Mes: junio 2009

RESACA

Consecuencia lógica de la celebración casera del solsticio de verano, con buena y mucha compañía, incluidos a quienes se echó de menos. En un momento dado aquello parecía una reunión tumultuosa, una revisitación familiar de la portada del Sergeant’s Peppers. Lo nunca visto. Si de lo que se trataba era de defender la alegría, cabe considerarla una nueva cima de aquello que podríamos llamar la defensa a ultranza del humorismo. Éxito predecible de la cerveza, e indiscutible de la danza, las canciones, Rubén Blades, las empanadas caseras, ¡Domenico Modugno!, los clásicos de siempre (más el “Psychokiller” de los Talkings) y los sacos de dormir, entre otras consumiciones, actividades y deleites, como la aparición de “Los púa verde”, adecuada la terraza como escenario para el debú. El masaje al pinchadiscos fue una novedad que, querida Chus, debería convertirse, ya, en ritual, antes de que se convierta en leyenda.

A GIRL LIKE YOU

Durante la jornada festiva, lúdico y reivindicativa en la orilla del Guadiana, el pasado 30 de mayo, una pareja de británicos instaló un tenderete en el que vendía compactos y vinilos a buen precio. Grabaciones de segunda mano y en algún caso, difíciles de hallar en la península. ¡Y héte aquí que apareció! Tras años buscándolo, infructuosamente, ahí estaba el álbum “Gorgeous George” del escocés Edywn Collins, una joya contemporánea al brit pop, con una producción que pulveriza los depósitos del funk y una voz tan Bowie que parece confundirse con el mismísimo Camaleón. El solo de guitarra de “A girl like you” -con su escandalosa distorsión- me sigue abrumando dos mil veces después. El disco incluye esta canción que me embriagó desde el mismo día que la escuché y a la que perseguí hasta convertirse en el primer tema que descargué con la “mula”. No había más remedio. El clip rodado por Gavin Evans es espléndido también: un uso adecuado de la postpo y su cacharrería emblemática de aquellos días, y un sensual guiño a la saga Bond. ¡Cinco euros! costó el compacto. Lo que me hubieran pedido. Por el disco y por el momento.

LA ENCUESTA

Leo en la cabecera del grupo Prisa una “información” acerca de una divertida encuesta de la empresa Metroscopia sobre el cine español, según la cual un porcentaje enorme lo considera “bueno” (sic), pero lo prefiere “ver en casa” (como Aznar con el catalán: no hay forma de demostrarlo). Y otro porcentaje aún mayor considera que el Estado debe perseguir con dureza “la piratería”, a pesar de lo cual se apunta que este país es el segundo del mundo en consumo de producciones “pirateadas”. Para más inri, se afirma que el público español (sic) expresa “su cansancio por los dramas sociales, las películas intimistas y las de posguerra”. Es decir, está cansado de Victor Erice, que no filma hace décadas, aún a pesar de tratarse de uno de los dos o tres auténticos artistas reconocidos del cine español desde su nacimiento.

En realidad, la audiencia carpetovetónica está cansada de sí misma, de sus contradicciones en materia moral, de ocio y de consumo -todos y cada uno llevamos un pequeño delincuente a cuestas, y raros son los que desperdician alguna oportunidad de ampliar su instrucción en picaresca-, pero no demuestra nunca el valor suficiente para tratar su crisis de confianza. En particular, y en el caso del cine, parte de la gente desconfía del personal que monopoliza la producción audiovisual en este país, incapaz de construir dramas sociales, películas intimistas y de posguerra como hacen en otras latitudes, y no necesariamente los estadounidenses. Y precisamente por las carencias de este grupúsculo: de talento, inicialmente; pero también de educación cinéfila y humanista en general, admirablemente presentes también en su público potencial y, sobre todo, en los dueños del mercado. Lo imposible de su aperturismo, su inaguantable docilidad y la facilidad de amarre de los recién ascendidos convierten en imposible que termine la perpetuación de la endogamia, el enchufismo, y el chantaje sexual como principales puertas de arribe a la profesión. El cine español, a nivel de producción, dirección y jefatura técnica, es, en la práctica, una secta tan inaccesible y perfeccionada como cualquier otra. Y la población husmea una evidencia que cualquiera que se dedique a esto ha descubierto al primer cuarto de hora.

La empresa encargada de la encuesta se cubre de gloria: toda ella es una contradicción insuperable. Existe un buen cine español, desde luego, pero metido en las neveras de decenas de cineastas ignotos y echados a perder, incluso antes de llegar a serlo, o con sus largometrajes a cuesta. Y ruedan además dramas sociales, películas intimistas y de posguerra también. De ese cine los encuestados no tienen, a buen seguro, ni la más remota idea. El problema es, precisamente, el grupo Prisa y el resto de exhibidores, teledifusores y distribuidores al servicio del mal (gusto) absoluto y de la estipulación de lo “mayoritario”, por supuesto dirigido, como fórmula básica para la perpetuación del pensamiento único y, de paso, la desinformación. Porque, ¿cuáles son los gustos del público? ¿Los comedias reprimidas, las películas extrovertidas y de la guerra de Secesión? ¿Los filmes fascistoides, hiperviolentos o las tv movies sobre el Alzheimer en Dakota del Sur? Más bien son esos los productos por los que se apuesta como vía única: a mis abuelos y padres les encantaba el cine mudo de Chaplin, Lloyd y las películas de terror de la Universal, considerados hoy en día epígonos de la calidad cinematográfica. Por entonces, eran también puro entretenimiento. ¿Se pretende entonces que el cine español, el europeo, adopte los argumentos del cine de consumo actual? Por ahí van los tiros desde hace lustros. La publicación de ésta y otras “informaciones” interesadas lo demuestra con total impunidad. La clase de películas que se promocionan de entre las producidas en España, otro tanto. Al final, todo se reduce a lo mismo: monopolio y obtención de dividendos económicos y políticos con el consentimiento o la incapacidad para oponerse de las gentes. Unos son agentes de ese poder, otros aspiran a serlo o aceptan vivir sometidos a aquellos, pues creen fervientemente en la imposibilidad de que la sociedad humana se organice de otro modo.

Uno de los problemas del cine español se acababa bien pronto (el del aperturismo y el del criterio del público, en particular) si se exhibiera cualquier película en su idioma original, soltando el lastre franquista del doblaje por imposición comercial, un particularismo español que ha dejado la educación y la cultura de este país hecha unos zorros desde hace más de setenta años. Ese cascabel no se lo pone ni dios al gato. Porque no lo soportaría el público, claro. Ni los cineastas que copan ahora su mercado. Y qué público, me pregunto yo. El que más roba o el que menos gasta. Y qué cineastas, me pregunto también: el que no sabe leer o al que no le apetece.

