DIOS LOS CRÍA…

“Aquí tenemos los mismos problemas que en cualquier lugar y a mí me toca ser confidente de vecinos que piensan diferente y hasta están enfrentados. Lo de la térmica, por ejemplo, me ha pillado en medio. Tengo amigos a favor y en contra. Esto era un paraíso hasta hace dos años, pero ahora se ha instalado el virus de la discordia”. Esto contaba el párroco de Alange a El Mundo, que le dedicó un espacio acorde con su status de escritor de novelas históricas agraciadas con el favor del gran público. Acostumbrado a publicar en los medios regionales su opinión acomodada con el marco social, económico y cultural de esta Extremadura, no menos solicito a la participación en aulas, talleres, homenajes, conferencias y demás ritos promocionales de uno de sus oficios, sorprende que no se haya planteado nunca la procedencia y en particular la causa oculta del “virus de la discordia” que está quemando su particular “paraíso”. Sorprendería mucho más que se lo planteara a partir de ahora, cuando la empresa editorial para la que trabaja Jesús Sánchez Adalid con notable éxito, Ediciones B (Grupo Z), pase a ser propiedad del Grupo Gallardo, uno de los azares con los que el mundo cruel de los negocios nos llama la atención con su aliento a averno. Uno de los floreros literarios del régimen se encuentra con que el nido dónde prospera ha sido adquirido por sus compatriotas que más saben de lo terrenal, de lo tangible y material, y de cómo imponer su criterio. Si quisiera y escuchara bien los argumentos de algunas almas de sus rebaños podría de paso documentarse sobre la Extremadura de hoy y además sobre las actuaciones de su próximo editor, de manera que pudiera dejar de lavarse las manos con tanta suficiencia y reprochar, como el buen pastor, a los sembradores no solo de la discordia, sino de la soberbia, la ira y la avaricia a su alrededor, en aquel paraíso de cuya desaparición solo algunos tienen responsabilidad. Y no son precisamente los pobres del lugar, o quienes, parafraseando lo dicho por el caudillo precisamente en Alange, exigen aire puro y poesía para su edén en extinción.

http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2007/401/1180706964.html

2 comentarios

  1. La Mecha está prendida hace tiempo pepe y todo va estallar mucho antes de lo que esperamos. Muchas gracias por tu trabajo para con esta ingrata tierra de caciques. Esperemos que no sea la historia sino el pueblo quien los juzgue.

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