QUE HAYA MOMENTOS CALMOS

Tender el cuerpo al sol, como una sábana
que juega con la luz de primavera.

Que haya momentos calmos:
la conciencia

verde lagarto de ojos muy abiertos,
trasegando el calor hacia las piedras.

Y no pensar ni ser más que la tierra
adormecida y suave bajo el aire suspenso
olor de jara y hierba en el campo de tregua.

Ana Baliñas
“Ridícula erección de primavera” (1998)

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