EL SIETE Y EL OCHO

Ajeno completamente a lo que se cuece en la televisión pública extremeña por motivos de bienestar personal, no lo soy sin embargo a una conversación entre amigos, a quienes llama la atención la conversión de su logotipo en pantalla, durante las emisiones, en un número “7” con sus colores corporativos, así, a la buena de dios. Peor aún sucede en la versión Pallero de esta emisora, Extremadura TV, en la que, al parecer, se incrusta un “8” al otro lado del logotipo habitual, el de “Marca Extremadura”, ante la evidencia de la imposible conversión de éste en un dígito por motivos institucionales. ¿La causa de este movimiento?: la “lucha por el dial” de los descodificadores domésticos de TDT, en la (absurda) creencia de que aquellos canales que no se vean agraciados por la decisión de las unidades familiares de ser incluidos entre los 10 primeros, sufrirán las consecuencias en forma de bajada automática de audiencias. Tal es el nivel que se adivina en la ciudadanía desde los despachos de estos ejecutivos, a todas luces a costa de compararse consigo mismos. En su día, Telemadrid abrió el fuego, indicando a sus espectadores que eligieran el número “7” para su cadena, mediante una cortinilla insistente. Después, Telecinco, directamente llamó “siete” a su canal gemelo, aún a sabiendas de que Cuatro y La Sexta desaparecerán en breve para fusionarse en un solo canal. Varias de las franquicias de Antena 3 compiten por lo mismo, los números “siete” y “ocho”. Y ahora, los cerebros de Canal Extremadura -que no tienen nada mejor a lo que dedicarse que “cautivar” a la audiencia, exactamente aquello que desaconseja su prontuario como servicio público- fusilan a la “competencia” generando tanto desconcierto como patetismo, con una decisión propia de su estilo: parecerse cuanto antes a sus hermanas mayores. La deuda, la caspa y la falta de respeto por la inteligencia ajena la llevan ya consigo, desde luego.

CAPITULO 6

“Son libres de cazar los cazadores. Tienen las armas, y poco importa la agonía que les rodea.
Igualmente, son libres de ganar los que tienen dinero.
¿Por un puñado de aves, de ciervos, de liebres o de conejos, quién va a impedir cazar a los cazadores? Vuelan las grullas gritando. Las mismas que perdieron al empezar el nuevo siglo gran parte de sus habituales dormideros y comederos de invernada, bosques del suroeste europeo sacrificados para convertir un último río en ganancias turísticas, campos de golf y piscinas en la costa alentejana. Bosques y campos salvajes no fueron suficientemente importantes para ser respetados.
La tierra, gritan por todos los medios las compañías que ganan, carece en sí misma de importancia. Que el clima se altere, que deje de llover o que caiga más agua, que aumente el nivel del mar o se detengan las mismísimas corrientes oceánicas, que se licúe entero un continente de hielo y todos los glaciares se vuelvan agua salada. Que la fertilidad decaiga. No pasa nada. Tienen las armas, controlan la información y la clave de nuestra supervivencia inmediata en sus grandes cajas de plástico. Vuelan seis grullas gritando, mientras los tiros resuenan en todos sus puntos cardinales. Son una uve de alarma que nadie ve en el paisaje. Arriba, el cielo anormalmente despejado surcado por los aviones se viste cada mañana sequía de otoño falso, castigo de aquellos seres que dependan de ese agua. Nada de todo esto saldrá en el telediario. Cumpliendo nuestros horarios, iremos a trabajar para seguir dando ganancias. Somos pollos de un mundo convertido en mera granja. Nunca ha sucedido nada semejante. Nuestra alienación alcanza cotas insospechadas, pues ya no poseemos ni el derecho a defendernos cuando perdemos lo que vitalmente necesitamos. Nuestra situación se parece a la del que es obligado a cavar su propia tumba y después a suicidarse. Es paradójico, pues ¿cómo se puede obligar a alguien a suicidarse? Evidentemente, convirtiendo en su único modo de vida posible aquel que le mata. Al ser humano lo mata en la actualidad su tecnología, y, evidentemente, su tecnología (dinero incluido, pues la producción del dinero es parte de la tecnología contemporánea) es su modo de vida.
Nuestra sumisión está garantizada, pues no en balde se llama poder al poder, y nunca el poder había alcanzado tan alto grado.
La llamada libertad política y la llamada seguridad jurídica están tan vacías de contenido que hasta sin vulnerarlas se nos puede hurtar todo intercambio y toda producción que quisiéramos o pudiéramos aún desempeñar espontáneamente para intentar autoabastecernos. Se nos condena a depender de modo absoluto de nuestros amos, los distribuidores de bienes, que controlan ambos extremos de la actividad económica: la producción y el consumo.
Naturalmente, ésta no es la percepción de la mayoría de las gentes. Se cree todavía en la legitimidad de gobiernos y empresas, y en el supuesto control de éstas por aquellos. Aunque sea cada vez más evidente que los gobiernos están gobernados, a su vez, por las empresas. Algo inevitable, por otra parte, pues, ¿qué gobierno podría prohibir algo a los dueños de la actividad económica?
El suicidio en masa se perpetra con el consentimiento o la incapacidad para oponerse de las gentes. Unos son agentes de ese poder, otros aspiran a serlo o aceptan vivir sometidos a aquellos, pues creen fervientemente en la imposibilidad de que la sociedad humana se organice de otro modo.

Y no es una creencia vana, pues seguramente el tren ya ha descarrilado”


“Antonio Maya. El legado”, inicio del capítulo 6.
Ana Baliñas

IBICENCA

Uno de los atractivos de la ciudad culta es el arriesgado ejercicio intelectual de repasar sus carteles y reclamos, pegados por lo general en los escaparates de las tiendas y comercios que naufragan. Sus ciudadanos saben a la perfección dónde medran estos anuncios intermitentes, tanto como conocen qué locales son, a ciencia cierta, favorables al fracaso y futuro pasto, pues, de los señuelos visuales. La Administración copa las marquesinas, lo alto de las farolas, la fachada de los palacios y las esquinas ilustres, y el intercambio entre particulares se busca la vida a salto de mata. Volviendo a los primeros, la inmensa mayoría son de espectáculos, conciertos y fiestas, en particular las universitarias. El diseño gráfico, salvo puntuales y excelentes excepciones, desmotiva por sí solo. En temporada alta, sin embargo, arrecian las oportunidades de avergonzarse. Esta mañana, por ejemplo, coqueteo con lo delirante: anuncio de “fiesta ibicenca” en una discoteca de Torreorgaz, población con sus notables atractivos, incluidas sus dehesas, sus cercanías serranas y lo que resta de arquitectura popular en el municipio, pero también secarral veraniego donde los haya (Valdesalor incluido). Según el cartel, entrada gratis para todo aquel que acuda vestido íntegramente de blanco. Y “un mojito” gratis por una prenda blanca en al atuendo. El coste de la entrada para semejante parodia no se especifica. No gana uno para sombreros, de tantos que hay que quitarse ante emprendedores con tal ingenio para la convocatoria, y su discreto humor. De ahí a una dirección general hay un paso.

BOHEMIA

6’2 de graduación, tostada, suave pero densa, de espuma domable, a veinte duros en los hiper, y en los super fronterizos. Complicada de hallar según se aleja uno de su capital, Lisboa. Muy fría es un manjar, incluso en abierta competencia con las afrutadas cervezas belgas, las imponentes alemanas y la contundente frescura de las catalanas. Portuguesa, por supuesto. Comercializada por Sagres. La encuentro hasta lúbrica, recomendable pues su engullimiento en disposición de concretar la sensualidad en fuegos artificiales.

