas noticias ya muertas al amanecer.

Esa mañana del barrio de Salamanca me sorprende desayunando entre señoras férreas como tiestos en su homenaje al uniforme de una clase tan caduca como triunfal. En el apartamento prestado se duerme bien, pero las paredes son de papel de fumar y yo estoy ya acostumbrado a los muros de metro y medio. Comer, comimos estupendamente, pero da coraje hacerlo en una terraza a finales de octubre. Hablar, hablo mucho. Cómo será el siguiente, cómo adaptaremos la novela, qué tal nos irá. Daniel habrá amanecido junto a sus hijos Noa y Joel, y Juanjo renunciará al gimnasio sin saber exactamente cómo explicarse esa madrugada, intensa pero no la granadina que le había preparado el destino. Al volver, la tarde cae sobre Malpartida de Plasencia y entonces, hasta el toro de Osborne es hermoso a contraluz. Cuando llegamos a casa, esta película es historia. Pequeña, un pequeño silencio volcado en el asfalto. No ha llegado el momento de marcharnos.

MOMENTO CRÍTICO

Más de 40.000 personas acudieron a una manifiestación en Talavera de la Reina en defensa de los ríos Tajo y Alberche. Aquí habríamos de sumar el río Tiétar. Mientras el ministro de Fomento da públicamente por factible lo inviable (el trasvase Tajo-Segura desde Valdecañas) y la Junta extremeña saca a concurso un informe sobre tal posibilidad (actuación inédita en la historia de las autonomías, ejemplar versión del grosero dicho “además de puta, paga la cama”) la presunta apatía social extremeña ha de enfrentarse a un nuevo y brutal reto. Afortunadamente, hay donde fijarse: en los vecinos de Castilla y de Portugal. En la Plataforma en defensa de sus ríos figuran incluso los tres principales partidos políticos… Si hace falta información, no será porque no exista. Desde los tiempos de gobierno franquista, la amenaza al medio ambiente extremeño por parte de las autoridades y su gestión no había alcanzado el estado crítico al que nos enfrentamos en la actualidad. La situación en este momento histórico cabe calificarse de inaudita por su nivel de involución.

“Posicionamiento de la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche contra el posible trasvase de emergencia de agua del Tajo al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

Ante las noticias de la propuesta/aprobación de un nuevo trasvase de aguas del Tajo con destino a lo que fueron las Tablas de Daimiel (cuenca hidrográfica del Guadiana, provincia de Ciudad Real), la Plataforma expresa que:

La situación por la que atraviesa el Parque Nacional es consecuencia directa de la mala gestión de los ríos, humedales y recursos hídricos del alto Guadiana, donde centenares de kilómetros de ríos han desaparecido, se han secado ojos y surgencias naturales, a la vez que se ha saqueado impunemente el acuífero, en una política de suicidio económico, social y ecológico del territorio, de la que son cómplices los gobiernos de distinto signo que se han sucedido, tanto en España como en Castilla-La Mancha. Este desastre ambiental sin paliativos queda ahora circunscrito en el debate, a la urgencia de “rellenar” lo que fueron las Tablas de Daimiel con agua de otra cuenca hidrográfica, ignorando deliberadamente que la importancia de las Tablas radica, no en si tienen agua y patos; sino en la plena función ecológica que el propio ecosistema vivo es capaz de desarrollar. Las Tablas de Daimiel, con el agua del Tajo, con los Ojos del Guadiana secos y llenos de aspersores, con su entorno muerto, con el acuífero a 35 metros bajo la superficie, son como un animal disecado: tiene apariencia de vivo, pero sólo en la piel y los ojos de cristal.

En el último año hidrológico que finalizó el 30 de septiembre, se han trasvasado desde Entrepeñas y Buendía 296 hectómetros cúbicos. De ellos 160 se han dedicado a regadío en la cuenca del Segura; 106 a abastecimiento en la Mancomunidad de Cabales del Taibilla; 10 se han destinado a Almería; y 20 a las Tablas de Daimiel. Y todo ello pese a que ha sido un año de bonanza pluviométrica en la cuenca del Segura, tanto que las reservas al final del año hidrológico triplicaban las del anterior. Sabiendo el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino desde hace meses la precaria situación del Parque, y previendo la necesidad de rellenarlo con agua del Trasvase, ¿por qué no se ha reservado en Entrepeñas y Buendía el agua que ahora se almacena en la cuenca del Segura, y ya no puede volver atrás? Señores del Ministerio: no es que este año haya “sobrado” agua en la cuenca del Segura, sino que ustedes han trasvasado agua en exceso, tanto que han triplicado las reservas de años anteriores, en una situación nunca antes vista. Si ha llovido, ¿por qué se ha trasvasado tanto? ¿Por qué “sobran” ahora en los embalses del Segura prácticamente la totalidad de los hectómetros cúbicos que se han trasvasado para regar el año pasado? ¿Y por qué se sigue reclamando agua sin descanso desde Murcia y Valencia? Por avaricia y por la más absoluta falta de una visión de Estado, alentada por la política trasvasista a ultranza de los gobiernos que se han sucedió tanto del PP como del PSOE. El Ministerio de Medio Ambiente, con su política filibustera hacia los recursos del alto Tajo, para contentar los oídos de las regiones Mediterráneas, ha autorizado el saqueo de la cabecera del Tajo. Y ahora, cómo no, hay que venir a por más, porque somos siempre los mismos, los únicos donde el Estado puede ejercer el derecho de pernada gracias a una ley franquista de 1971. Para el río Tajo la Democracia aún no ha llegado.

El Tajo no tiene agua en cabecera, apenas 370 hm3, menos del 15%. Muchos pueblos de la cuenca del Tajo, pese a ser excedentaria, se tienen que abastecer a día de hoy con camiones cisterna (ahí está la Mancomunidad de la Campana de Oropesa y las Cuatro Villas); los pueblos de la cuenca del Tajo en la provincia de Cuenca han tenido el mismo problema, los alcaldes del Tiétar han pedido la dimisión del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, los pueblos de la Sierra Oeste de Madrid protestando por el estado de su embalse de San Juan, restricciones en el Campo Arañuelo extremeño, enfado de los agricultores de Guadalajara por el trasvase a Daimiel, la Mancomunidad de Aguas del Sorbe ha entrado en alerta; no hay agua en el Alberche que garantice para el próximo año las demandas de abastecimiento de Toledo y Talavera de la Reina. ¿A qué estamos jugando? ¿Somos una cuenca excedentaria, que puede dar agua para beber y regar en Murcia y Alicante, tanta que incluso sobra? ¿podemos dar agua para socorrer una y otra vez un parque nacional dejado a su suerte desde su declaración; pero a la vez podemos permitirnos el lujo de estar sin agua para beber en la mitad del territorio? ¿Qué es esto? ¿Qué gestión absurda se realiza de la cuenca del Tajo? ¿Es que va a seguir la Administración gestionando la cuenca del Tajo creyendo a pies juntillas y parapetándose en los excedentes tan irreales como falaces de la Ley de 1971?

