Mes: marzo 2009

EN EL NOMBRE DEL MAL

Nos preguntamos si se habrá hecho o no esta autovía en el futuro. Si habrá, dentro de muy poquitas décadas, entre Cáceres y Badajoz, en vez del secular camino siempre reciclable y reciclado al calor de los siglos, un irreparable monumento de la era del derroche y su caída, y confíamos, porque nuestro corazón lincesco nos lleva siempre, pese a todo, al optimismo, que todo habrá sido entonces, pese a todo, para bien.

La verdad es que lo dudamos.

Recuerda el lince que para los seres humanos también hubo campos de concentración o de exterminio, y que, aunque sea por fotos, todos saben o pueden imaginar qué se siente al pie de una alambrada que no puedes cruzar, aunque lo intentes hasta la extinción, porque al otro lado está tu agua, tu comida, tu guarida, tu hembra o tu macho en celo, tu cachito de suerte, y siempre, desde que el mundo es mundo, está escrito en tus genes, vas a querer buscarlos, excavar, romper, pasar. Se pregunta por qué quieren los humanos alzar de norte a sur, perpendicular a todos los tránsitos posibles para quien debe evitar la ciudad como la peste, al humano como a la mismísima estampa del asesino, y al coche como al perfecto símbolo de la herida o la muerte, una insuperable alambrada en estos cien kilómetros con vida a los dos lados. Se pregunta si, en vez de algo sostenible, verá aquí, pasado mañana, si tiene hijos de párpados felinos que alcancen a ver el fin del siglo que empieza, una enorme ruina plana de unos cien kilómetros de largo por unas cuantas decenas de metros de ancho desarbolado bajo el cielo que nunca sirvió de nada, sin más finalidad que haber permitido a los que compraban comprar sus cosas más lejos y de más lejos, que haber permitido a los que querían y podían correr cada vez más rápido ir por aquí más deprisa con sus grandes vehículos, quemando en un solo motor el combustible de muchos, y todos ellos, los que querían estar antes y los que querían ganar más, estarán muertos.

Capítulo de la serie “El lince con botas” sobre el particular, nunca emitido por el canal público extremeño, a pesar de la participación de responsables de la administración autonómica.

http://media.imeem.com/pl/zRW3dLMam9/aus=false/pv=2/

SIN SORPRESAS

Se puede escribir un extenso texto sobre el pánico al conflicto y la apatía y la asfixia social, o se puede, por contra, crear un poema o un breve artículo. También se puede escribir una canción, y a continuación filmar una película corta sobre ella, como la sensacional y adjunta de Grant Gee sobre “No surprises”, de Radiohead. Incluida en aquel “OK Computer” de 1997, esta joya de barroca sencillez vestía también unas no tan sutiles imágenes de “La flor del helecho real”, el mediometraje que rodamos en 2003 con Fernando Ramos, Michel Shoke, Pablo Luengo y Ana Baliñas como intérpretes, y que guardamos obedientemente en el corazón, a la espera de la melancolía.

A heart that’s full up like a landfill
A job that slowly kills you
Bruises that won’t heal

You look so tired and unhappy
Bring down the government
They don’t, they don’t speak for us
I’ll take a quiet life
A handshake of carbon monoxide

No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
Silent, silent

This is my final fit, my final bellyache with

No alarms and no surprises
No alarms and no surprises
No alarms and no surprises please

Such a pretty house, such a pretty garden

No alarms and no surprises (let me out of here)
No alarms and no surprises (let me out of here)
No alarms and no surprises please (let me out of here)

Un corazón repleto como un vertedero.
Un trabajo que te mata lentamente.
Heridas que no se curarán.
Pareces tan cansado e infeliz.
¡Derroquemos al gobierno!
Ellos no, ellos no nos representan.
Tendré una vida tranquila.
Un apretón de manos de monóxido de carbono.

Sin sustos y sin sorpresas
Sin sustos y sin sorpresas
Sin sustos y sin sorpresas
Silencioso, silencioso

Este es mi ataque final, mi último dolor de estómago

Sin alarmas y sin sorpresas
Sin alarmas y sin sorpresas
Sin alarmas y sin sorpresas, por favor

Una casa tan bonita, un jardín tan bonito

Ni sustos ni sorpresas (sacadme de aquí)
Ni sustos ni sorpresas (sacadme de aquí)
Ni sustos ni sorpresas, por favor.

QUE HAYA MOMENTOS CALMOS

Tender el cuerpo al sol, como una sábana
que juega con la luz de primavera.

Que haya momentos calmos:
la conciencia

verde lagarto de ojos muy abiertos,
trasegando el calor hacia las piedras.

Y no pensar ni ser más que la tierra
adormecida y suave bajo el aire suspenso
olor de jara y hierba en el campo de tregua.