UNA NOCHE EN LA OPERA

No solo puede uno presumir de cuñada por sus excelencias como editora, musicóloga de prestigio, viajera experta, talismán y anfitriona. Ahora, además, ha formado parte del elenco -un cameo de los de abrir boca- del “Werther” de Massenet, en el Palacio de la Ópera de A Coruña. Graham Vick dirige la puesta en escena. Ahí es nada, haciendo punto en la tumbona. Si me preguntan algún día qué envidio, diría que el entusiasmo y la vitalidad de Maruxa. Si uno ya tiene suerte con la familia propia, que le salga no menos espléndida la política es para sentir curiosidad por la astrología. ¡Ah! Un besito.

LA TORMENTA QUE VIENE

Visualiza un poniente amaneciendo al norte

un animal remoto mordiéndote las uñas.

El ojo del huracán te guiña dos pestañas

asombradas y enormes, antes de hacerte trizas.

Sueña, explora, explota, abísmate

bajo el llanto brutal de un viejo mundo en ciernes.

Esparce tus entrañas, deslíate en la selva.

Deja que venga humilde a lamerte los dedos

y comerte hasta el alma con sus caninos verdes.

Que te cubra su rayo, te preñe su tormenta.

Si tienes mucha suerte

aún estarás aquí cuando termine el viento.









Ana Baliñas

“Examen de conciencia” 1994-95 (rev 2005)

POLISEMIA

La Audiencia de Barcelona absuelve -o multa testimonialmente- a cuatro mossos d’esquadra que apalizaron a un detenido en las dependiencias policiales, como puede apreciarse en una grabación. Además, alteraron el atestado al señalar que la víctima les provocó e incluso agredió previamente, y que se mostraba especialmente agresivo, lo que las citadas imágenes desmienten categóricamente. Así, el firmante de la sentencia discurre que la actuación de los policías responde al “protocolo” adecuado y que siendo la falsificación de un atestado un hecho habitual (sic), no merece más consideración, al tratarse de una “exageración”. Escandaloso de todo punto. Una sentencia que responde al valor polisémico de tantas otras semejantes: su valor es el de acaparar muchas significaciones. Así, la policía está para reprimir; los delincuentes -aunque no esté demostrada esta condición- carecen de derechos ante las fuerzas de seguridad y ante los métodos del Estado, siempre y cuando no sean a su vez parte profesional de su entramado; la justicia es para todos, pero dentro de un orden preestablecido; las imágenes solo demuestran que todo el que las vea puede equivocarse al interpretarlas, pues solo un juez está preparado, y tiene criterio suficiente, para distinguir en ellas la falsedad oculta en la explícita realidad; los sindicatos policiales tienen siempre la razón, mientras que los políticos y los medios se lavarán las manos (ya se sabe, el terrorismo exculpa a la comunidad, en caso contrario mejor el mutis); y, casi por último, ya lo sabe el ciudadano: eso mismo te puede pasar a tí. Así que ojito con las denuncias antisistema. Así las cosas, todos los significados de esta polisémica sentencia se reducen a una sola palabra: obedece.

EN LA PLAZA DE SANTA ISABEL

En efecto, mientras todos dormían o trasnochaban en la calle más allá de las cinco de la mañana, yo estaba allí, en la 345 del Hotel Mediodía. La de siempre, como quien dice. Aún me pregunto quién silbaba La Internacional en la ducha, o si más bien estaba soñando. También parecía un sueño ese garito abierto a las cuatro de la madrugada, empapelado con carteles de bandas de los setenta y que tanto se parecía al Terpsicore de Navasfrías, o la cena en la terraza de Lavapiés a treinta metros del Soidemersol. Recuerdo las botellitas de vino que se repartían a los viandantes, las banderas, la ausencia de sombra, el calor de la Revolulu Band haciendo maravilloso funky-jazz. Al recepcionista senegalés de enorme sonrisa que situaba en el mapa “H-e-r-r-e-r-u-e-l-a” mientras me felicitaba por aquella “fiesta”, en referencia a la Plaza de Santa Isabel y, también, a la peregrinación nocturna a la 345. Superdotado él, me decía a mi mismo. Recuerdo haber sonreido, reído, conversado y disfrutado a abrazo limpio con Luis, Leonardo, Pedro, Reyes, José Antonio, Isabel, Julia, Jordi, Marisa, Chivi, Alfonso, Paco, Ángel, Víctor, Justo, Alejandro, Miguel, Noelia, José, Elena, Ricardo, Esther, Sony, Mamen, María, Chema, Alberto, Ángel y Fortu, Ventura, Sara, Griselda, el gran Perule, el Diego y la “Baba”, ese bicho feliz con la mandibula operada: la madre que parió a la señora madrileña que pisó a la perra. Y había muchos más, todos a una. También me acuerdo del señor que me gritó “zorra” desde el balcón de la calle Salitre a las dos de la mañana: o él va a la óptica o yo me corto el pelo, pensé. También, me dije, parece que conservo el tipito. Recuerdo los globos de colores yendo y viniendo, sosteniendo la pancarta. No eché de menos a nadie, porque todo parecía un sueño. Ni soñar que me lo hubiera echado, dicen en mi pueblo. Las cañas del “Brillante”, dice Paco, tienen algo especial. Paco no tiene ni puta idea de cerveza, pero él sí tiene algo especial, como esos otros: sencillamente, quieren. Y eso, sabe dios, eso no se puede aguantar.

YA ES PRIMAVERA

La declaración de impacto ambiental (de refinería y oleoducto) estará lista en una semana, decían los prebostes. En primavera. Estamos a cuarenta de mayo. ¿Rectificar? Jamás. Hay cosas que no cambian nunca: por ejemplo, los periódicos convencionales extremeños no se hacen eco ninguno de la movilización de hoy y mañana en Madrid, contra el proyecto de refinería, y con los cinco principales grupos ecologistas estatales implicados. Cómplices siempre de la manipulación y la ocultación, no ya su dirección, sino sus trabajadores también, dan, simplemente, asco. Como la masa espesa y pestilente en la que pretenden ocultarse. Que nadie diga que hay que comer. Nadie debería aceptar semejante oferta: toda la vida comiendo culos es una dieta mortal para el espíritu.

MI MEJOR AMIGO

En apenas unos días, el azar ha querido que la mítica amistad entre Patroclo y Aquiles coincidiera citada en tres obras diferentes que me he echado al buche: con abundante relieve en la preclara “Viajes con Herodoto”, de Ryszard Kapucinski; como referencia ilustrada del niño protagonista, en la crepuscular y autobiográfica novela de Ernst Junger “Venganza tardía: tres caminos a la escuela” y, además, en la película “Mi mejor amigo”, el último trabajo de mi héroe francés, Patrice Leconte. Este cuento moral, filmado por Leconte invadiendo el terreno de Rohmer, emplea como “macguffinde su argumento una antigüedad griega que representa la homérica amistad entre los dos griegos en Troya, convirtiéndola en pieza clave de la relación entre los dos protagonistas de la película: un egocéntrico, aburguesado y arrogante anticuario encarnado por Daniel Auteil y un extrovertido, obsesivo y desconcertado taxista (Dany Boom), a quien Auteil contratará para que le ayude a encontrar la amistad. Y ello, semejante quimera, de cara a ganar una apuesta frente a su socia, que le ha dado diez días para presentarle a su mejor amigo. A partir de la inteligente argucia del jarrón -a la que se suman otras referencias literarias más cercanas y arriesgadas, pero no menos acertadas, como “El principito” de Saint Exupery- el guión de Olivier Dazart y Jérôme Tonnerre -ni más ni menos que el escritor de mi idolatrada “Un corazón en invierno” (1992, Claude Sautet)- recurre a una trama sencilla, de momentos ejemplarizantes, modestos y reconocibles. La puesta en escena de Leconte es la habitual en este cineasta deudor del clasicismo: inspirada, precisa, con ese toque cuyas reglas y costumbres son tan perfectamente reconocibles como difíciles de describir. Película sobre la amistad (aunque lejana de la perfección de su “El hombre del tren”), nunca está de más oir hablar de ello. Y en particular con esta dulzura.