Señores del Gobierno de España, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: ya está bien, hasta aquí hemos llegado. Ustedes en 30 años no han sido capaces de poner soluciones al desastre medioambiental del alto Guadiana. Ya está bien de parches. Es una absoluta vergüenza contemplar lo que fueron los Ojos del Guadiana, el cauce del propio río desde los Ojos a lo que es el Parque nacional. Una vergüenza que ejemplifica la dejadez de la Administración en el mayor desastre ambiental acaecido en fechas históricas en la Península ibérica. Es algo de tal magnitud por el que nos juzgarán, a todos, las generaciones venideras. Ya la Comunidad Europea ha abierto un expediente sancionador a España por esa desidia que ha hecho que se arruinen Las Tablas.

Señores del Gobierno de España, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: el Tajo está muerto entre Bolarque y Talavera de la Reina por la falta de agua: no hay bosques de ribera, están muertos por la salinidad de las aguas; el caudal es ínfimo en Toledo y Talavera de la Reina. ¿No les importa? A ustedes el Tajo sólo les importa porque tiene agua, agua que usar, bien en el Mediterráneo o en la Mancha, y se mantiene un silencio cómplice sobre el proyectado trasvase del Tajo Medio o el expolio del Alberche.

Desde la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina, y en consonancia con la oposición a cualquier trasvase fuera de la cuenca que el primer punto de nuestra tabla reivindicativa indica, queremos mostrar nuestra oposición a cualquier trasvase que se realice ahora desde el Tajo a lo que fueron las Tablas de Daimiel. El agua para rellenar lo que fueron las Tablas de Daimiel se debe obtener del propio Guadiana, de las reservas contenidas en el embalse de Peñarroya, dejándolas fluir por el Záncara, dando continuidad al ecosistema primigenio que ya debería estar restaurado. Es imposible guardar agua para regar y a la vez querer trasvasar agua de una cuenca externa, como lo es la del Tajo, para rellenar lo que fueron las Tablas de Daimiel. Señores del Ministerio, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: suelten los 40 hm3 que se almacenan a fecha de hoy en el embalse de Peñarroya, dejen fluir un caudal elevado. Quizá lleguen por lo que fue el cauce del alto Guadiana, y por lo que fueron el cauce del Záncara y del Gigüela, a lo que fueron las Tablas de Daimiel, 10 ó 15 hm3 con los que encharcar el Parque Nacional. Agua del Guadiana para el Guadiana. Quizá con esta agua llegue algún pato, acuda algún turista despistado, y podamos, tras este ejercicio de taxidermia, colocar en el escaparate el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, limpio de polvo y con los ojos de vidrio brillantes. La mentira hecha vida, de nuevo, un magnífico animal disecado pero esta vez al menos con agua de la propia cuenca hidrográfica.”

BUENAS PRÁCTICAS

Reproduzco el correo electrónico recibido en la productora.

“CONVOCATORIA CASTING.
21,22 y 23 de Octubre (17:00 h.)
Buscamos actores
a ser posible con cierta experiencia para la realización de un cortometraje, el trabajo es no remunerado. Necesitamos chicas de edades comprendidas entre los 18 y 30 años y chicos de edades entre 18 y 50. El rodaje del cortometraje durará 3 días. Se exige compromiso con el proyecto. Si deseas información sobre el casting manda tus dudas a (…) Alli se os dara un pequeño texto que debereis interpretar segun os ponga en situación el director. El corto esta subvencionado por la Junta de Extremadura. La fecha de rodaje se espera sea 6, 7 y 8 de noviembre.”



Telegráfico, sin duda. Por no dar, no dan ni las gracias. Hasta las tildes se ahorran. Se exige “compromiso”, por contra. Curioso también el “deberéis” con que se acoge a los voluntarios. Por lo demás, lo de “chicos” de 50 años abre un nuevo campo al concepto de peterpanismo. Supuestamente, los cortometrajes subvencionados por la Junta extremeña tienen que estar terminados a fecha 15 de noviembre del año en que se concede la ayuda, a menos que prefieran desistir de ella. La fecha del rodaje es bien explícita. Y así todo. Si ser actor es llorar, no digamos ya lo que es trabajar con semejante competencia. Afortunadamente, no todo es así, al parecer.

BANDA APARTE

Este país es tan extraño que puede uno tirarse media vida intentando ver una película sin conseguir su propósito y una mañana (lluviosa por lo demás, algo ya que de por sí se extraña) el amigo quiosquero le ofrece dos títulos de Godard por un euro. “Tout va bien” (1972) y “Bande à part” (1964), nada menos. A estas alturas ya ni las echaba de menos. Pero alguien que se llevó el ABC (su actual subdirector era en los tiempos de la universidad un personaje bien godardiano, y lo sé de muy buena tinta, ya que fue una de las dos personas a las que traté lo suficiente a lo largo de aquellos cinco años) ni siquiera contempló la posibilidad de llevarse a casa semejante promoción, y el DVD huérfano de noticias conservadoras acabó en la nuestra. Una película absurda, “Bande à part”, como fue expresivamente calificada tras verla. Sin duda, de argumento insostenible, personajes imposibles o torpes, cinematografía deslabazada o provocativa, según quién mire. Ahora bien, filmada años después de la redonda “Clèo de 5 a 7” (1961) de Agnes Varda, la puesta en escena (y el guión) con tintes anárquicos de Godard resultan triviales, más revoltosos que eminentes.

Pero también es éste un filme ocurrente, extraordinariamente ocurrente, más allá incluso de sus celebradas ideas (el baile en la cafetería, el minuto de silencio, la carrera por el Louvre…que han “homenajeado” sucesivamente cineastas bien conocidos). La utilización de la voz en off (a modo de cansino demiurgo), la planificación en grandes y consecuentes planos generales del desenlace (subjetivos de los protagonistas, que ven escondidos la acción) o la dirección de actores en clave casi de cine mudo (tratándose de un filme tan verbal) son el tipo de cosas que hacen de este cineasta el intratable irreverente que siempre fue, tan vanidoso para colocar encima de su título de crédito ni más ni menos que la palabra “Cinema”, así, sin más. Un señor capaz de hacer pasar a sus personajes por una oscura calle de París en la que sólo permanece legible un enorme cartel con las palabras “Nouvelle vague” iluminadas como soles, consciente siempre de su influencia. La de “Bande à part” en películas posteriores que la mejorarían muy mucho (como “La barrera”, (1963) de Jerzy Skolimowski) dice bien de los hallazgos de Godard para éste y otros filmes. Ahora bien, la película en su integridad es, sí, absurda. Completamente.

