Mes: diciembre 2007

EL ENEMIGO

Sólo el pensamiento era su enemigo, que lograba pequeñas, momentáneas victorias.
(…)
Porque se apoderaba incluso del pasado: como si hubiese existido siempre, como si nunca hubiera habido una época en que no existiese, una época de salud y juventud en que el cuerpo seguía el impulso de la alegría, la impulsaba. Sucedía algo parecido a la inflación, pero consistía en un atroz encogimiento: aquel mal iba devorando despiadadamente los pocos ahorros de alegría que había podido reunir a lo largo de toda una vida. Pero quizá todo en el mundo estaba sucediendo como una inflación: la moneda de la vida se devaluaba diariamente; la vida entera era una especie de hueca euforia monetaria que había llegado a perder todo poder adquisitivo. La cobertura en oro –del sentimiento, del pensamiento- había sido despilfarrada; las cosas verdaderas ya tenían un precio del todo inasequible, en realidad desconocido.
(…)
Era como para gritar: “Dios os ha dado un rostro y vosotras lo habéis transformado en otro”, aunque no como Hamlet a las mujeres, a sus afeites, cremas y esmaltes, sino a todos los seres indignos, a la masa indigna que estaba invadiendo el mundo, que se estaba transformando en eso: en algo indigno de la vida. ¿Pero acaso el mundo, el mundo humano, no había aspirado siempre, oscuramente, a ser indigno de la vida? Ingenioso y feroz enemigo de la vida, de sí mismo;

Leonardo Sciascia: “El caballero y la muerte”

JUGANDO CON FUEGO

Entresaco del Acta pública de la Comisión de Control de la Empresa Pública “Corporación Extremeña de Medios Audiovisuales” celebrada en Mérida, el martes, 11 de diciembre de 2007, en la Asamblea: dice el sr. Gaspar García, director del CEXMA que “nos parece que incluso hasta –el Consejo de Administración lo sabe– con alguna productora rompimos la relación laboral porque nos parecía que se hacían algunos productos que no eran buenos para la infancia y la juventud”. Por segunda vez en la Asamblea de Extremadura se refiere “eufemísticamente” a la supresión de “El lince con botas”, de Libre Producciones, en tales términos: generalizando sobre una serie de televisión de 291 episodios, a los que califica de inadecuados para la juventud y la infancia extremeñas.Para su protección, pues, nos agredieron. Está jugando con fuego el sr. Gaspar. Sabe que carecen de argumentos y emplea los más patéticos que le vienen a su pequeño espíritu de inquisidor. Qué bajo pueden llegar a caer. A la impotencia se une la inquina del torpe (*).Por lo demás (en realidad era una relación mercantil, que no laboral: de igual a igual, que nos les ha entrado en la cabeza) cabe comprender cuánto tiempo podíamos durar en un medio de comunicación que tiene por responsable a semejante cabeza. Ahora bien, que sepan que nosotros (y ya podrían suponerlo) reiremos los últimos. Si no, al tiempo.

(*) “Lo peor es un enemigo tonto. Un enemigo inteligente, si también lo somos, no deja de apreciarnos por ello y combatirá siempre con nobleza contra nosotros.” Oscar Wilde

JUAN DE LABRADOR

Gracias a Rogelio Pérez Mariño (persona de cátedra en fondo y forma, obnubiladores ambos) encontramos el argumento de nuestro próximo trabajo documental: “Juan de Labrador, la mosca en la uva”, que vamos a producir durante 2008, con vistas a lo que podríamos denominar “el mercado internacional”. En su colección de ensayos “A contratiempo”, Rogelio recogía -en el titulado “Anonimato”- una amplia referencia a la figura de este pintor “de renombre internacional ya en el siglo XVII, del que apenas se sabe nada, si exceptuamos su insistencia en añadir a su nombre auténtico, Juan Fernández, el apelativo de “El Labrador”. Quizás su vida retirada de la corte impidió que llegaran a nosotros notas biográficas más precisas”, cito entre comillas de “La belleza de lo real” , el catálogo de una exposición de bodegones y floreros en El Prado que el propio Rogelio emplea en su obra como documentación.
Extremeño de Jaraicejo, al parecer muerto en Madrid hacia 1600, resulta paradójico que su actividad más importante esté fechada, sin embargo, entre 1630 y 1640, según se desprende de la documentación relativa a sus encargos. Probablemente se le confunda con su padre, también pintor y discípulo de Morales. Citado por Nabokov en “Ada o el ardor”, la figura del enigmático, coherente con su cuna y genial Juan de Labrador era una golosina a la puerta de un colegio para nosotros: reconstruir su biografía (o teorizar sobre ella), recuperar el eco del Siglo de Oro en aquella Extremadura campesina y moderna, imitar el claroscuro y dirigir nuestras inquietudes hacia el arte, en particular el de la grandeza en el anonimato (y encima, con todas las apariencias de haber sido elegido), resulta emocionante, como no puede dejar de serlo este oficio de iluminaciones. Ésta procede de la inspiración de otro grande de incógnito, de quien no sabemos decir si procura más placer leerle que escucharle, que ya es decir. Aunque comienzo a estar preocupado por algún pequeño atisbo de senilidad, no en vano se refería a mi persona, en la dedicatoria de su libro, como “mago de la luz”. Nadie es perfecto.