LA SOBRECARGA

Aunque me las prometía muy felices el año pasado comprometiéndome a no bajar del puesto 45, un achaque insuperable en los tobillos (amén de otros no menos influyentes llamados vagancia previa y adicción a la Voll-Damm) me va a impedir participar como corredor -en forma de barrilete- en la II Carrera Popular de Aldea Moret. Estaré pues, como mero voluntario. En fin, preferiría estar en la misa, pero me conformaré con repicar. Ello no es óbice para que se observe el lado positivo: que el amigo Luis no consiga detrás de su cámara imagenes ciertamente conmovedoras o penosas, según se mire. La carrera será el domingo 14 de este fin de semana enorme en convivencias. Véase sino la Romería anarquista organizada en la Ribera del Marco por el Colectivo Libertario La Pitera. Una cosa detrás de otra, por supuesto.

UN HONOR

Esta noche de viernes tenemos el honor de acudir a otra proyección de “Mientras el aire es nuestro”. Será en Madrid, al aire libre y con sangría o limonada, como veía yo hace tropecientos años las películas de aventuras. Una aventura está siendo, desde luego, compartir el tiempo con la PCRN y todos sus satélites colectivos e individuales. El éxito es que nunca ninguno de sus actos ha sido rutinario y la gente se ha mantenido unida, así se han convertido en esa linterna potente. En estos tiempos en que todo tiene que ir deprisa, atropellándose casi, no todo el mundo está dispuesto a quedarse pegado en el parabrisas del sistema, sin más.
Y por si alguno se despista y en lugar de Madrid llega a Londres, pues también estamos, con la proyección de “Tierras de Cáceres”, en el Instituto Cervantes de esa ciudad británica. Demasiado lejos para mi gusto, pero aunque de padres distintos, ambos programas son primos hermanos: reclaman el sentido común. Cosmopolitismo lo nuestro, oye.


¿QUÉ?
Concentración de dos días contra el proyecto de construcción de la refinería de petróleo Balboa en Extremadura. Las ONG piden al Gobierno que no siga adelante con este plan de construcción, por su grave impacto ambiental y social.
A lo largo de las dos jornadas tendrán lugar diversas actividades, entre otras: exposiciones fotográficas, proyecciones, debates con expertos, talleres, mesas informativas, conciertos, etc…

¿CUÁNDO?
Viernes y sábado, 12 y 13 de junio

Programa de Actividades

Viernes 12
20:00 Exposición “Más de cuatro años de lucha”
20:30 Charla – Presentación de la Plataforma Ciudadana Refinería No
21:30 Proyección documental ‘Mientras el aire es nuestro’ y posterior coloquio
23:00 Concierto

Sábado 13
09:00 Desayuno extremeño
10:00 Talleres
11:00 Atención de los responsables de las ONG a los medios
12:00 Concentración
14:00 Lectura de manifiesto y final de acto.

¿DÓNDE?
Plaza del Museo Reina Sofía, Madrid

¿QUIÉN?
Leonardo Clemente, Coordinador de la Plataforma Refinería No, Julio Barea, Responsable de la Campaña de Contaminación de Greenpeace, Luis Suárez, Responsable del Programa de Biodiversidad Terrestre de WWF, José Carlos Puentes, Responsable de Cambio Climático y Energía de Amigos de la Tierra, Juan Carlos Atienza, Coordinador del área de Conservación de SEO Birdlife, Yayo Herrero, Coordinador Estatal de Ecologistas en Acción.

¿POR QUÉ?
La refinería Balboa es uno de los proyectos más agresivos desde el punto de vista ambiental en la historia de nuestro país, que, además, supone un freno en la evolución hacia las energías renovables. Las grandes emisiones de gases contaminantes y la posible contaminación de las aguas de la Cuenca del Guadiana solo sólo algunos de los posibles daños. El oleoducto vinculado a su construcción recorrerá mas de 200 kilómetros a través del los frágiles ecosistemas del Parque Nacional de Doñana, desembocando en una franja costera protegida. El tráfico de más de 100 petroleros anuales significaría un riesgo inasumible de vertidos en una zona frecuentada por numerosas especies marinas amenazadas, como la tortuga y el cachalote.

LOS IMPUNES

La impunidad provoca monstruos. El caso de Felipe González, un carcamal redondeado por la buena vida. Que un personaje como éste conserve audiencia y crédito está al nivel de lo que sucede con su no menos impune sucesor en el cargo. Señor del pelotazo, del terrorismo de Estado, de la corrupción, la especulación y la amoralidad como ejes de desarrollo, inductor de la rendición indondicional al liberalismo económico, lobbista pronuclear, desinteresado de la conservación de la naturaleza y prohombre de las corporaciones, defraudador nato, aún se permite decir que son los demás quienes cometen errores. Un retiro oportuno de la vida pública vendría bien a la salud de todos, en particular a aquellos que no han tenido más remedio que colgarse de las ramas de sus bonsais para seguir creyendo que tienen una vida idílica.

Y otro que tal baila es el presunto cineasta Milos Forman, que califica de “comunistas”, de “promover el comunismo”, a quienes comparten películas en internet. Precisamente él, que se benefició de la financiación estatal checa -soviética- para hacer sus únicas películas presentables. Efigie más o menos viva del colonialismo cultural norteamericano (más bien imperialismo), de esa malsana industria de Hollywood dedicada a intoxicar y degradar culturalmente el planeta, era de esperar que semejante santón pusiera el grito en el cielo en defensa de la gente “pobre” que hace películas. Como en Irán, Argentina, Uzbekistán, Portugal, Turquía, Palestina y demás cinematografías a las que la maquinaria norteamericana agrede con su prepotencia y su invasión de todas las pantallas al alcance. Para eso se cuelgan algunas películas y documentales gratis en internet: para que se vean y para que se aprenda lo malo, rematadamente malo que es Milos Forman haciendo películas. Y no digamos ya comentarios. Y si no se cuelgan gratis, que se jodan. Bastante han ganado ya todos los que se quejan, después de décadas de monopolio. Y encima, está por ver que les haya hecho mella alguna…

¡VAYA SEMANITA!

Como llevamos más de dos año riéndonos, al principio incrédulos ciertamente ante la calidad de sus guionistas, realizadores e intérpretes, es preciso subrayar ya que, sin concesiones y en la sexta temporada, la altura de “Vaya semanita”, el programa humorístico de la ETB, es la misma que la de los más grandes: “Little Britain”, “Saturday night live”, “Not the Nine O’Clock News” o “Monty Python Flying Circus”. Impresionantes los sketches de la serie vasca. Un buen número de ellos -una selección bastante discutible, por cierto- puede verse en youtube. Y a diario en Digital +. Humor no ya inteligente. Esperanzador.