LA HOGUERA

Hay personas capaces de emocionar, como también de defraudar enormemente. Las dos últims y patéticas entrevistas a Robe Iniesta en un medio de comunicación regional descubren a una persona semivacía, ignorante. La mera concesión de esas entrevistas, (además de otra al canal público de radio) siendo como es y pretende ser innacesible y casi misántropo, parecen obligadas por la promoción de su libro y son difíciles de entender, sobre todo teniendo en cuenta que en ellas mismas se queja de la insuficiencia de los medios de comunicación extremeños. Si le han tergiversado, se lo merece. Su retórica en ambas es impropia. Lugares comunes, suficiencia, arrogancia. Cartón piedra. En el tema de la refinería -al parecer, reconoce que no tiene opinión formada, pese a tanta información como puede conseguir- se muestra incapaz de resolver las trampas de la demagogia. ¿Por qué vive en Euskadi, donde las hay?, le plantean en un alarde de ingenio ibarrista. Cae miserablemente en la trampa. Sencillamente, porque allí pace, es la respuesta única. Lo cual no quiere decir que convengan, ni que sean menos peligrosas para la salud. Llevan allí medio siglo condenando a gente a un supuesto esplendor económico que a muchos no les sirve de nada, tras tanto cáncer y tanta lesión física y química. Y a otros para afrontar lo que les queda de vida con el meridiano objetivo de regresar a un momento feliz en la adolescencia extremeña, de suelos pardos y encinas doloridas. Un comentario a su entrevista, escrito por quien se define como un antiguo colega, muestra a la perfección el momento Iniesta. Le espeta: vale Roberto. Tú en tu casa. Y nosotros en la hoguera. Una pena, sí. Para olvidar.

NO SOY UN EXPERTO…

…ni falta que hace. El ‘Panel de expertos sobre el sector audiovisual extremeño, panorama actual y tendencias de futuro‘, reunido por Pallero y compañía son parte activa de la secta. Si el rostro delatara…No hay lugar para la mínima disensión, ni en el planteamiento, ni en la gestión, ni en los resultados. El dinero es lo único que les interesa. Mienten más que hablan. De cómo funcionan las cosas es suficientemente explícito que la nota de prensa difundida por la propia Junta sea calcada a lo publicado por los medios. Unos y otros. Así que la palabra de la administración es la palabra de dios. Y pueden así decir que su televisión da ejemplo de “austeridad”. Si las cuentas fueran públicas y transparentes…

Lo curioso es que la mandamasa diga que el “despegue” (del sector audiovisual) se produjo “en el año 2000 con la creación por la Ley de la Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales y el nacimiento de la Asociación de Productoras Extremeñas de Contenidos Audiovisuales (Apeca), con quien empezamos a diseñar lo que nosotros entendíamos era un modelo ajustado a esta región”. En esa fecha, un servidor presidía la citada asociación y sí, previa y posteriormente habíamos dialogado con ella lo suficiente para que nuestras aportaciones (escritas) fueran aceptadas, fusiladas y, posteriormente, ninguneadas. Vaya memos que fuimos. Desde luego que ellos ya tenían en mente su modelo. El que les funciona. El caso es tan divertido (si no fuera por lo injusto y sectario que resulta) que al tiempo de este “panel” se celebra en Badajoz un curso de “Buenas prácticas en el Audiovisual”. Una de las ponencias ese llama “producción audiovisual: un caso de éxito”. El ponente: el dueño de Grupo Ros. Si contara el secreto de su éxito tendrían que replantearse muchas definiciones en el diccionario… Un experto, como los otros. El que no era vendedor de frigoríficos criaba caballos en su cortijo andaluz, o era gacetillero a sueldo de alcaldes o se exiliaba interiormente de la influencia de su padre, el mesías de la sociedad de la información ¿Cuál es el precio que marca su piel? Sabe dios.

LA PUERTA A LA REALIDAD

Hacer leña del árbol que se ha caído no es muy saludable, pero teniendo en cuenta el interés del presidente de la Junta por beneficiarse del populoso mundo del fútbol y del deporte (de élite) en general para lustrar su imagen y la que vende su portavoz de la región, es posible que sea el momento adecuado para que se efectúe una encuesta a nivel nacional acerca de la imagen de Extremadura, ya que tanta importancia tiene para nuestros gobernantes. Tanto que hacen depender sus políticas locales de la positiva, y las exteriores, de la negativa. El affaire de asistir a la emisión televisada del nivel de precariedad en el deporte no ya de base, sino profesional en Extremadura, era de rigor: esa estampa de unos señores transportando en una puerta, por la falta de sanitarios y camillas (no digamos ya de médicos), a un deportista lesionado de gravedad en un campo de fútbol de ¡Almendralejo! -donde buena parte de sus pobladores atan los perros con longanizas, por cierto- debe haber convencido a muchos ciudadanos de que la campaña de imagen de esta región es, ante todo, útil. La virtualidad, es lo que tiene: puede confundirse con la realidad hasta que alguien desnuda a ésta última, y la muestra en público. Un caso que no es azaroso ni casual: es reglamentario. Es decir, es la regla, sólo que los medios de comunicación lo ocultan hasta que algo resulta sabroso. Y esclarecedor. Podemos, pues, seguir mendigando para después derrochar en negarlo todo.

LAS IMÁGENES

Breve trailer de “El sabio mudo”, a la espera de sus presentaciones, que serán varias. La primera, querríamos fuera en Villafranca de los Barros, con la presencia del protagonista, Carlos Álvarez-Nóvoa, y el equipo técnico y artístico, esperamos que en pleno. Una segunda será en Herreruela, para las amistades de siempre y la gente de la aldea, y la siguiente en Madrid, para el par de ellos que merecen verlo en pantalla grande y no podrán desplazarse a las primeras fechas. Quizás hagamos otra en Cáceres, por tradición, aunque, la verdad, ganas no tengo. La película dura 22 minutos y, personalmente, ha superado con creces lo que esperaba de ella. Contento es poco, pues. Ocho años después, ha merecido las penas. Gracias a un esfuerzo colectivo realmente conmovedor. En particular, a los de siempre. Que siempre nos quedarán.

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El sabio mudo, trailer from JOSE CAMELLO MANZANO on Vimeo.

EL HOMBRE DEL SACO

Me faltó tiempo para leer la novela de Roberto Iniesta, autoeditada. Una obra de aventuras, superación personal y celebración de la naturaleza inspirada en la narrativa del dieciocho y el diecinueve, con explícitas referencias a Swift, a Defoe, a Verne, London, a Melville…por supuesto a Egar Rice Burroughs, a cuyo personaje más célebre, auténtico alter ego del placentino, homenajea éste sin rubor, es decir, como siempre. Casi nadie al aparato…Autores e influencias de colección de infancia y juventud, de biblioteca de clase obrera. La de todos en los setenta, como cabía esperar. Iniciada como un terremoto, ágil, digerible, enigmática, cabalga la narración hasta un segundo tercio sólido, poderoso, inquietante. El último tercio de “El viaje íntimo de la locura” se estrella con sus personajes a bordo frente a una cierta autocomplacencia, más icónica y efectista que literaria, que lastra un epílogo sin filo. El compositor de versos sagrados del rock en castellano demuestra temple para salir airoso de la liturgia de la soledad que representa escribir una novela, lo que ya es mucho decir de la tenacidad de un artista a estas alturas de la película. De vuelta de todo, su compromiso social y medioambiental, presente en sus canciones, aterriza ahora en su obra literaria. Su aportación es bienvenida, como lo ha sido siempre. Su implicación, más allá de una torre de marfil, podría llevar a las calles a sus lectores y oyentes. Aún así, menos da una piedra. Para muchos, estaría mejor muerto. Para otros, muchos más, es el único e indiscutible rey.