Ana Baliñas
“Ridícula erección de primavera” (1998)

PUENTE DE PLATA

Lo que tiene los “mensajes-píldora” es que son tan fáciles de crear como difíciles de contrarrestar. Además, son armas de doble filo, y tan difíciles de contener como indisciplinados. Una vez que se incorporan al subconsciente colectivo se quedan allí, cual lapa aferrada a una roca hasta el fin de los días. Por ejemplo, ahora que estamos por esos mundos de dios rodando, no falta persona que te recuerde que, si sale algo o alguien inadecuado en el plano, siempre cabe “quitarlo con el photoshop”. Qué cruz. Si no lo he oído diez veces en diez días, no lo he oído ninguna. Pasó también con aquello de “lo de la refinería está hecho”, porque se tiende a dar por sentado que los partidos, los poderosos, los ganan sin bajarse del autobús. Pero, héte aquí que la tortilla tiene dos caras y ha dado la vuelta. Ahora resulta que no, que “la refinería está en el aire”. Y este nuevo “mensaje píldora” ha llegado para quedarse. La pequeña bola de nieve gana terreno día a día. Aparecen ya los síntomas: después del victimismo, los compañeros de viaje. En un solo día, el periódico de Vocento para el cual todo estaba tan atado que ni siquiera se dignaba la mención de lo contrario, considera oportuno publicar sendos artículos que cuestionan, musitadamente, la viabilidad del proyecto. Uno, de Manuela Martín, opinadora profesional y candidata en su día por IU al consejo de administración del CEXMA (coalición que, con decisiones como aquella, demostraba que ni entonces ni ahora sabe designar). Otro, del amigo y muy respetable escritor Eugenio Fuentes, una de las pocas personas que han conseguido vivir de su oficio de escribir sin moverse de su barrio, y cuyo pronunciamiento (ciertamente tibio, con finas fintas propias del gambeteador que es) va a acabar con la simpatía que le demostraba el régimen con cuentagotas. Curiosamente, el artículo de ella se llama, sin retruécanos, “Un proyecto en el aire”, y el de él “Una refinería en la dehesa”; nuestro documental sobre el caso se titula “Mientras el aire es nuestro”, y el episodio vetado de “El lince con botas”, “Una refinería en el jardín”. Causas y azares.

En su día el que suscribe ya pronosticó que esto pasaría. Los epílogos están siempre llenos de reflexiones impuntuales. Y es sólo el principio de la cuesta abajo para la bola de nieve. Un excitante triunfo del sentido común. Lo comento con la familia que viene de visita y ellos, sabios, me musitan el final de un refrán. “…puente de plata”, me dicen. Puente de plata, en efecto. Me muero por saber qué harán ahora ellos con los puentes que quemaron.

ELEGANCIA

En el último año el presidente de mi autonomía nos vino a decir, primero, que la opinión de un empresario resulta incompatible con contratar con una empresa pública; también que a la clase no política le deben estar vetados ciertos comentarios: lejos de sus mentideros todo se considera insulto; más tarde replicó nuestro discurso en un acto público sin dignarse después a explicar sus alusiones, y finalmente decidió seguir con la callada por toda respuesta ante la patente discriminación que denunciamos, y que persiste bajo su responsabilidad. Su vicepresidenta había optado poco antes por calificarnos de prescindibles, y por no contestar ningún escrito, cerrando cualquier puerta al diálogo. Antes aún, un consejero, durante un acto de entrega de premios, saludó a todos los galardonados menos a nosotros, que también éramos visibles, salvo para él y su séquito. Poco antes, el director de la radio y la televisión pública nos acusó en sede parlamentaria de crear contenidos que atentaban contra la infancia y la juventud, siendo ello la causa de nuestros males. Después, un antiguo presidente nos aludió -indirectamente, claro, hasta ahí no llega mi egolatría- en un mitin, aborreciendo a quienes solo quieren vivir, según él, “del aire y la poesía”, cosas ambas que tomamos muy en serio. Y finalmente, una consejera, y de Cultura nada menos, me califica de “enfermo” a través de un comentario en este mismo diario personal. Quedan otros cargos y miembros del gobierno, todos ellos a buen seguro capaces de refrendar esta sin par elegancia que les caracteriza. No es que nosotros hagamos ostentación de ella, antes todo lo contrario. Pero hay que reconocer que aquellos que nos acusaban de victimismo, parecen perder sus posaderas de inmediato al recibo de cualquier noticia que suponga un quebranto en sus expectativas, para resumir en un par de frases (“siempre nos discriminan”, “no se saldrán con la suya”) cuan poca elegancia les queda, si es que alguna vez tuvieron alguna. Deberían aprender de la manera ajena de celebrar una buena nueva: se pone el champán a enfriar y, en su momento, se descorcha alegremente. Y en paz. Es lo que tiene, la gente del montón…