INSULTO A LA INTELIGENCIA


El presidente de la Diputación de Badajoz destaca la contribución de los periodistas extremeños para “cimentar el modelo de sociedad en libertad”

Definición de cinismo: Desvergüenza en defender o practicar acciones o doctrinas vituperables. Afectación de desaseo y grosería. Imprudencia, obscenidad descarada.

Extraigo de una noticia de “Extremadura al día”: “El presidente de la Diputación Provincial de Badajoz, Valentín Cortés, destacó durante la entrega de los III Premios de Periodismo ‘López Prudencio’, la contribución de los periodistas extremeños para “cimentar el modelo de sociedad extremeña en libertad y plural”, agradeciendo de este modo su labor en la formación de la opinión pública regional “conformada libre y de cara al futuro”.Así, el presidente provincial resaltó además el trabajo que los periodistas realizan en la región “lejos del espectáculo y los índices de audiencia” que se han “apoderado” de los medios de comunicación. Por último, Cortés agradeció la labor de “fiscalización y crítica” que desde los medios de comunicación se hace con respecto al sector político y público, que en la región, matizó, se realiza “desde el gusto por la veracidad y respeto absoluto al límite entre la función política y la periodística”, contribuyendo así a tener “una sociedad mejor formada y culta para elegir su destino”.

No me he podido contener. Obviamente, no hay una sola palabra cierta, ni una sola coma defendible de lo que salió de esa boca. Y pruebas hay a miles, incluidas esas orgías navideñas en forma de confraternización entre políticos profesionales y “periodistas” extremeños. Si nadie conoce la labor de una Diputación siquiera para valorar su gestión, es mejor pasar por alto la labor de los medios de comunicación social en Extremadura ya que sí es de todos conocida: sumisión, miedo, vasallaje, precariedad, manipulación. Nula labor de fiscalización. Ninguna crítica. Contribución a la apuesta por una sociedad desinformada e inculta, cimentando un modelo sometido y sectario, a la vieja usanza. Matrimonio de conveniencia entre el sector político y el de la comunicación. Absoluto desprecio por la veracidad. Esta no es la verdad del pajarito: es la verdad a secas. Así, las palabras del sr. Cortés son un insulto a la inteligencia. Incluida la que le pudiera haber servido a él mismo para ascender tantos peldaños en el escalafón del cinismo. No se lo cree ni él (ni el presunto “periodista” que le ha escrito el discurso en su gabinete de prensa)

EL VIAJE IMPOSIBLE

http://media.imeem.com/v/R-4rEC_OmX/aus=false/pv=2

Termina el año, con sus buenas cosas y sus malas cosas. Nuestra serie “guadiana” terminó aquí, en el capítulo adjunto: le llamamos “El viaje imposible” en un alarde de tino. Es, definitivamente, el último.Mientras tanto, la vida con todos sus desfiles de mariposas ebrias, de trenes imperfectos, inventos y legañas, caracolas, más música…Volveremos, como diría Don Henley, cuando el infierno se congele.Y…¿ya va haciendo frío, no?

¿Y CÓMO LA DEFINIMOS?