EL OLVIDO

En más de veinte años como profesional, he llegado a algunas conclusiones. La primera, que nunca debes fiarte de ellos: si los observaras en toda su intensidad, nadie podría resistirlo. No emitirán palabra ni ejecutarán acción que no albergue un contrasentido. Todas las adulaciones y toda la seducción serán teatrales. Fingirán acomodarse a la voluntad del tercero y a la repartición de los bienes. Venderán olvido como otros botellas. Circunstancias acumuladas en intervalos diferentes crearán una falsa impresión: en realidad todos son, para ellos, prescindibles. Sin excepción. Salvo ellos, que fagocitan con la paciencia de un león a quienes se creen a salvo. Su lema es divide y seguirás venciendo. Llevan tanto tiempo acostumbrados que ni siquiera reconocen entre el hábito y el monje. Presiento las penas que puedan causarme que otros desconozcan esta realidad, o la prefieran a una vida quizás precaria pero también con menos coartadas que componer. Ya sean linces, murciélagos o aguiluchos cenizos, a nadie le importan realmente las criaturas ni el trabajo que por ellos hagas. Y tarde o temprano, te traicionarán. ¿Y sabes por qué? Por ser capaz de olvidar.

MUNDO INTERIOR, MUNDO EXTERIOR

“Cuando en el jardín o en el paseo me paro ante una planta y la contemplo meditativamente, entonces no sólo veo lo que también ve quien no es químico, su figura, su color, su belleza, sino que además me asaltan ideas sobre su configuración, su vida interna, y sobre los procesos físicos y químicos que subyacen a ésta. Hay incontables combinaciones químicas singulares de las que se compone la planta. Puedo imaginarme sus fórmulas. Por nombrar sólo algunas: la síntesis de las sustancia que forma el armazón, la celulosa, a partir de subproductos del azúcar; luego, la compleja fórmula de la clorofila, que consta de varios anillos de hidrocarburos nitrogenados y de un átomo central de magnesio; después, la fórmula de un pigmento azul, de un antocianuro. La mayoría de estos componentes de las plantas se pueden obtener también mediante síntesis química. Conozco el esfuerzo que se necesita para ello en el laboratorio, su constitución a partir de grupos reactivos de átomos a partir de grupos intermedios, de altas o bajas temperaturas según el tipo de reacción química, bien al vacío, bien a presión elevada, etc. El químico que con toda una escuela de ayudantes y estudiantes realizó el trabajo decisivo en el descubrimiento de la estructura de la clorofila, el profesor Hans Fischer, de Munich, recibió en su día el premio Nobel por ello, y el profesor de la Universidad de Harvard, Robert Woodvard, fallecido hace pocos años, que logró finalmente la síntesis de la clorofila, fue distinguido igualmente con el Premio Nobel. Mi venerado maestro y director de mi tesis doctoral, que en los años veinte y treinta trabajó en el Instituto de la Universidad de Zurich en el esclarecimiento de las estructuras y en la síntesis de los pigmentos de las flores, los antocianuros y carotinoideos, recibió también por esos trabajos el Premio Nobel. Todos estos logros fueron posibles únicamente sobre la base de los conocimientos acumulados por generaciones anteriores de químicos. Menciono esto para mostrar el enorme trabajo químico que se esconde tras la síntesis de cada una de las numerosas sustancias que componen una planta.
Cualquier hierbecilla es capaz de producir este resultado. Con el mayor silencio y discreción, con la luz como única fuente de energía, produce estas sustancias, para cuya síntesis no bastaría el trabajo de cientos de químicos durante muchos años. El químico no puede menos que maravillarse ante esto.
(…)
Finalmente, quisiera abordar todavía un tercer tipo de reflexiones que me asaltan en mi condición de químico durante mis paseos por el jardín o por el bosque. Giran en torno a la afinidad entre el organismo humano y el organismo vegetal en lo que respecta a la constitución química, y en torno a la inserción del ser humano en el biocosmos… (…) Las células vegetales, las animales y las humanas no sólo presentan una estructura similar, (…) sino que poseen también una composición química notablemente igual. A pesar de la infinita variación que existe en la constitución química de las diferentes partes orgánicas y de los tipos de tejidos, las clases de combinaciones químico-orgánicas y de los tipos de tejidos, las clases de combinaciones químico-orgánicas que intervienen en la composición material del cuerpo de los animales y del hombre, así como de las plantas, son las mismas. Proteínas, hidratos de carbono, grasas, fosfátidos., que se componen de los mismos elementos simples, los aminoácidos, azúcares, lipoácidos, etc., son los que sirven fundamentalmente de base a la constitución de los organismos tanto en el reino vegetal como en el reino animal.
Esta unidad en la composición material tiene que ver con el gran ciclo metabólico y energético de todo lo viviente, en el que están incluidos el reino vegetal, el reino de las plantas, el de los animales y el de los humanos. La energía que mantiene en funcionamiento este ciclo de la vida procede del sol. Lo que el astro diurno envía en forma de luz a la Tierra es, ante todo, energía (…). La planta, la alfombra verde del mundo vegetal, en su receptividad maternal es capaz de absorber esta corriente inmaterial de energía y de almacenarla en forma de energía fijada químicamente. En este proceso la planta, con ayuda de la sustancia verde vegetal, la clorofila, como catalizador, y de la luz, como fuente de energía, trasnsforma la materia inorgánica, el agua [tomados del suelo] y el ácido carbónico [del aire], en sustancia orgánica. Este proceso, denominado asimilación del ácido carbónico, proporciona los componentes orgánicos –azúcar, hidratos de carbono, aminoácidos, proteínas, etc.- para la constitución de la planta y, por ende, también de los organismos animales. Todos los procesos vitales se basan en esta recepción de luz por la planta. Cuando las sustancias nutritivas procedentes de las plantas son quemadas en el organismo humano para los procesos vitales tiene lugar el proceso inverso al de la asimilación: las sustancias orgánicas nutritivas vuelven a transformarse en materia inorgánica, en agua y en ácido carbónico, liberando una cantidad de energía igual a la absorbida originalmente en forma de luz. El proceso mental del cerebro humano es alimentado también por esta energía, de suerte que el espíritu humano, nuestra conciencia, representa el supremo, el más sublime nivel de transformación energética de la luz.
Me he permitido recapitular estos conocimientos y hechos científico-naturales básicos que pueden consultarse en cualquier manual elemental de biología porque al ser precisamente de conocimiento general apenas se les presta la debida atención. (…) Sin embargo, a la persona vinculada a la naturaleza y que permite que estos hallazgos científicos cobren vida meditativamente en su conciencia, el árbol, la flor que está contemplando, no se le presentan sólo en su belleza objetiva, sino que se siente profundamente unida a ellos mediante su común condición de criatura viviente producida por la luz.(…) “
“Lo que he intentado exponer con este ejemplo es una vivencia elemental de la unidad, realmente existente, de todo lo viviente, una toma de conciencia de encontrarse inmersos en el común fundamento de todas las criaturas. Las ocasiones para una vivencia semejante, tan generadora de dicha, se están volviendo cada vez más raras, a medida que la fauna y la flora primordiales de la Tierra tienen que retroceder ante un medio ambiente que está muerto y tecnificado. (…)”
“Si esta idea penetrara en la conciencia de la colectividad, podría suceder que la investigación científico-natural y los elementos que han sido hasta ahora los destructores de la naturaleza –la ciencia y la técnica- se dedicaran a cambiar el curso de nuestra Tierra, transformándola en aquello que una vez fue, un paraíso terrenal.
En lugar de proyectos imposibles de vuelos espaciales, de los insensatos programas de armamentos y de las absurdas luchas por la primacía militar y económica, éste podría constituir un objetivo de toda la humanidad (…).”