DECRECER

Extremadura, como otras comunidades acostumbradas a la coerción económica, social y política, va a enfrentarse a una nueva década de vacas muy flacas. Su gobierno (es decir, los cuatro gatos al mando), que ha desaprovechado veinticinco años haciéndose pasar por otro, más imaginativo y craso, descomponiendo de paso la disposición anímica de la ciudadanía, continúa enquistado en un monolítico estilo de actuación, estrecho de miras, incoherente con el mínimo nivel de inteligencia, capacidad de anticipación, lectura del contexto mundial e imaginación al servicio de la ciudadanía. Mínimos exigibles a todos, desde luego, pero en particular a gobernantes residuales a nivel global, como son los nuestros, sin capacidad de influencia por el número de habitantes, aportación al PIB y a la gobernabilidad del Estado.

A vueltas con las infraestructuras y el desarrollismo, Vara apuesta aún por la fórmula de la tirita en la herida de la crisis, como si ésta fuera realmente provisional y no una evidencia de la metástasis de un sistema en descomposición que nos aboca a una agonía lenta, pero justa. Y yo diría que metódica en su naturalidad. Ningún político tiene la decencia de exigir el decrecimiento, incluso en una situación de aparente bonanza como la que se exhibe de esta Extremadura que ha preferido el subsidio de sus explotadores históricos a la insubordinación frente a ese mismo status quo. Prefiere el gobierno mantener en la hucha a sus electores, pese a que ya están suficientemente cautivos como para darles la espalda ante cualquier decisión, por arriesgada que fuera. La demagogia es un mecanismo rutinario, propio de la indefensión ante las ideas. Defiende la cúpula aguerridamente los intereses de sus familias políticas y empresariales, acumulan méritos para cuando han de rendir cuentas ante los financieros que les conceden el beneficio de sus dudas, y el impago de sus deudas. Prefiere Vara mantener reprimidos a los opositores a escuchar mínimamente sus propuestas, algunas de las cuales podrían salvar muchos cuellos. Para eso cuenta con sus asesores, expertos en reuniones con mentes preclaras de todo el planeta, sin que a fecha de hoy se atisbe para qué ha servido tanto congreso en la cumbre, más allá de brindis al sol.

Así, Vara se reúne con el ministro de Fomento y sale con el compromiso del “sí” para la construcción inmediata de la autovía entre Cáceres y Badajoz, mediante una fórmula propia de la ingeniería financiera que tan bien nos ha ido -al futuro a corto plazo nos remitimos-: la Junta adelanta el dinero mediante deuda (63.000 millones de pesetas), se hace cargo de los intereses financieros y consigue el compromiso de que Madrid reintegrará el capital a fin de obra. Fuere quien fuere el partido gobernante en Moncloa para entonces. Con ello, las autoridades locales continúan dando la falsa impresión de movimiento económico y de estabilidad futura (como si fuera sostenible la automoción en sus términos actuales a medio plazo) a través de un proyecto absurdo, que no cumple las condiciones básicas para convertir una carretera convencional en autovía (en particular, la densidad de tráfico y el hecho cierto de que existe una alternativa ya terminada) y supone además un impacto ambiental no ya estratosférico sobre la Sierra de San Pedro (auténtica prueba de nuestra riqueza faunística, botánica, histórica y ecológica, más abundante que la del Parque Nacional de Monfragüe) sino incoherente con su conservación como futuro recurso económico. Pues no contento con ello, el otro margen de la Sierra, la conexión entre Cáceres y Valencia de Alcántara, se mantiene y exige como futuro corredor también de autopista. Una carretera, la actual, que soporta el tráfico de trabajadores y diletantes entre la capital y sus dos municipios más cercanos (kilómetros 47 a 62), pero que se convierte en un páramo a partir del kilómetro 66. No pensarán lo mismo acerca de esta infraestructura los cazadores y marqueses, los promotores de obra o los profesores de colegios e institutos que se desplazan a diario en coches particulares, haciendo la vista gorda de la paralización del ferrocarril que discurre paralelo o del vergonzante nivel de ocupación del transporte público tanto entre Cáceres y Badajoz como entre la capital y la comarca valentina.

Así las cosas, con la reapertura de la vía férrea Ruta de la Plata en un convincente estado de espera permanente, la apuesta es por las grandes infraestructuras que lleven de compras y servicios hasta por cuatro puntos diferentes de alta velocidad a alentejanos y extremeños, sin perjuicio de la aparición de otros ciudadanos de los estados Schengen. Que posibiliten la ruta de mercancías a franquicias de todo el planeta occidental. Que, deprisa, deprisa, lleven al tajo a los constructores y sus empleados durante tres o cuatro años, con el devenir económico pendiente de un hilo y una tupida red de autovías que mantener al cargo de una administración endeudada y en manos de una troupe de malabaristas encerrados en su noción de prosperidad y progreso. ¿A costa de qué la imponen, no el progreso y la prosperidad, sino sus propios conceptos de ello, a menudo contradictorios entre lo prometido y lo consumado? A costa de la naturaleza, de la salud ya enfermiza de esta tierra. Naturaleza, nada más que naturaleza, cuyo cuerpo pisotea todo dios con sus pesadas botas de hormigón. A costa de la imaginación, de la búsqueda de un cambio de rumbo, que para eso cobran sueldos astronómicos políticos y técnicos: para garantizar el bienestar de las generaciones actuales y futuras, y la preservación del medio ambiente. Sin lo segundo, nunca podrá acontecer lo primero. Y nos encontramos en un cruce decisivo, queramos o no verlo. Y que todos los tuertos decidan que están a favor del sacrificio no debería significar que el ciego no justifique sus decisiones, siempre en el mismo sentido, constantemente banal, sin tener en cuenta las consecuencias de su fracaso como pensador.

VALS CON BASHIR

Contra cualquier prejuicio previo (su nacionalidad, los siempre sospechosos premios otorgados por la industria norteamericana…), “Vals con Bashir” (escrita y dirigida por Ari Folman, Israel, 2008) es una película imprescindible. Antibelicista. Desarmante. Siendo un filme de animación en su práctica totalidad (salvo la estremecedora escena final, que muestra imagenes reales de la masacre de los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en 1982, destino y motivo de esta película autobiográfica), y siendo una obra de método clásico en su narrativa -lo que parece fácil, pero en absoluto lo es-, resulta irresistible por su extraordinario guión, que resuelve la estructura de planteamiento, nudo y desenlace con el riesgo, la potencia y el talento que sólo una firme convicción en el relato y un excepcional trabajo de documentación y escritura pueden proporcionar. “Vals con Bashir” se basa en el esfuerzo de un ex-combatiente israelí (a su vez el cineasta actual) por exorcizar el terrible drama interior de haber participado en un acto genocida contra población indefensa, en el contexto de la primera guerra del Líbano. Durante veinte años eliminó de su memoria cualquier recuerdo, pero la banalidad del mal tiene sus puntos flacos, y uno de ellos es que siempre regresa a cobrarse su carga. Así que el protagonista de esta historia emprende una investigación entre sus ex-compañeros de batallas y otros testigos -en particular un periodista presente en los días de la matanza, que dignifica una profesión agotada en la actualidad- que da pie a la construcción de uno de los relatos cinematográficos más sólidos y espectrales del cine contemporáneo. Una historia de redención personal que, muy a su pesar, deja títeres con cabeza -la historia de la bárbara agresión se ha repetido en fechas muy recientes, y el autor intelectual de aquella barbarie llegaría a ser años después primer ministro israelí-, horada minuciosamente en la psicología de sus personajes -que destilan toda la humanidad del mundo…a pesar de ser dibujos: son gente atormentada y consumida, pero también simples y pusilánimes- y describe con ferocidad la vileza de una guerra encomendada a desdichados adolescentes y brutales fanáticos. Ora con unas expresivas alegorías, ora con una naturalista representación de la crueldad, “Vals con Bashir” es siempre una historia en tensión.
Desnuda de música y sonido, pero igual de emotiva, Salamandra ha editado una novela gráfica basada en la película de Folman, dibujada por David Polonsky. Ambas espléndidas. El comic hay que comprarlo -o que se lo regalen a uno, como es el caso, por un colega que sabe-. La película se puede comprar o bajarla de balde, con unos espléndidos subtítulos, para variar.

