¿Y CÓMO LA DEFINIMOS?

-¿Y como la definimos?- digo, ansioso por iniciar las líneas que me conduzcan hasta resolver este artículo sobre “Portugal”.
-Como la historia de una mujer que deambula a pie por su propio imaginario.
Para eso sirve un guionista, en este caso una guionista. A veces no les hace falta ni el relato, ni la estructura: ni siquiera el principio o el final. Puede bastarles el título o una simple conversación. Creánme, es cierto. Pueden darle una patada a una piedra y les aparece una sinopsis, una síntesis, un compendio. Parece sencillo, pero reducir una película a una sola frase no es sencillo. Escribir esa película tampoco lo es, antes al contrario. Será necesario golpear muchas piedrecitas en los caminos. Y fumarse muchos cigarrillos, y elegir muchos restaurantes dónde se pueda fumar. E inventar diálogos que poner en la boca de desconocidos. Hacer la película es, simplemente, un infierno. Es otra escala de piedras. Hacerlo en Extremadura es como si al abrir la puerta de ese averno te lo encontraras congelado.”Hell over freeze”. Eso pone en el cabecero de mi cama.
Lugares comunes aparte -¿a quién no le cuesta sacar adelante proyectos culturales en la periferia?, bueno, ¿a quién excepto a los de siempre no les cuesta sacar adelante proyectos culturales en la periferia?-, “Portugal” es una huida hacia adelante, literalmente. De su protagonista, de sus autores y de su productora, una tan modesta como incapaz de haber sido breve productora de provincias llamada Libre Producciones. Veinte años atrás nacimos con ese nombre y ahora, convertida la letra del tango en anécdota, seguimos aspirando al mismo logro: vivir. Vivir sin trabajar, por supuesto. Haciendo películas y series de televisión, documentales y demás. Pero sin otra cosa que hacer, por las mañanas o las tardes –o por las noches- con que ganarse el sustento. En esto no nos parecemos a casi nadie, al menos por estos pagos conocidos como las tierras al extremo del Duero. Tamaña demasía, y además sostenida y no enmendada, unida a cuestiones menores como el poco deportivo ejercicio de los poderes públicos y económicos extremeños de disparar contra el disidente, nos ha llevado a agilizar el músculo de la imaginación más allá de lo exigible a esta noble tribu de perezosos. Nace así “Portugal”, como otros proyectos: hagamos lo que se pueda, pero hagámoslo bien.

“Portugal”, por si no se ha intuido, es, será, un largometraje de ficción, nuestro segundo proyecto en este género tras aparcar por ahora la producción del titulado “Tres cuartos de hora”, por tres veces consecutivas abandonado en la cuneta por el grupo de sabios cualificados de la Consejería de Cultura extremeña para distinguir a los proyectos con una ayuda económica para su producción. “Tres cuartos de hora” obtuvo 59 de los 60 puntos necesarios, tres años consecutivos. Abruma pensar que hay personas aún más tercas que uno mismo, y encima no son conductores de autoescuela.

La película comenzará con un desmayo y nació durante una siesta. Todo tiene explicación y también este despropósito. Surgió una tarde primaveral, durante un pase de diapositivas en casa de unos muy buenos amigos. Veíamos irrumpir una a una las imágenes proyectadas, obtenidas durante un período de años, y en las que se mezclaban azarosamente paisajes y tiempos, lugares y momentos muy lejanos entre sí: uno de los gatos del autor había volcado el estante conteniendo las filminas y a causa de ello se habían desordenado, motivo por el cual viajábamos a través de un espectáculo visual ecléctico y azaroso por la vida y los recuerdos de esa persona. Memorias desordenadas, nostalgia hasta cierto punto desconcertada. A Luis, que es su nombre, le costaba trabajo rememorar el lugar que en cada momento acudía a la pantalla. Pero siempre acudía en su auxilio, con mayor o menor lucidez, el momento en que apretaba el botón de su cámara. Quién dispara a conciencia raramente olvida. Más o menos repentinamente caí en estado de sopor, consecuencia no de las instantáneas sino del vino y las viandas previas. Cuando al poco –hay otras versiones menos condescendientes- recuperé la claridad pude reincorporarme a la sesión y casi en duermevela vislumbré en aquel fortuito hecho el argumento de un filme. El azar. El viaje. Las señales. La redención personal. Presentes todos en mi más que modesta obra previa. Pero presentes. Aquello era lo que buscaba. En medio de mi entusiasmo surgió otra señal: una fotografía en concreto. La de un anciano, hermoso como la luz que le rodeaba, la luz que consiguió imitar el artista que le retrató. Aquel sería el destino de mi protagonista: encontrar de nuevo a aquel anciano, o aquel lugar, o aquella sensación: la de haber creado belleza, la mórbida placidez de lo sublime. ¿Estaría allí esperando el regreso? ¿Porqué no hacemos durante nuestra vida aquello que mejor podemos hacer? Eran preguntas ya para el personaje principal. En ese momento se convirtió en mujer, en una persona presta a la jubilación, hastiada de vulgaridades, de vivir sola y de las luces de la navidad. Se convirtió en alguien que vio la luz. Y decidió emprender el viaje. Imaginario o no, hasta el lugar donde nació la fotografía que le hablaba de un tiempo idealizado, pero real, cuando el cuerpo le exigía su mirada y su mirada era de combate. Aquel abuelo estaría en Portugal. Quizás él no viviría ya, pero ella sí. Y yo me incorporé del tresillo y pedí cerveza, más cerveza.

El resto es trabajo de la guionista. Bastante hago con dormitar.


Nota: La foto es de Leo Simoes, del rodaje de “la ilusión” (2001)
Este artículo se escribió para la revista “Qazris”, que dedicará un espacio de su próximo número a “Portugal” y al veinte aniversario de la Libre Producciones. Con nuestro agradecimiento a Antonio Martín por hacernos hueco a los del bosque de Sherwood.

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s