HOFMANN, Albert. Mundo interior, mundo exterior (1989)
(fragmentos extraídos entre las págs. 81 a 93 de la edición española de 1997)

HOMBRECITOS

Lanzado en su cruzada decimonónica de industrialización, al tiempo articulista en periódico deportivo-conspirador, el funesto presidente de la Junta, al mando de su autobus de dos volantes, asume la gestión del agua del cauce medio del Tajo en su otra cruzada, la de la pretendida solidaridad españolista, al fin y a la postre una muestra más de la economía mendicante y expoliadora que se sigue propugnando para Extremadura. No contento con el daño irreversible que está provocando su política devastadora contra el medio ambiente y la sociedad extremeña, e insatisfecho por la notoriedad del caudillo precedente, filtra al diario de Pedro J. Ramirez el contenido de una conversación privada con el presidente del FC Barcelona, diana predilecta de la, como el mismo comentó, caverna españolista, y polemista habitual. “Hay políticos que pretenden hacerse hombrecitos con la política del agua”, dijo en su día Vara. Hacerse famoso a costa del fútbol, una vez que no es posible a través de la propaganda institucional y el mercado local se le ha quedado pequeño, es una brillante muestra de madurez. De paso sirve de prócer y mártir del franquismo sociológico. Un paso más hacia la normalización de Extremadura. De aquí al fin del fracaso escolar nos queda un paso.

A COPENHAGUE CON ELLA

“No existe ningún dato científico que demuestre que las refinerías contaminen.”
Pedro Pecero Sánchez, Portavoz de la Plataforma en pro de la Refinería de Tierra de Barros, llamada por el Progreso y el Desarrollo de Villafranca, en rueda de prensa el 3 de agosto de 2006.

El diario “El País”, que incluye casualmente en la portada de su edición digital un banner de promoción del turismo en Extremadura a cargo de la Consejería de Cultura y Turismo, publica en la misma fecha una carta del mismo señor Pecero, titulada por el medio “Invertir en refinerías”. El texto es propio de “esa oratoria que permite atraer hacia los intereses propios las decisiones de los demás utilizando falacias o argumentos aparentemente válidos que, sin embargo, tras un análisis de las circunstancias, pueden resultar inválidos o simplistas.”

Benito García Calle, miembro de la PCRN remite hoy mismo réplica al diario, que adjunto. La carta de Benito reza así: “Yo animo al Presidente del Gobierno de España, a que lea íntegramente –y como propia- en la próxima Cumbre del Clima de Copenhague la carta del Sr. Pecero (Invertir en refinerías) que apareció en este diario hoy miércoles 7 de octubre. Sobre todo, que lea con énfasis ante todos los mandatarios mundiales la última línea “Hay que invertir en refinerías, y en Extremadura poner en marcha Refinería Balboa, que generará empleo y traerá beneficios económicos”. Y digo que lo animo porque esa carta es el discurso dominante en el PSOE de Extremadura, que ha impulsado desde el principio el proyecto de construcción de una refinería en Tierra de Barros con un disparatado oleoducto de más de 200 km hasta el puerto de Huelva. Y digo que lo animo, porque el propio presidente Zapatero apoyó públicamente el proyecto en su última visita a la región, tras ganar las elecciones de 2008: “Guillermo [Fernández Vara], tendrás tu refinería”. Y digo que lo animo vivamente, porque esa última línea sintetiza al punto el concepto de desarrollo insostenible que solo se ha movido por parámetros económicos, sin tener en cuenta las nefastas consecuencias, no ya medioambientales sino, sobre todo, económicas que nos está deparando. Yo animo al señor Rodríguez Zapatero a hacer de esta carta su discurso en Copenhague: Invertir en refinerías… No tendríamos lugar en la Tierra para escondernos de la vergüenza y de la penitencia.”

Por si acaso alguien lee este diario más que El País.

PARA SABER QUIENES SOMOS

Para saber quienes somos.
Para encontrarnos a nosotros mismos

dando palos de ciego
a los que han visto por nuestros ojos lo que nosotros no vimos

cortándoles las manos
a los que hicieron suyos nuestros muñones de espíritu

arrasando la piel
de los que liberaron su tacto para todos

arrancando la lengua
de los que saben decir con nuestras voces mudas.

Así amamos
a los que no nos odian

así explicamos nuestras verdades
a los que nos devuelven las mentiras desnudas

así tratamos
a los odiados a los despreciados

a los mártires
de nuestro propio miedo
de saber cómo somos.

Así necesitamos
al loco y al bufón, al extranjero, al otro

para que nos enseñen
cada vez que en ellos lo destruimos
lo único que realmente nos da pánico:

nuestro propio ser

humano.

Ana Baliñas “Jaque al rey” (1998)

RIENDO

“Buenos dias:
Nos solicita en su correo la fecha de publicación en el perfil del contratante (de la Junta de Extremadura) del expediente: 09N4042CT151. Es un expediente que no se publica por tener la condicción de negociado sin publicidad, en esta fecha ya está adjudicado. Si lo que realmente le interesa es que lo tengan en cuenta para una futura licitación mediante invitaciones, que seria el caso, póngase en contacto con el técnico de dicho servicio de conservación.
Espero haberle ayudado, un saludo.”

Firmado, una amable funcionaria, que conoce con precisión lo que “realmente” me interesa. El expediente está referido a la producción de un documental sobre el Parque Internacional del Tajo, adjudicado (no me cabe la menor duda que previamente apalabrado) a una empresa madrileña encabezada por el veterano naturalista Manuel Fernández, ponente habitual en congresos de la propia Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente, otorgadora del contrato. Desconozco qué otras empresas fueron invitadas a la licitación por los técnicos al cargo. Sólo sé que la productora extremeña pionera en la producción de programas sobre naturaleza, una experiencia de más de 400 programas, con hasta 16 premios por ello a sus espaldas, una de las muy pocas con equipamiento técnico en Alta Definición desde hace años, radicada en Extremadura, y para más inri en una población que pertenece al propio Parque Internacional del Tajo, no fue invitada. La nuestra, qué casualidad. Nos pondremos en contacto para la siguiente ocasión. Habrá que darse a conocer, en las páginas amarillas, o algo. Aunque quizas lo que realmente me interesaba era hacer ése, precisamente ese documental. Ese asuntillo.

