Mes: mayo 2008

LOS AMANTES

Se dejaron fundir en la misma ladera
pierna sobre pierna y sobre tronco brazo
antes del sueño, como al sol
la tierra pesa entera.

Mientras al otro lado los relojes unísonos
marchaban en desfile.
Así entraron los rifles a mansalva
cruzando la frontera.

No pudieron romper su paraíso.
Los amantes
se dejaron matar de la misma manera.

Ana Baliñas (“Ridícula erección de primavera”) 1998

LOS NADIE

Los “pobres diablos”, los “nadie” que les llaman, convocan al personal que respira. También se aceptan poetas, aunque sea muertos o por morir. Mañana martes en Cáceres, a las ocho de la tarde. Bajo la lluvia, faltaría más.

ANTE EL SILENCIO, CENSURA Y MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS Y LAS INSTITUCIONES: INFÓRMATE EN LA CALLE.

EL DÍA 27 DE MAYO MARTES, A PARTIR DE LAS 20:00 EN EL BOMBO DE CÁNOVAS DE CÁCERES, LA ‘PLATAFORMA CIUDADANA REFINERÍA NO’ SALE A LA CALLE A INFORMAR A LOS CIUDADANOS.

LA NEGACIÓN DE ESPACIOS PÚBLICOS PARA REALIZAR CHARLAS INFORMATIVAS Y LA AUSENCIA DE UN DEBATE PÚBLICO QUE VENIMOS SOLICITANDO HACE YA TRES AÑOS, NOS LLEVA A SEGUIR PRESENTES EN LA CALLE.

¡VEN E INFÓRMATE!

NOS QUIEREN MUDOS. REFINERÍA NO.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano
Los nadie.

TUS MUJERES NOS LA PONEN

El sábado 31 vuelve el jefe, el rey del laberinto, el poeta a Plasencia. “Tierra de conquistadores, no nos quedan más cojones, si no puedes irte lejos, te quedarás sin pellejo” decía, con más razón que un santo: bien sabía de lo que hablaba. En su autorretrato, dice de sí mismo que es la hostia de obediente: dile “arrasa”, y dios tirita, dile ladra y dice “¡guau!”. Y que vayas a buscarle cualquier día donde quede alguna flor… donde no haya policía. Como él, me alegro de la lluvia y me alegro del viento. Y el sábado, a botar, en absoluta minoría.

Desde que tú no me quieres
yo quiero a los animales
y al animal que más quiero
es al buitre carroñero
es al buitre carroñero.
Desde que tú no me quieres
yo todos los días me muero
y alimento con mi carne
en Monfragüe buitres negros
en Monfragüe buitres negros.
Yo fui quien te quitó el pollo por la tapia del corral
no te quité las gallinas porque no tuvi lugar.
Mare, mare, mare no mate usté el pollo
que las gallinitas quieren matrimonio
mare, mare, mare no lo mate usté
que la gallinita deja de poner.

Hizo el mundo en siete días
Extremaydura el octavo
a ver que coños salía
y ese día no había jiñado.
Cagó dios en Cáceres y en Badajoz.
Tenemos el agua al cuello con tanto puto pantano
las bellotas radiactivas, nos quedamos sin marranos.
Tierra de conquistadores no nos quedan más cojones
si no puedes irte lejos te quedarás sin pellejo.
Tierra de conquistadores no nos quedan más cojones
bebe zumo de bellota idiota.
Extremaydura tus mujeres nos la ponen.

Extremaydura (Robe Iniesta)
Extremoduro, del albúm Rock Transgresivo (1989-94)

AIRE PURO Y POESÍA

El triste y enfermizo caudillo que ha implantado durante un cuarto de siglo el clientelismo más abyecto hasta envenenarse de su propio culto, no duda un segundo en insultar a aquellos ciudadanos a quienes hasta hace dos días debía respeto, al menos por su cargo: “pobres diablos” nos llama, desde el atril adornado con las siglas de “obrero” y “socialista”. No somos nadie, dice de aquellos que intentan expresar su opinión frente a su imperio de las cortapisas. En realidad, respeto es un valor del que carece su régimen. Nosotros, quienes, según proclama, queremos para nuestra tierra “aire puro y poesía” somos agraviados por ello. Querer esto (desde luego, me parece una expresa referencia a nuestro trabajo durante años, lo que en boca de este cacique lo engrandece) deviene en argumento para ser objeto de escarnio y menosprecio. Qué pena da. Y no es el único. Préstenle oídos: es el adversario, aunque no pobre precisamente. Manipula cada segundo que habla. Le compadezco, sinceramente. Su miseria es la de los suyos. La poesía les queda muy lejos. El aire, lamentablemente, lo compartimos.