O TEMPORA, O MORES

Son las siete y media de la tarde y enfilamos con nuestro 106 el último cruce que nos lleva al pueblo. Un “land rover” de la guardia civil nos da luces para que le adelantemos y…retoma la marcha tras nosotros, seguido por…la comitiva de Fernández Vara, tres coches negros como su conciencia y enormes como su rostro. Acude en visita “no institucional”, según fía el bando del alcalde. A pesar de lo cual las calles se han limpiado, la autoridad le recibe en la plaza del pueblo y no falta el vino de honor, ni la cámara de televisión a la puerta del ayuntamiento, ni la buena voluntad de unos vecinos siempre, y sin excepción, espléndidos anfitriones, sin dobleces. “No os fiéis de él, no os fiéis”…pensaba, y pienso. Persona sin palabra, con doblez, inelegante. Puedo dar fe de ello por experiencia. Su último “logro”, suspender sine die la cita “concedida” tras más de cinco años a la Plataforma Ciudadana Refinería No, insinuando desde su oficina de protocolo e intoxicación que le insultan, a él y a la institución que representa “desde diferentes foros”. Ellos se atreven a citar la palabra “respeto”, a estas alturas. Cómo duele semejante infamia. Y cómo saben dónde duele.
Más le valdría contener -de hecho, les alienta- a su infantería de sectarios y arrogantes, que ofenden a los ciudadanos de palabra y obra usando su repugnante mal gobierno y todos los medios a su alcance, dedicando su tiempo y nuestro dinero, entre otras sandeces, a vagabundear por diarios personales (¿los foros a los que se refiere el señor?) en pos de la disidencia (sic), para intentar consumirla y degradarla. En vano, por supuesto. “Bienvenido Mr. Marshall” parecía ésto esta tarde.Un insulto ambulante. Y venía, mira por dónde, toda una institución no institucional. A la que hay que respetar de rodillas y bajo palio, parece ser, sólo para que te conceda la palabra. O tempora, o mores. Qué asco me dan.

[10/03/2009] EL PRESIDENTE DE LA JUNTA SUSPENDE LA ENTREVISTA PREVISTA CON LA PRESIDENTA DE LA PLATAFORMA CIUDADANA “REFINERÍA NO”

“El Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha comunicado a la presidenta de la Plataforma Ciudadana “Refinería NO” la cancelación de la entrevista que tenían previsto celebrar el próximo día 18 de marzo en Mérida.

El jefe del Ejecutivo regional considera que no existe un clima de mínimo respeto desde esta organización como para poder celebrar dicha reunión, ya que la actitud que mantiene la organización presidida por Isabel Guerrero Pinilla ante otras instituciones democráticas, los reiterados insultos que se profieren contra su persona y contra la Institución que representa en diferentes foros, sin que en ningún momento hayan sido desautorizados por los responsables de esta plataforma ciudadana, demuestran esta actitud de falta de respeto que referimos.

El Presidente de la Junta considera que ante esta situación, y hasta que el contexto en el que poder celebrar una reunión en un mínimo clima de respeto no sea realidad es mejor aplazar dicho encuentro.”

OPINIONES DE UN PAYASO

“Soy un payaso y colecciono momentos”. Así cierra Heinrich Boll el capítulo 24 de su novela “Opiniones de un payaso”, una seductora fábula sobre la hipocresía, el egoísmo, la ramplonería y la amoralidad, amén del fracaso personal y profesional. Un excelente libro de cabecera para gente como yo. Tengo amigos payasos, además. Payasos profesionales, “artista generalmente vestido y maquillado de forma llamativa, que cuenta chistes o hace mímica para divertir y hacer reír al público”. También conozco aficionados, algunos que “gastan bromas y hacen reír a los demás”.

También es un payaso, según el diccionario, “la persona que se comporta con poca seriedad y hace el ridículo”. Ésta última acepción es, supongo, aquella que el señor Federico Suárez y su esposa, la Consejera de Cultura de la Junta de Extremadura, tenían en mente cuando la emplearon refiriéndose a mi persona, a voz en grito y en presencia de otra comensal, y por supuesto al alcance del oído de las mesas cercanas, durante una comida en el restaurante Casa Mijhaeli de Cáceres, el día 7 de los corrientes. Es evidente que no me siento insultado por estas personas, una de las cuales, al menos, ostenta un cargo público y debería mostrar un mínimo de respeto y decoro hacia los ciudadanos, al menos lejos de su intimidad. Pero sí me siento perjudicado. Más si una de ellas forma parte del Gobierno y resulta ser además la máxima autoridad a nivel autonómico para juzgar alguno de mis proyectos profesionales, de cara a la obtención de las ayudas públicas, siendo su responsabilidad administrarlas con imparcialidad. Y ya me dirán cuánta puede quedar en esa familia tan discreta a la hora de dar rienda suelta a sus galanos calificativos.