LLORANDO

La serie “Los caminos del agua” la produce ElegantMob Films, con sede en Madrid y… Villanueva de la Vera, por encargo de Canal Extremadura TV; un documental sobre el Parque Internacional del Tajo (nosotros estamos en Herreruela, a diez minutos del corazón del Parque) la productora “Étnica Films”, con sede en Sevilla la Nueva, Madrid, trabajando para la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente; la colección de programas “Extremadura desde el aire” la produce desde Boadilla del Monte, Madrid, Transglobe Films para Canal Extremadura, misma compañía que facturó “La Extremadura salvaje” también para Canal Extremadura; la serie para la televisión autonómica “En la raya” es reponsabilidad de la productora Orange Productions, una empresa del grupo Colour Communications con sede en Dusseldorf y delegación en Zafra. La producción técnica, de noticias y de servicios para Canal Extremadura la monopoliza Uveauve Compañía de Producciones y Central Broadcaster Media ambas con sede central en Granada. La película que se rueda en Cáceres “Planes para mañana” recibió una subvención de 300.000 €, en principio para una productora de Mérida que sirvió de lanzadera a otras dos de Madrid, para facilitar el rodaje de la opera prima de una joven madrileña. Y así ad infinitum.

Selección natural de talentos. Es la idea de los responsables políticos y técnicos de la Junta y la televisión pública extremeña acerca de la creación de empleo y el desarrollo de la industria audiovisual regional. Peregrinación de fondos a la búsqueda del auténtico talento, posterior subcontratación -si llega el caso- de indígenas locales para tareas menores. Mientras tanto, las productoras clientelistas del terruño asumen su rol de engorde estabulado. Si esto no es para llorar…De hecho, estoy soltando lagrimones.

A PROPÓSITO

«Mientras su Alteza, el Infante Alfonso, limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos. El accidente se produjo a las 20.30, después de que el Infante volviera del servicio religioso del Jueves Santo, en el transcurso del cual había recibido la Santa Comunión». Esta fue la escueta nota difundida por la Embajada española en Portugal tras los sucesos de Estoril, en 1.945. El “hermano” al que se refiere la nota es el actual jefe del Estado español. La decisión de silenciar los detalles del hecho (el arma estaba en manos del futuro rey) fue adoptada personalmente por Franco, al parecer. La fotografía que ilustra este brevo texto recordatorio del gusto por las armas de los Borbones de los últimos siglos, incluido éste, pertenece a un medalla de oro (sic) abatido por el infante Alfonso en su finca toledana en 1.947, un lince de la España del hambre. Estaba incluida en el libro “La Casa Real y la caza”, editado por el Ayuntamiento de Badajoz en los años 90, libro que ha obtenido el dudoso honor de ser el primero en arder este año en nuestra chimenea, a fin de limpiarla de hollín y en homenaje obvio a Pepe Carvalho. Traigo todo esto a propósito de la frase del cineasta Jaime Rosales acerca de que vivimos actualmente en una sociedad, la española, “democrática, relativamente sana y respetuosa”. No cabe duda de que los cimientos estuvieron relativamente bien puestos para conseguirlo. Por ejemplo, sería muy sano saber que la Fiscalía portuguesa admitió en su día (hace más de un año) a trámite una denuncia que solicitaba la investigación de aquellos hechos de Estoril, tan conocidos para los españoles como la alineación de la selección andorrana de fútbol. Y hubiera sido muy respetuoso dejar para siempre las armas tras un incidente semejante. Como, por ejemplo, haber enviado a la hoguera tan miserable trofeo, que aún hoy es bien visible en el palacio de Riofrío.

MEJOR SE ESTÁ CALLADO

El director de “Las horas del día”, “La soledad” y “Tiro en la cabeza” (su montador habitual, Nino Martínez Sosa, además de editar nuestro cortometraje “La ilusión”, nos brindó desde entonces su amistad) debería titular su siguiente filme “El silencio”. Lamentable artículo el que ha cursado en “El País”, intentando dar una de cal y otra de arena a la pertinaz polémica sobre el cine español. Además de conceder que vivimos en una “sociedad relativamente sana y respetuosa” (a saber en qué país vive este señor, desde luego no en el mío), despacha el siguiente y alucinante, terrorífico texto: “…desde mi punto de vista, la correcta expresión política del individuo en democracia reside en la facultad que le otorga el voto. Esa expresión y ese apoyo a un partido, ese derecho democrático irrenunciable e irrevocable, debería ejercerse siempre dentro de la esfera privada y no de la pública. La esfera pública de lo político debería permanecer dentro del ámbito exclusivo de los profesionales de la política, es decir, de los políticos y de los medios de comunicación.” Los políticos y los medios, dice el tío. Y se queda tan fresco. La simpleza de su razonamiento asusta. Tiembla, MacLuhan: tanto pensar para esto.

La mejor respuesta es uno de los comentarios publicados por los lectores, apropiadamente firmado por “Soledad”: “Rosales, camuflado bajo el “sentido común”, peca de aquello mismo que critica: la politización del cine. Lo demuestra con su apoyo a la ley de la ministra y a la última película de Pedro Almodóvar. Todo su artículo, de hecho, va en dirección equivocada: el cine no puede ser politizado, Sr Rosales, porque es politica. Escribir un guión es hacer política. Colocar la cámara en contrapicado es hacer política. La pelicula más comercial de Spielberg es política. No intente engañar a los lectores. El cine español no es bueno, ni desde el punto comercial ni estético. Se lo dice alguien que conoce bien la obra de Buñuel, Fassbinder, Jancsó, Pasolini, Bresson, Sokurov…”

Curiosamente, el susodicho cineasta es comparado con ¡Bresson! por el frente crítico-patriótico hispano, siempre de guardia. Hay que joderse cómo somos en España: el primero que no mueva la cámara, Bresson. Al final del escrito, arremete Rosales contra el “tumor” del amiguismo y clientelismo político en el cine español, tras haber reconocido previamente que “un colectivo profesional, en este caso los profesionales del cine, apoyemos determinadas facciones políticas y que esperemos luego recibir una contraprestación por ese apoyo, es algo tremendamente perjudicial para el sector y para la salud democrática del país”. Rosales debería haber empezado por vaciar su propio armario de cadáveres, fácilmente legibles entre líneas. La mala conciencia juega muchas y malas pasadas. Una es este patético escrito inspirado por la ignorancia y ese oscuro talante “conciliador” que tantas víctimas provoca y tantas coartadas se agencia. Me pregunto porqué tienen que ser precisamente estas personas (con sus hemorroides a cuestas, disfrutándolas en silencio) las que hagan cine en España. ¿Para qué lo harán?

LA LÍNEA QUE NOS MARCARON

Parece como si no viéramos nada.
Guardamos todos los artilugios en la maleta
hasta que ya no podemos llevarnos nada más.
En cambio levantamos los hombros muy intactos.

En el viejo corral
no sacudimos las telarañas de nuestros ojos.
La línea que nos marcaron en el suelo
ésa nunca la traspasamos.
Y tampoco sabemos morder la piel del fruto.