OBSOLESCENCIA

La joven dependienta lleva una ceñida camiseta con el nombre de la tienda, un local diáfano en el que te arrulla el color blanco de los Macintosh, esas máquinas perfectas. Cuando entro, ella atiende a un cliente por teléfono y, al terminar, entonces repara en mí. Sin disculpa de por medio, escucha lo que le planteo y, por supuesto, ya a nada puedo aspirar. La batería del IPod de 360 € comprado hace año y medio -con la absurda esperanza de igualar la longevidad del reproductor de CD adquirido en 1989-, es preciso cambiarla: no existe alternativa. ¿El coste? Mínimo 120 €. En cualquier caso, dice la joven, ese modelo está “obsoleto”. “Sólo” puede almacenar 5000 canciones, y el último, 30.000. Es decir, más de lo que suma mi coleccion de discos iniciada en 1977. La frase sale de su boca como el padrenuestro de una novicia: “le saldría mejor comprar uno nuevo”. Obsoleto, dice, con esa suficiencia de los inocentes, como echándome en cara mi decrepitud tecnológica y ese aire de mediocridad. Como si gritara “¡al ladrón!” a un tironero. La obsolescencia planificada es la fórmula magistral del consumismo, el sacramento del búfalo que se nos impone. Y asumimos nuestro desuso. Como estas dependientas, que a todas luces serán reemplazadas cuando pierdan su lozanía por otra (sin) igual. Como uno mismo. Como nuestra vida misma, en la que elegimos esta complicidad. Cuando salgo enfurruñado, dos clientes esperan su turno: una pareja de ancianos. En la oreja izquierda de él se sujeta un auricular. Blanco. Me pregunto qué querrían.

LA CRISIS NO AFECTA AL LIBRO

En los puestos de libros de ocasión del paseo de Cánovas, en Cáceres: “Viaje a Italia” de Goethe, Editorial Los libros de Siete Leguas; “Libro de las experiencias”, Usama b. Munqid, Gredos; “Anábasis de Alejandro Magno”, de Arriano; “Argonáuticas”, de Apolonio de Rodas y “Obras de los Sofistas”, las tres editadas por Gredos también; e “Historia de la Luz”, Ben Bova, Espasa Forum. Además, “El peregrino secreto”, de Le Carré, Ediciones B, Chile. Total importe: 28 euros. 

Me llama la atención que el último “fenómeno mundial” editado por Destino cueste 22’50 €. De entre la lista de El Corte Inglés de los “libros” (habría que plantearse un sustantivo distinto para dar nombre a una colección de páginas firmadas por, por ejemplo, Aznar) más vendidos ninguno baja de los 16 €. La globalización, los media y el sistema educativo, es lo que tienen:  al libro no le afecta la crisis.

REGALOS

En las últimas fechas, nuestras envidiables amistades nos han obsequiado con una canción de Ian Dury (“Sex, drugs and rock&roll”), una novela gráfica que adapta un filme de animación israelí (“Vals con Bashir”), un maravilloso álbum conceptual de pop  (“1999”, de Love of Lesbian, –“…terapias mal llevadas/sin nadie que mediara por dos histéricos/mis gritos envasados al vacío/reventaron al fín”-), las aromáticas cenizas de un pájaro ilegal en una delicada urna, jabones artesanales para parar un tren de polvos, una obscena cantidad de patatera, otra obscena cantidad de ropa de segunda mano, una camiseta de la Pencona de Aldeanueva y, como remate, otro par de camisetas muy, muy personalizadas, prodigio de originalidad, como muestra la imagen. Me limito a consignarlo. Qué gente, oye.

TREGUA

Terminó el fuego amigo. Prisa y Mediapro se enrocan en las posiciones iniciales (esto es, el fútbol de pago salvo un partido a la semana) y firman unas caóticas tablas de las que sale beneficiado el gobierno central y también la oposición, por aquello de cuanto menos batallas y menos manos sobre la información, mejor. La clase política siempre sale ganando, oiga. El órdago de Moncloa -advertir a Cebrián que podrían dejarle en la estacada si encontraban otro partenaire– ha acabado por convenir a unos y a otros: a Roures y Emilio Aragón porque comparten su enorme deuda (fruto de su agresiva política de adquisiciones, compra de derechos y obsequios al consumidor), y se garantiza la estabilidad comercial de un transatlántico, y a Prisa porque reflota de momento Digital+ y conserva el fútbol, el iceberg de su negocio. Mediapro había adquirido (que no pagado) los derechos de la Champions para los 3 próximos años, lo que dejaba a la plataforma de Prisa persiguiendo sombras y sin comprador.

Sacrificadas como lastre las televisiones locales, las librerías minoristas, los edificios señeros, los principales ejecutivos y la inversión en contenidos de calidad, amén de la paz social en sus redacciones, la tormenta perfecta que se avecinaba retrocede en Prisa, con el aval de Telefónica y, azarosamente, con el retorno del influyente propietario de ACS a la primera plana sociocultural. La decisión de poner en el mercado la tarta publicitaria de TVE actúa no ya como revulsivo, sino como séptimo de caballería para ambas empresas, que de la noche a la mañana aprovechan otra argucia política de Zapatero (el visto bueno a las fusiones de operadores privados) para aglutinar Cuatro y La Sexta. El panorama del audiovisual se define de forma transparente de cara al futuro digital: bipartidismo (la caspa de Antena 3 por un lado, y la anestesia indigesta resultante de la fusión por otro) más el negocio de Berlusconi actuando de bisagra. A las veinticuatro horas ha recibido el delincuente magnate italiano la primera andanada de sus crecidos competidores ibéricos, para ir abriendo boca. Quedan, además, las franquicias o canales temáticos, todos, o casi, bajo bandera norteamericana, y las televisiones públicas y autonómicas repartidas por gobernaciones y con via libre para el endeudamiento. Cabe esperar que tan voluble escenario no varíe en breve, pues va a ser más que entretenido comprobar hacia dónde deriva una televisión pública con 6.000 empleados dedicados a ejercer de aquello para lo que se les contrató en su día: una televisión de calidad en sus contenidos, sin preocupaciones de mercado, al servicio de la pluralidad social y la educación, sin la angustia de la audiencia y convertida en (aparentemente) minoritaria. Y todo ello por la desaparición de la publicidad como fuente de financiación. La pagaremos los ciudadanos por dos vias distintas (a base de impuestos y a través del aumento de la tarifa de los operadores de telefonía), pero, claro, aún pagando, es medio siglo de rutina.