http://www.extremaduraaldia.tv/components/com_seyret/localplayer/seyretplayer.swf

El video procede de “Extremadura al día TV”

DE VILLAFRANCA A ORELLANA

Desde el 8 de marzo de 2007, en Villafranca de los Barros, y hasta la fecha hemos llevado a cabo hasta 48 proyecciones y debates públicos de “Mientras el aire es nuestro” o los episodios vetados de “El lince con botas”. Nos han costado lo suyo: tiempo, empeño, dinero, todo en contra. A esos casi cincuenta actos, a los que habrán acudido más de cuatro mil personas, le han dedicado entre los dos periódicos regionales un total de 19 líneas, repartidas en seis reseñas, la mayor de cinco renglones. Nos han llamado seis veces para la radio y dos para televisiones locales…Dentro y fuera de Extremadura, hemos hecho amistades, algunas para siempre, y hemos tenido oportunidad de conocer cómo funciona el mecanismo de este cortijo y, también, hemos visto señales bien visibles de que no todo es autocensura y bien pagada neutralidad. Hay miles de ciudadanos que se resisten a dar por sentada la actual noción de progreso y democracia participativa. El documental, como el Liverpool, nunca caminara sólo, pero resulta superfluo que le acompañemos más: es obvio que tenemos que cerrar las grietas que la persecución nos ha abierto, lo que conllevará nuestra ausencia en más de una ocasión. Pero se han bajado miles de copias de internet, otros muchos han hecho otras miles en plan artesano para repartirlas, como los cristianos en las catacumbas. Hemos estado y vamos a estar con él, sin desesperarse, en otras pantallas, en festivales y certámenes que quieren oír hablar de lo que pasa por aquí, en los pueblos y ciudades que se arrimen a presentarlo. Y por de pronto pasaremos una nueva jornada en Orellana la Vieja, con la Asociación Ecologista Retama, que nos ha invitado a asistir a la proyección, seguida de coloquio. Es lo que entendemos por un viernes de marcha, en éste nuestro país pequeño, cualquier cosa menos inmóvil.

MIENTRAS TANTO

Reporte de última hora: Seguimos viviendo mientras tanto.

ADENEX y Greeenpeace han tenido conocimiento de un nuevo fallo ocurrido en la planta atómica de Almaraz, que retrasará su puesta en funcionamiento tras la última recarga de combustible.

Según las organizaciones ecologistas, durante las pruebas de las bombas principales del circuito primario, cuyo buen funcionamiento es fundamental para la seguridad del reactor, se comprobó que una de las bombas principales estaba dañada, estando comprometida su estanqueidad. Este nuevo fallo detectado va a provocar un nuevo retraso de varios días en la puesta en marcha de la central.

Fuentes de los trabajadores de la central nuclear han informado a Greenpeace y ADENEX sobre las condiciones de prisas y precipitación con las que se ha realizado esta última recarga de combustible, produciéndose numerosos fallos e imprevistos.

ADENEX y Greenpeace pedirán al Consejo de Seguridad Nuclear la realización de una inspección en profundidad, que determine el estado de esta planta atómica envejecida y peligrosa, donde se demuestra continuamente que priman los intereses económicos sobre la seguridad de los trabajadores, la población del entorno y el medio ambiente.