Resecos y vacíos, como páginas clones
hacemos poco más que esperar nuestra segura vez para la muerte.
Uno detrás de otro
caeremos como chinches.

Sin haber visto más allá de los colchones raídos.

Ana Baliñas “Jaque al rey”. 1.998

DESPACIO

Este fin de semana hemos terminado el montaje -a la espera de iniciar, mañana mismo, el de “El sabio mudo”– de nuestro nuevo trabajo de género documental. Se titula “Despacio” y son cincuenta y dos minutos que relatan unos pequeños pliegues, unos pocos ejemplos, de la vida en una villa y ciudad llamada Trujillo. Desde el inicio del proyecto hasta la fecha de su fin han transcurrido seis largos años de idas y venidas, años plagados de sabores y sinsabores. Finalmente, el operador de cámara Rafa Mellado ha terminado de un plumazo el etalonaje y ya tenemos listo para su exhibición el programa, cuando aún ni siquiera hemos tenido tiempo de mover adecuadamente a su inmediato antecesor, “Juan de Labrador, la mosca en la uva”. Tendremos pues, un otoño para vendernos, incluida la renovación tantas veces postergada de nuestra página en internet.“Despacio” tiene una peculiar característica: por primera vez en nuestros veinte años de trabajo, uno de nuestros documentales carece de narración y de música. El sonido directo y las (pocas) palabras de quienes en él participan, son la banda sonora del relato, del que, en particular, estoy muy, pero que muy satisfecho. Ayer mismo le decía a Rafa, al repasarlo, que raramente se da la circunstancia de que algo que terminas se parezca tanto a los que habías imaginado.

DESPACIO, un documental de Libre Producciones
Se conoce, en el lenguaje de la teoría de la comunicación contemporánea, como “silencio documental” al resultado de una búsqueda excesivamente restringida en una base de datos, que deja, en la invisibilidad de lo no descubierto, silenciada, una parte importante de la información relevante que en principio querría localizarse. A la inversa, se denomina “ruido documental” al resultado de una búsqueda tan abierta que impide, por la innecesaria abundancia de lo hallado, alcanzar lo importante.

Se sabe también que tiene la conciencia de la percepción o sensación humana un umbral mínimo, a partir del cual ésta existe, y uno máximo, a partir de la cual se convierte en tan predominante que cualquier adición a su estímulo resulta inoperante.

Finalmente, está la cuestión de la perspectiva, que no es sólo una teoría filosófica o literaria. La conciencia de dos sujetos frente a la misma proyección en la misma sala de cine puede diferir, sin duda, pero habrá seguramente más similitudes que distancias entre ambas percepciones, frente a otras perspectivas que podamos imaginar: la que se vive en una guerra, la del tripulante de un barco carguero en un puerto del trópico, el pastor nómada de una estepa asiática, la católica de Wisconsin ante una nave gótica, el vecino de una población que nos resulta cercana… Ninguno de ellos está en el cine ni ve una película, ninguno comparte la misma experiencia de un juego de la representación humana compuesta de luz, color, formas y movimiento, que, como en el común entretenimiento de buscar las diez diferencias entre dos dibujos aparentemente idénticos, enzarza precisamente los debates sobre la diferencia de lo visto y lo oído, lo percibido por quien, por gusto estético, por rutina, casualidad o cualesquier otro motivo, han visto el mismo DVD, el mismo programa de televisión, la misma proyección en una sala, el mismo track audiovisual de Youtube.

Etiquetas como la del llamado “cine directo”, nacido de experiencias de, real o aparente, inmediatez a la directa del individuo, son tan difícilmente aplicables como cualquier otra de las referidas al séptimo arte. Sin embargo, nos atreveríamos a lanzársela a la bien promocionada producción de “El gran silencio”, que tanto interés ha despertado últimamente, a la luz de ensayos como el de Ángel Gayán, “El cine como metáfora”.

Dos horas de silencio ante la vida cartuja, sin duda un prodigio de montaje, que permite al público extasiarse a sus anchas y contemplar detenidamente el cuerpo y la expresión humana en traje talar de los habitantes de un conventual (¿quién ha oído hablar de las monjas cartujas?) masculino por excelencia. La oral profesión de fe que cierra la película, documental, reportaje o como se quiera denominar, y, sobre todo, el (¿unánime?) aplauso de público y crítica ante la experiencia de la ausencia de sonido en que discurre el argumento de la película, acaso por conseguir que el espectador pueda, durante la proyección, escucharse a sí mismo, reaccionar en ese generalmente asediado espacio de la propia intimidad, de la subjetiva autoconciencia. “El gran silencio” es una referencia inexcusable, por lo inefablemente difundida, para ayudar a entender lo que se pretende en el filme “Despacio” cuyo rodaje en una diminuta ciudad histórica europea pretende retratar parte de lo que el silencio (o el ruido) documental, en el sentido técnico antes mencionado, acostumbra invisibilizar en las pantallas de cine.

Hoy en día, la persecución de un retrato parecido, por motivos socio-históricos, ha quedado subsumida en la mayor parte de Europa, por insuficiencia de recursos, situaciones, contextos y personajes reales que pudieran ilustrarla, al ámbito exclusivo de la ficción, de la reconstrucción más o menos histórica y verosímil. No aquí, donde el discurrir de la vida cotidiana guarda aún atisbos que resultan, a gran parte del público, atractivos en la persistencia de una atemporalidad aún documentable, aún fenómeno aparente al observador que emplee en ello, ante todo, la paciencia.

Sin duda, para la representación casi idílica de un mundo entre medieval y moderno, pulcramente renacentista, debido a menudo al buen quehacer histórico de cine británico o continental, como en el estupendo filme de “El oficio de las armas” (Gillo Pontecorvo, 2000), que ilumina enormemente la lectura de un clásico eterno como “El príncipe” de Macchiavelo, éste hubiera podido ser escenario apropiado: lugar casi italiano, pequeña menina de la historia, ocasionalmente rural y magníficamente conservada, una ciudad cuyo perfil recuerda casi ineludiblemente el que en su día pintara, de Toledo, El Greco, o esas severas estampas de Segovia o de Ávila que fueron, el su momento, el culmen del exotismo en la pujante metrópolis londinense de dos siglos atrás. Es ya difícil hallar, en esta España de la expansión demográfica de las últimas décadas, un núcleo histórico de semejante categoría que ofrezca una imagen, en la distancia y también en la cercanía, semejante.

Pero no es ése su único, acaso ni siquiera su principal valor en cuanto a documentar, audiovisualmente, un trocito de realidad se refiere. Y es que no es fácil encontrar en otro lugar, unido a la magnificencia de su entorno, la intrahistoria cotidiana y humilde que persigue, despaciosamente, este medio metraje: la menuda epopeya de una vida que funde los elementos humanos y los del mundo natural. Una existencia que, como el agua escondida bajo tierra, fluye singularmente en los alrededores y el interior, arbolado de torres, de esta fotogénica comunidad urbana. Si “Spain is different”, el mil veces traído y llevado eslógan, contiene mil pequeñas verdades para, todavía, refrendarlo ante ese público extranjero o local llamado turismo, cabe todavía, desde Extremadura, aportar unas señas de identidad que elevan lo localmente rústico y señero a lo más universalmente global.