EL DESCUIDO

La Filmoteca de Extremadura organiza con el Ayuntamiento de Mérida el ciclo ‘Cine y Medio Ambiente’ a razón de una película por semana. Enternecedor. Para ello, tira de imaginación y prevee un clásico imprescindible de Kurosawa, “Dersu Uzala”, que se desarrolla en los bosques de la taiga siberiana; además, “El viaje del Emperador”, un documental de Luc Jacquet sobre la emigración de los pingüinos en la Antártida. Continúa la diversión con una película de animación del gran Hayao Miyazaki, “Ponyo en el acantilado”, sobre un pez con rostro de niña y poderes mágicos en una geografía difusa. Pero…al final salta la liebre. El programador pone en juego su puesto de trabajo al tiempo que emite una de esas señales de díficil catalogación (¿ignorancia?, ¿sensibilidad?, ¿oportunismo?, ¿estulticia?, ¿deporte de riesgo?) con el anuncio de la proyección de “Cenizas del cielo”, una bienintencionada película española (de José A. Quirós) sobre…la lucha de un pueblo del Valle de Negrón (Asturies) en contra de la central térmica que asola el lugar, protagonizada por Federico, (Celso Bugallo), “un lugareño de unos sesenta años, que lleva tiempo luchando contra la contaminación de la Térmica, y que cree firmemente que el Compromiso de Kyoto la va a condenar al cierre”.

Un filme que prácticamente carece de distribución a nivel estatal pese a su buena acogida en el extranjero, y pese a estar en manos de la Universal, capaz de venderle -como demuestra en este caso- un frigorífico a un esquimal. Yo desearía y esperaría un aluvión de la gente de “Térmicas No” en Alange, Valverde de Mérida, La Zarza, Don Álvaro o Guareña, y de la propia capital, para aprovechar lo inaudito de este “afortunado descuido” -en palabras muy precisas de Paco Folguera- que permitirá denunciar los actuales proyectos de Térmicas en la comarca de Mérida, bendecidos por el partido gobernante en el ayuntamiento y el gobierno autonómico, siempre tan solicitos (y desvergonzados) a la hora de “proteger”, en términos de imagen y propaganda, el medio ambiente y la salud de sus ciudadanos. La película se proyectará el jueves 25 de junio en el Centro Cultural Alcazaba, a las 20,30 horas y al precio “simbólico” de un euro. Precio “simbólico” que se instauró en la sede de Cáceres para, literalmente, evitar espectadores ociosos o indeseados. No debería ser el caso.

RESPETO PARA DAVID

En su empeño soberbio y monolítico, el gobierno de la Junta de Extremadura -y en particular sus dos presidentes- continúa la fuga hacia adelante. Las últimas intoxicaciones acerca del proyecto de refinería chocan a diario no ya con su predecible funeral, sino con el no menor empeño, a su vez, de la aldea irreductible de opositores, llamémosles David, en contraposición a ese Goliath a quienes ni las leyes que ellos mismos firman importan. Mientras el señor Vara, en un alarde de su característico cinismo, achaca a la falta de “respeto” a su persona y cargo el que casi cinco años después la institución que gobierna no haya recibido a la PCRN para conocer de primera mano sus argumentos, esta ya histórica Plataforma Ciudadana conversa por cuarta vez con el Ministerio en Madrid. Puede hablar en Bruselas, recibe espaldarazos de la ONU al asumir ésta la denuncia de vulneración del convenio de Aarhus y es recibida como merece, por su estrategia y por su práctica,  en las sedes de las principales organizaciones nacionales e internacionales de protección del medio ambiente. Particularmente, es notorio para el lector de este diario personal que sabemos por experiencia cómo se enfrenta esta administración autonómica al diálogo, desde su concepción plutocrática y piramidal. Además, y lo que es peor, es que sabemos lo que entienden por respeto: que les hables de rodillas. Pues va a ser que no.

Nota de prensa de la PCRN

La PCRN en la Dirección General de Calidad, Evaluación y Cambio Climático- MMA y MRM- . Reunión con Grupos Ecologistas.

Coincidiendo las últimas declaraciones que han realizado diferentes cargos públicos sobre los plazos del procedimiento de Refinería Balboa, con una reunión que teníamos concertada y establecida con el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino en la mañana del jueves, 4-6-09, podemos corroborar nuestras sospechas sobre la nula veracidad de lo expuesto por Guillermo Fernández Vara y Ramón Ropero. Estas declaraciones falsas, mentirosas y tendenciosas se han acentuado de forma sorprendente desde las no declaraciones del Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero sobre la refinería de petróleo extremeña en su última visita a Extremadura y el nuevo slogan promovido por su ejecutivo central de “menos petróleo y más renovables”.

El encuentro se produjo con la Dra. General de Evaluación Ambiental Mª Jesús Rodríguez de Sancho y el Subdirector Ángel Muñoz Cubillo. El diálogo fue fluido, cordial y clarificador para ambas partes. Nos expresaron su sorpresa al trasladarle las declaraciones que sobre los plazos y fechas de la inminente “declaración definitiva” se han vertido a la opinión pública. Nos aseguraron que trabajan sin plazos y con la seriedad que un proyecto de este tipo requiere. Esta es la razón fundamental por la que el proyecto se encuentra “paralizado”, además de por la petición de nuevos datos que completen el EIA que el promotor presentó, a todas luces insuficiente, como así lo han expresado las autoridades andaluzas y portuguesas, no la extremeña.
La PCRN concluye, en primer lugar, que el proyecto es inviable técnicamente, debido fundamentalmente a la complejidad de las instalaciones necesarias (monoboya de extracción, tanques de almacenamiento, poliducto, bombeo de crudo pesado, toma de agua (Estado del Embalse de Alange) y tratamiento de residuos, así como las afecciones a la red natura 2000, a la Cuenca Hidrográfica del Guadiana, a la sinergia con otros proyectos contaminantes en la zona, a la afección portuguesa…).
En segundo lugar, los cargos públicos extremeños que han realizado estas declaraciones, practican una vez más la apología de la prevaricación y vulneran con sus palabras nuestros derechos recogidos en el convenio de Aarhus. Por ello, la PCRN remitirá estas declaraciones a Bruselas, engrosando el expediente que este proyecto anacrónico y caduco tiene abierto en las instituciones europeas.