LOS OJOS DEL DUCE, por Umberto Eco

Recientemente celebré mi cumpleaños, y con mis allegados, que habían acudido a felicitarme, volví a evocar el día de mi nacimiento. Si bien estoy dotado de excelente memoria, aquel momento no lo recuerdo, pero he podido reconstruirlo a través del relato que de él me hicieron mis padres. Al parecer, cuando el ginecólogo me extrajo del vientre de mi madre, una vez hechas todas las cosas que requieren tales casos, y presentándole el admirable resultado de sus contracciones, exclamó:
“¡Mire qué ojos, parece el Duce!”. Mi familia no era fascista, al igual que no era antifascista -como la mayor parte de la pequeña burguesía italiana, tomaba la dictadura como un hecho meteorológico: si llueve, se coge el paraguas-, pero para un padre y para una madre, oír decir que el recién nacido tenía los ojos del Duce suponía indudablemente una bonita emoción.
Ahora, cuando los años me han hecho más escéptico, me inclino a pensar que aquel buen ginecólogo decía lo mismo a cualquier madre y a cualquier padre -y mirándome al espejo, me descubro más bien parecido a un grizzly que al Duce, pero eso poco importa-. Mis padres fueron felices al saber mi semejanza con el Duce.
Me pregunto qué podría decir un ginecólogo adulador de hoy a una puérpera. ¿Que el producto de su gestación se parece a Berlusconi? La sumiría en un preocupante estado depresivo. Por par condicio, asumo que ningún ginecólogo sensible diría a la puérpera que su hijo parece tan rollizo como Fassino, tan simpático como Schifani, tan guapo como La Russa, tan inteligente como Bossi, o tan fresco como Prodi, por citar algunas de las personalidades políticas italianas más destacadas. Un ginecólogo sensato compararía más bien al recién nacido con algún famoso televisivo, y diría así que tiene los ojos penetrantes del periodista Bruno Vespa, el aire agudo de Paolo Bonolis, el popular presentador, la sonrisa del actor Christian de Sica (y no dirá que es tan guapo como Boidi, tan arrogante como Fantozzi o -tratándose de mujer- tan sexy como Sconsolata). Cada época tiene sus mitos. La época en la que nací tenía como mito al Hombre de Estado; ésta en la que se nace hoy tiene como mito al Hombre de Televisión. Con la consabida ceguera de la cultura de izquierdas, la afirmación de Berlusconi de que los periódicos no los lee nadie mientras que todos ven la televisión se ha entendido como uno más de sus patinazos insultantes. No lo era, era un acto de arrogancia, pero no una estupidez. Reuniendo todas las tiradas de los periódicos italianos se alcanza una cifra bastante risible si se la compara con la de quienes sólo ven la televisión. Calculando, además, que sólo una parte de la prensa italiana mantiene aún una actitud crítica ante el Gobierno actual, y que toda la televisión, la RAI más Mediaset, se ha convertido en la voz del poder, no cabe duda de que Berlusconi tiene toda la razón: el problema es controlar la televisión, y que los periódicos digan lo que les venga en gana. Éstos son hechos, nos gusten o no, y los hechos son tales precisamente porque son independientes de nuestras preferencias.
He arrancado de estas premisas para sugerir que, en nuestro tiempo, si dictadura ha de haber, será una dictadura mediática y no política. Hace casi cincuenta años que se viene diciendo que en el mundo contemporáneo, salvo algunos remotos países del Tercer Mundo, para dar un golpe de Estado ha dejado de ser necesario formar los tanques, basta con ocupar las estaciones radiotelevisivas (el último en no haberse enterado es Bush, líder tercermundista que ha llegado por error a gobernar un país con un alto grado de desarrollo). Ahora el teorema ha quedado demostrado. Por lo tanto, es una equivocación decir que no puede hablarse de “régimen” berlusconiano, puesto que la palabra “régimen” evoca el régimen fascista, y el régimen en el que vivimos carece de las características de las dos décadas de dominio mussoliniano. Un régimen es una forma de gobierno no necesariamente fascista. El fascismo obligaba a los chicos (y a los adultos) a ponerse un uniforme, acabó con la libertad de prensa y enviaba a los disidentes al confinamiento. El régimen mediático de Berlusconi no es tan zafio y anticuado. Sabe que el consenso se controla controlando los medios de información más difundidos. Por lo demás, no cuesta nada permitir que disientan muchos periódicos (hasta que no puedan ser adquiridos). ¿A qué serviría confinar al prestigioso periodista Biagi? ¿A que se convierta acaso en un héroe? Basta con no dejar que hable en la televisión.La diferencia entre un régimen “al estilo fascista” y un régimen mediático es que en un régimen al estilo fascista la gente sabía que los periódicos y la radio no