PISCINAS

Un día sí y otro también, la intoxicación desde los pedestales de nuestro pequeño poder aliado de las corporaciones y la indiferencia: el candidato a la presidencia pide disculpas (ahora, claro) a través de un nauseabundo diario a una persona que escribió…una carta al director (¿y las disculpas para los demás?.¿Y las disculpas, punto?) Y el actual caudillo no le hace ascos a la multiplicación de sus máscaras: la penúltima, la del absurdo ingnorante, disparando saliva a diestro y siniestro, incapaz de discriminar entre un sustantivo (sugerencias) y otro (alegaciones): él no necesita ni rectificar ni excusarse. Discriminar, solo discriminan personas. Gente como nosotros: perplejos que no quieren cócteles ni función pública. Mientras tanto, sus intelectuales (¿la clase culta?, ¿la clase oculta?, ¿su clase?) callan y otorgan incluso en sus diarios fáciles (¿y libres?) como éste: ya, ya, aquí no pasa nada. Siempre lo positivo, siempre. Todos publican, viven, arman sus sueños, beben y se drogan a cuenta de la patria chica y algunos hasta de la grande, al tiempo. No les interesa ver la verdad: duele. Son peces atrapados en su pequeña pecera de prosa y poesía. O grande. Qué más da. Ya lo dijo Orson Welles: el drama no es que traicionen, incluidos sus principios y sobre todo sus finales: el drama es que traicionan por mantener sus piscinas.

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