En su sorprendente día a día, el que con esta producción se pretende buscar, el trabajo de cámara y el riguroso sonido ambiente pretenden ser los fanales para un cinema-verité sin más pretensiones que hacerse eco de ese eco que puede acercar aún al espectador europeo, y no a través de la reconstrucción ficticia del decorado o de la invención digital, la visión de una historia aparentemente remota en un escorzo que, perpetuando imágenes, formas y colores posibles del pasado en el presente, permite, bajo el corro del ruido contemporáneo, hallar algo del milagro improbable de la contemplación de lo que fue y aún, de algún modo, de otro modo actual, es todavía.

Porque la referencia al presente ( a ese todavía presente que, acaso para el futuro, se pretende de algún modo conservar en toda grabación o registro, sonoro, fotográfico o audiovisual), y, sobre todo, al presente demorado del plano-secuencia, al presente no tocado, más que con la vista del objetivo, propio del género documental, es inexcusable en esta producción. Acercar, propiciar que la experiencia del espectador comparta la percepción inimitable, casi el lujo, de asomarse a sus calles y arrabales, a la vida diminuta y solemne que alberga, en esta época que tanto ha arrasado el pasado en otros lares, entre sus ríos y sus sierras, la bimilenaria población. Bajo el reino de Castilla alcanzó su esplendor, pero no es la falsa recreación de ese pasado ido, o su momificada reproducción, sino el cariñoso registro de lo realmente inmediato de cualquiera de sus mañanas, nuestra finalidad al abordarla. Inmediatez, que, buscando diferenciarse de la prisa y el tráfago de tanto cine documental, reportaje o crónica en nuestros días, pretende también eliminar todo diálogo que no sea el del entorno y el ser humano, el del paisaje y la persona, la individualidad que lo habita.

Porque a menudo las gentes hablan entre ellas, porque a menudo el entorno dialoga con sus gentes, pero pocas veces escuchamos conversaciones ajenas, vivencias a las que no estábamos destinados.

Despacio, pasa la vida. Despacio, viene la muerte, tan callando, como decía Gómez Manrique. Entre ambas, nuestra percepción puede ser confusa o demorada, apurada o intensa. No habiendo, como tantas veces ha reiterado la filosofía contemporánea, nada más profundo que la superficie sensorial que se nos muestra, si algo puede lamentar el formato audiovisual es no ser también táctil, palpador, incluso gustativo. En realidad, no importa tanto dónde se ponga la cámara como lo que tenga delante: dos extremos de la misma realidad perceptiva, unidas por el lazo de la mirada, de la atención que acerca el medio técnico al mundo en torno.

Se habla también mucho, en nuestros días, de cine reflexivo, casi como antinomia de ese cine directo que antes mencionábamos. Pero ¿de quién es la reflexión? Dejar, tras la belleza o el significado más directo de las imágenes, que cada espectador medite a su albedrío sobre la realidad que este filme que pretende retratar, limitando hasta silenciar por completo todo monólogo de una voz en off que comente lo que pueda en él verse, es su otra apuesta estética. Convencidos de que el mundo real puede merecer registro, pero intentando que éste sea lo menos policial y controlador posible, trabajando despacio sobre lo que despacio trascurre, intentaremos ofrecer al telespectador la metonimia, más que la metáfora, del mundo de la vida.

¿Y no es ésta, incluso como espectáculo, lo máximo que todos, al margen de nuestra perspectiva, al margen de nuestros umbrales cognitivos de conciencia, podemos, hoy en día, como siempre, anhelar?


Ana Baliñas describiendo “Despacio”

LOS SEÑORES DEL TAJO

En Cáceres, durante la entrega del premio que generosamente la asociación AEMS- Ríos con vida concedió a Libre Producciones y “El lince con botas”, tuvimos ocasión de volver a saludar a nuestros admirados Pedro Brufao, Miguel Ángel Cotallo y compañía, que participaron no menos generosamente en los programas de la serie titulados “El Viejas, aguas arriba” y “El Viejas, aguas abajo”. Personas y profesionales coherentes, con una sacrificada gestión en defensa de nuestros ríos y siempre frente a gigantes (administraciones, empresas hidroeléctricas, corporaciones…) poco dispuestos a pasar siquiera por molinos. Esa misma tarde, conocimos a una abogada ambientalista a la que un servidor seguía los pasos a partir de las lectura de algunas de sus entrevistas y artículos, Mª Soledad Gallego, cuya conferencia titulada “Los señores del Tajo” contribuyó a hacernos ver las claves acerca de la política depredadora y contra el “subversivo” sentido común que inspira la gestión del agua en este país, y en particular sobre este río y sus afluentes, incluido el Tiétar, amenazado de muerte si se consuma el bárbaro e indefendible trasvase de Valdecañas. El movimiento ciudadano organizado en Talavera de la Reina en defensa del Tajo y de la sostenibilidad de su diligencia es otro ejemplo de cómo la sociedad civil -convenientemente criminalizada y hurtada por los medios- es el único dique contra los intereses del nocivo poder que nos gobierna.

En esa misma conferencia, la abogada expresó su temor de que las declaraciones de impacto ambiental pendientes en lo que respecta a Extremadura, a servir desde el Ministerio, estén condicionadas al visto bueno del gobierno de Vara al travase a Murcia del agua del Tajo (en realidad, del Tiétar), agua no ya no sobrante, sino cada día menguante hasta la alarma. Un siniestro intercambio de cromos capaz de poner los pelos como escarpias al más pintado, siempre y cuando ese ser pintado tenga una mínima información de todo lo que ello supondría para una comunidad, la extremeña, sometida siempre al más escandaloso saqueo por propios y extraños. Impedirlo es tarea ardua, pero posible. Y más, si, lamentablemene, hoy día 4 de octubre sigue sin llover y el personal sale de paseo en pantalón corto y camiseta.

EL SISTEMA

La (re)construcción del sistema requiere del esfuerzo de todos. De los que están a favor no se espera ya gran cosa. Que dependan de él, mismamente. De los tibios, nada en absoluto: sólo que cumplan su misión de nadie. De los contrarios, se exige su rendición incondicional, por la fuerza si es preciso. Véase si no el caso irlandés: el “no” a Europa en referendúm de hace un año (¡un año!) se somete de nuevo a consulta, dado el resultado. Es la votación de vuelta. La misma fecha, el FMI da por finiquitada la recesión -salvo para España-. Aquí paz y después gloria. Los cambios de cirugía extrema que se planteaban hace menos de un año (¡menos de un año!) han pasado al olvido con cuatro declaraciones. Pasará a la historia ésta como la crisis del silencio. Quizás malinterpretamos la frase de Lewis Carroll: para seguir adelante hay que volver al pasado. La incógnita, en cualquier caso, persiste bajo la alfombra: ¿hasta cuando?