comunicaban más que circulares gobernativas, y que no podía escucharse Radio Londres, bajo pena de cárcel. Precisamente por eso, bajo el fascismo la gente desconfiaba de los periódicos y de la radio, escuchaba Radio Londres con el volumen bajo y confiaba sólo en las noticias que le llegaban a través del murmullos, del boca a boca, de la maledicencia. En un régimen mediático donde, pongamos, sólo el diez por ciento de la población tiene acceso a la prensa de oposición y el resto recibe las noticias a través de una televisión bajo control, si por un lado está extendido el convencimiento de que se acepta el disenso (“hay periódicos que hablan contra el Gobierno, prueba de ello es que Berlusconi se queja siempre al respecto, por lo tanto existe libertad”), por otro el efecto de realismo de la noticia televisiva (si recibo la noticia de que un avión se ha precipitado en el mar, es indudablemente cierta, de la misma forma que es verdad que veo las sandalias de los muertos flotar, y no importa si por casualidad son las sandalias de una catástrofe precedente, usadas como material de repertorio), hace que se sepa y
se crea sólo aquello que dice la televisión. Una televisión controlada por el poder no debe necesariamente censurar las noticias. Naturalmente, por parte de los esclavos del poder no faltan tampoco tentativas de censura, como una muy reciente (afortunadamente ex post, como dicen quienes dicen un momentín y pool position), por la que se juzgó inadmisible que en un programa televisivo se pudiera hablar mal del jefe del Gobierno (olvidando que en un régimen democrático se puede y se debe hablar mal del jefe del Gobierno; en caso contrario, nos hallamos en un régimen dictatorial). Pero se trata sólo de los casos más visibles (y, si no fueran trágicos, risibles). El problema es que se puede instaurar un régimen mediático en positivo, con la apariencia de decirlo todo. Basta saber cómo decirlo.Si ninguna televisión dijera lo que piensa Fassino [líder de la oposición], acerca de la ley tal de cual, entre los espectadores nacería la sospecha de que la televisión oculta algo, porque se sabe que en alguna parte hay una oposición. La televisión de un régimen mediático usa en cambio ese artificio retórico que se llama “concesión”. Pongamos un ejemplo. Acerca de la conveniencia de tener un perro hay aproximadamente cincuenta razones a favor y cincuenta razones en contra. Las razones a favor son que el perro es el mejor amigo del hombre, que puede ladrar si entran ladrones, que es adorado por los niños, etcétera.Las razones en contra son que hay que sacarlo cada día para que haga sus necesidades, que nos cuesta en alimentos y veterinario, que es difícil llevárselo de viaje y otras cosas. Admitiendo que queramos hablar a favor de los perros, el artificio de la concesión podría ser así: “Es cierto que los perros cuestan, que representan una esclavitud, que no se les puede llevar de viaje” (y los adversarios de los perros son conquistados por nuestra honestidad), “pero es necesario recordar que son una estupenda compañía, que los niños los adoran, que se muestran vigilantes contra los ladrones, etcétera”. Ésta sería una argumentación persuasiva a favor de los perros. Contra los perros podría concederse que es cierto que los perros son una compañía deliciosa, que son adorados por los niños, que nos defienden de los ladrones, pero a continuación seguiría la argumentación opuesta: que, sin embargo, los perros representan una esclavitud, una fuente de gastos, un engorro para los viajes, y ésta sería una argumentación persuasiva en contra de los perros. La televisión actúa de esta forma. Si se discute la ley tal de cual, se enuncia ésta en primer lugar, después se da la palabra de inmediato a la oposición, con todas sus argumentaciones. A continuación aparecen los partidarios del Gobierno que objetan las objeciones. El resultado persuasivo se da por descontado: tiene razón quien habla el último. Si se siguen con atención todos los telediarios, podrá verse que la estrategia es esa: en ningún caso tras la enunciación del proyecto aparecen primero los partidarios del Gobierno y después las objeciones de la oposición. Siempre ocurre lo contrario. A un régimen mediático no le hace falta meter en la cárcel a sus opositores. Los reduce al silencio, más que con la censura, dejando oír sus razones en primer lugar.
¿Cómo se reacciona, pues, ante un régimen mediático, visto que para reaccionar sería necesario tener ese acceso a los medios de información que el régimen mediático precisamente controla? Hasta que la oposición, en Italia, no sepa hallar una solución a este problema y continúe recreándose en diferencias internas, Berlusconi será el vencedor, nos guste o no.