NABOKOVIANO

Anoche presentamos “Juan de Labrador, la mosca en la uva” y volvimos a encontrarnos con nuestra fiel compañía de amigos y colaboradores, y público en general. Para la ocasión, y tras el nulo interés que, para los medios extremeños convencionales, despertaron trabajos anteriores como  “La viña del señor”, “Los últimos” y, en particular, la gira con “El lince con botas” o “Mientras el aire es nuestro”, algunos se interesaron por el documental. Así, participamos de una inteligente entrevista en Radio Interior, también de la atención de TVE en Extremadura y se hicieron eco de nuestra nota de prensa diarios digitales y emisoras de radio. En dos programas diferentes de Canal Extremadura Radio rechazamos participar, por una mínima coherencia: si nunca se interesaron previamente cuando tantas cosas había que contar acerca del documental sobre el proyecto de refinería y nuestra exclusión total del medio público, bien poco aprecio nos tendríamos de aceptar la promoción de aquello por lo que sí se interesan, y en sus típicas condiciones: ni asisten a la proyección, ni solicitan ver el documental, ni se interrogan por su fondo. Sólo el anecdotario de relleno para “espacios culturales”. Sus responsables, al parecer, no conocían el veto que a nuestra obra y actuación impone la dirección del medio público CEXMA desde diciembre de 2007. Uno de mis interlocutores llegó a argumentar que “de haberlo sabido (el veto), no me habría llamado”, en un alarde de espontaneidad del que se pueden extraer no pocas conclusiones, ninguna especialmente halagüeña. Cuando les propuse a ambos que hablaran del documental y explicitaran nuestra postura, tal y como se la habíamos hecho llegar en ese instante, pero sin nuestra participación en antena, declinaron la contraoferta. Cuando pregunté por qué no se habían hecho eco de ninguna de las 50 proyecciones de “Mientras el aire es nuestro” a nivel regional y estatal, no hubo respuesta. Sencillamente, se desconocían, por parte de periodistas del sector público en el ámbito cultural de una comunidad como ésta. A pesar de lo cual nos dejaron su perla en forma de adjetivo: después de veinte años de trayectoria haciendo etnografía, medioambiente, publicidad y comercio, podemos ser calificados de “cañeros”. Razón por la cual, es de suponer, sólo interesamos (es un decir) cuando hacemos documentales sobre pintores del siglo XVII.

Por lo demás, el diario de Vocento dedicó a “Juan de Labrador…” siete renglones dos días antes de la proyección. La palma, como siempre, para la hoja parroquial de Zeta: el suelto que se acompaña como imagen lo tomamos con el humor que merece: no en vano fue jovialmente calificado de “nabokoviano” por Rogelio Pérez Mariño. Además del título equivocado las dos veces que se nombra, sin desperdicio su frase final: “(El documental) Está basado en personajes de la novela de Vladimir Nabokov “Ada o el ardor”. Qué cracks.

VENTE PA’ MADRID

Ni una visita, ni un concierto, ni una exposición, ni una operación, ni un museo, ni un masaje, ni un partido, ni una película, ni una librería, ni un colega, ni una boda, ni comprar en Ikea, ni una ópera, ni un par de polvos en un hotel para gastar el talonario…El viernes 12 y el sábado 13 hay que estar en Madrid por otros motivos, distintos a los habituales. Probablemente, será la última gran toma de la calle, porque el proyecto de refinería nos exige un último esfuerzo. Antes de que Gallardo salga a la palestra a decir que lo intentó pero no pudo ser, abrámosle la gatera para que puedan escaparse. Hasta la victoria, desde la imaginación y el sentido común. Nos vemos, por supuesto. ¡Veníos pá Madrid!





Una vez más, la Plataforma Ciudadana Refinería No quiere haceros llegar una INVITACIÓN. No es ésta una proposición cualquiera: es una convocatoria a la participación, por encima de las barreras, saltando los valladares, solventando las cortapisas. Una invitación a dejarse ver y a compartir, contribuyendo, concurriendo, a un nuevo acto reivindicativo, lúdico y de convivencia contra el proyecto de instalación de una refinería en Extremadura. Un (des)propósito, particularmente anacrónico en nuestros días, asociado a la construcción de un oleoducto de más de doscientos kilómetros entre la Tierra de Barros y el mar de Huelva. Una terca intención, contaminante, impuesta a dentelladas, sospechosa en su planteamiento y en su fondo, que ha unido en su contra a organizaciones, colectivos y personas, que con un costoso compás de esfuerzos se han planteado un solo objetivo: que nunca exista, que no se consume la barbaridad.

Ahora, más de cuatro años después de la presentación, como un alud, de este decimonónico proyecto de polo petroquímico como algo inexorable, podemos expresar con satisfacción que, a fecha de hoy, y contra los pronósticos descorazonados, estamos cerca, muy cerca, de conseguirlo. De que se imponga la coherencia: el sentido común. Y no son simplemente palabras. Hemos creído, y mientras llueve hay esperanza. Y han llovido palabras y hechos en favor del “no”.

La cita a la que te invitamos será en Madrid, en las calles de Madrid, la capital del Estado: El próximo viernes 12 de junio, y el sábado 13, no será Madrid ciudad de cansados, sino ciudad abierta al entusiasmo, a los gritos, al compromiso, a las consignas, a los argumentos que no son los del ansía de bienes materiales y el desarrollismo feroz e inoportuno, Será en la calle Santa Isabel, junto al Museo Reina Sofía. A partir de las 20 horas del viernes 12 de junio. Tendremos mesas informativas, exposiciones fotográficas, proyecciones, debates con expertos, talleres, conciertos… Pasaremos allí la noche entera, al calor de la piel, desayunaremos a lo extremeño con quienes se arrimen a nuestra diana silenciosa pero explícita, y a mediodía nos concentraremos tod@s para compartir la protesta, el buen ánimo, la buena disposición de nuestras trincheras.

Os necesitamos. Os esperamos. Hacednos un hueco. Contra el poder que aturde y el ojo del negocio.

La movilización ciudadana ha frenado a los gigantes, hasta demostrar con argumentos -con respeto, con un ejercicio de responsabilidad- lo inviable de los planes de promotores privados y públicos, dispuestos a nutrirse de olvido, de indiferencia y sinrazón. No en vano no son molinos, sino gigantes quienes han pretendido imponer desde el primer día sus composturas, sometiendo a un asedio de desinformación y oscuridad a la ciudadanía en general, recetando el silencio y el palo a la disidencia. Pero hoy ya no es tiempo de metáforas, sino de realidades. Al principio no se vislumbraba el desenlace. Hoy sí, y es de éxito. “Imposible”, decían algunos, acerca de que se pudiera impedir la instalación petroquímica. Pero lo imposible es, desde luego, pasar por encima de un poderoso resorte que no se puede evitar: el ser humano y su capacidad para pensar y actuar, para vivir libre de la arrogancia y de la avaricia, dando prioridad a su salud y a la de sus semejantes. Si lo crees importante, ven a compartir un nuevo esfuerzo. Ojalá que sea el último.

Gracias.

EL SEMÁFORO

Me dispongo a cruzar la calle de la ciudad culta y miro al muñequito colorado del semáforo. De repente, ante mi estupefacción, la figura humana estática y calvorota se viste con falda y gasta peluca, para regresar a intervalos a su aspecto original. Hombre y mujer, pues. Si bien interpreto que la mujer no debe usar pantalones ni el hombre falda, ni pelo largo. La figura se vuelve verde y le ocurre lo mismo: se transmuta en una gilipollez políticamente correcta en la que el tópico arrecia. Mi sentimiento es de vergüenza ajena. Y me viene a la cabeza, por ejemplo, el “delito de solidaridad” francés (tan lejos, tan cerca) que prevee penas de hasta cinco años de cárcel por ayudar, acoger o alimentar a una persona indocumentada. La gran tapadera con la que a duras penas se cubren nuestros crímenes diarios son cuestiones pedestres, absurdos simulacros como éste, con los que nos ametrallamos con tonterías, mientras se agua la verdad.