-¿Y como la definimos?- digo, ansioso por iniciar las líneas que me conduzcan hasta resolver este artículo sobre “Portugal”.
-Como la historia de una mujer que deambula a pie por su propio imaginario.
Para eso sirve un guionista, en este caso una guionista. A veces no les hace falta ni el relato, ni la estructura: ni siquiera el principio o el final. Puede bastarles el título o una simple conversación. Creánme, es cierto. Pueden darle una patada a una piedra y les aparece una sinopsis, una síntesis, un compendio. Parece sencillo, pero reducir una película a una sola frase no es sencillo. Escribir esa película tampoco lo es, antes al contrario. Será necesario golpear muchas piedrecitas en los caminos. Y fumarse muchos cigarrillos, y elegir muchos restaurantes dónde se pueda fumar. E inventar diálogos que poner en la boca de desconocidos. Hacer la película es, simplemente, un infierno. Es otra escala de piedras. Hacerlo en Extremadura es como si al abrir la puerta de ese averno te lo encontraras congelado.”Hell over freeze”. Eso pone en el cabecero de mi cama.
Lugares comunes aparte -¿a quién no le cuesta sacar adelante proyectos culturales en la periferia?, bueno, ¿a quién excepto a los de siempre no les cuesta sacar adelante proyectos culturales en la periferia?-, “Portugal” es una huida hacia adelante, literalmente. De su protagonista, de sus autores y de su productora, una tan modesta como incapaz de haber sido breve productora de provincias llamada Libre Producciones. Veinte años atrás nacimos con ese nombre y ahora, convertida la letra del tango en anécdota, seguimos aspirando al mismo logro: vivir. Vivir sin trabajar, por supuesto. Haciendo películas y series de televisión, documentales y demás. Pero sin otra cosa que hacer, por las mañanas o las tardes –o por las noches- con que ganarse el sustento. En esto no nos parecemos a casi nadie, al menos por estos pagos conocidos como las tierras al extremo del Duero. Tamaña demasía, y además sostenida y no enmendada, unida a cuestiones menores como el poco deportivo ejercicio de los poderes públicos y económicos extremeños de disparar contra el disidente, nos ha llevado a agilizar el músculo de la imaginación más allá de lo exigible a esta noble tribu de perezosos. Nace así “Portugal”, como otros proyectos: hagamos lo que se pueda, pero hagámoslo bien.

“Portugal”, por si no se ha intuido, es, será, un largometraje de ficción, nuestro segundo proyecto en este género tras aparcar por ahora la producción del titulado “Tres cuartos de hora”, por tres veces consecutivas abandonado en la cuneta por el grupo de sabios cualificados de la Consejería de Cultura extremeña para distinguir a los proyectos con una ayuda económica para su producción. “Tres cuartos de hora” obtuvo 59 de los 60 puntos necesarios, tres años consecutivos. Abruma pensar que hay personas aún más tercas que uno mismo, y encima no son conductores de autoescuela.

La película comenzará con un desmayo y nació durante una siesta. Todo tiene explicación y también este despropósito. Surgió una tarde primaveral, durante un pase de diapositivas en casa de unos muy buenos amigos. Veíamos irrumpir una a una las imágenes proyectadas, obtenidas durante un período de años, y en las que se mezclaban azarosamente paisajes y tiempos, lugares y momentos muy lejanos entre sí: uno de los gatos del autor había volcado el estante conteniendo las filminas y a causa de ello se habían desordenado, motivo por el cual viajábamos a través de un espectáculo visual ecléctico y azaroso por la vida y los recuerdos de esa persona. Memorias desordenadas, nostalgia hasta cierto punto desconcertada. A Luis, que es su nombre, le costaba trabajo rememorar el lugar que en cada momento acudía a la pantalla. Pero siempre acudía en su auxilio, con mayor o menor lucidez, el momento en que apretaba el botón de su cámara. Quién dispara a conciencia raramente olvida. Más o menos repentinamente caí en estado de sopor, consecuencia no de las instantáneas sino del vino y las viandas previas. Cuando al poco –hay otras versiones menos condescendientes- recuperé la claridad pude reincorporarme a la sesión y casi en duermevela vislumbré en aquel fortuito hecho el argumento de un filme. El azar. El viaje. Las señales. La redención personal. Presentes todos en mi más que modesta obra previa. Pero presentes. Aquello era lo que buscaba. En medio de mi entusiasmo surgió otra señal: una fotografía en concreto. La de un anciano, hermoso como la luz que le rodeaba, la luz que consiguió imitar el artista que le retrató. Aquel sería el destino de mi protagonista: encontrar de nuevo a aquel anciano, o aquel lugar, o aquella sensación: la de haber creado belleza, la mórbida placidez de lo sublime. ¿Estaría allí esperando el regreso? ¿Porqué no hacemos durante nuestra vida aquello que mejor podemos hacer? Eran preguntas ya para el personaje principal. En ese momento se convirtió en mujer, en una persona presta a la jubilación, hastiada de vulgaridades, de vivir sola y de las luces de la navidad. Se convirtió en alguien que vio la luz. Y decidió emprender el viaje. Imaginario o no, hasta el lugar donde nació la fotografía que le hablaba de un tiempo idealizado, pero real, cuando el cuerpo le exigía su mirada y su mirada era de combate. Aquel abuelo estaría en Portugal. Quizás él no viviría ya, pero ella sí. Y yo me incorporé del tresillo y pedí cerveza, más cerveza.

El resto es trabajo de la guionista. Bastante hago con dormitar.


Nota: La foto es de Leo Simoes, del rodaje de “la ilusión” (2001)
Este artículo se escribió para la revista “Qazris”, que dedicará un espacio de su próximo número a “Portugal” y al veinte aniversario de la Libre Producciones. Con nuestro agradecimiento a Antonio Martín por hacernos hueco a los del bosque de Sherwood.